#Paraguay| 17 Marcha TLGBI en Paraguay: la más grande de la historia del país

La covid-19 no evitó que ayer la 17 marcha TLGBI de Paraguay tomara las calles del microcentro de Asunción en homenaje a los 61 años de la carta de un amoral. Este año,  se convirtió en una caravana de autos, colectivos, motos y bicicletas decorados con globos, banderas y serpentinas de colores. Los cuarenta grados bajo el sol y el humo volvían a los cuerpos pegajosos. Ojos con glitter asomaban sonrientes debajo de los barbijos. 


La Coalición TLGBI+, organizadora de las marchas desde hace 11 años, desplegó una serie de actividades culturales, académicas y de entretenimiento en formato virtual durante el mes de las 108 memorias, que cerraron con la caravana el miércoles 30 de septiembre. Arrancó a las 17:30 en el Cementerio de la Recoleta y terminó en la plaza de la Democracia. No faltaron las intervenciones artísticas en puntos emblemáticos del trayecto, como la cárcel de mujeres el “Buen Pastor”, La Escalinata Antequera y la Plaza Uruguaya.

Soy trans. Soy bisexual. Soy trabajadora sexual. Soy marica. Soy lesbiana. Soy 108. Soy revolución. Sucia por siempre. Soy pansexual. Soy torta. Soy puto. Soy otras cosas. Soy puta. Soy loca. Soy no binarie. Las consignas se proyectaban ayer sobre el edificio del Banco Nacional de Fomento. Hubo una mención especial a Sucia-Inmunda-de-la-basura, una artista trans muy querida por la colectividad que fue hallada muerta el 29 en Campo Grande, Brasil.

Desde la coalición TLGBI+, expresaron que a la marcha asistieron cerca de 1.500 personas. Algunas fueron con vehículo, otras en bicicleta. Las trans se convocaron en la escalinata y muches estuvieron siguiendo la transmisión en vivo. Según la organización, fue también la caravana más grande y calurosa que se realizó en la historia del país

La ley antidiscriminatoria sigue siendo una gran ausente en un año en que el encierro recrudeció la violencia intrafamiliar contra las personas LGBTmarinos en Alto Paraná torturaron a 35 personas –entre ellas a 3 mujeres trans– y hubo reiterados intentos de transfemicidio. Las personas de la diversidad sexual y de género no tienen reconocimiento legal de sus identidades en Paraguay. Tampoco garantías ni leyes que las amparen.

Sol Gómez es música y bisexual. “Hoy marcho porque quiero estar tranquila en la calle. Hace 15 años probablemente no hubiera habido esta cantidad de gente. Si hoy estoy acá es porque otras personas lo hicieron antes que yo”, dijo a Presentes. Para ella, es muy importante el legado histórico para quienes construyen memoria LGBT. 

Carta a un amoral

El 30 de septiembre se cumplieron 61 años de la “carta a un amoral” publicada en el diario paraguayo, El País, afín a la dictadura. Fue una respuesta a una edición anterior del mismo diario que tituló “108 Personas de Dudosa Conducta Moral Están Siendo Interrogadas. Intensa Acción Policial. Esperan Resultados”. 

Fue la primera vez que apareció el número 108 asociado a la homosexualidad, según demuestran los archivos, recortes de periódico y documentos que componen la investigación realizada por el abogado Erwing Augsten. La carta de un amoral fue un manifiesto político que abrió la discusión y lucha pública por la diversidad sexual. 

“Nosotros seguimos una vocación que es tan antigua como la propia humanidad, y en este siglo de consagración de todos los derechos humanos nadie puede negarnos el derecho de hacer de nosotros mismos, de nuestro continente físico, lo que queremos, sin incomodar a los otros que no quieran hacer lo mismo”, dice la carta que fue publicada de forma anónima.

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso.

#Paraguay| Transformando: la primera escuela para personas LGBT en Paraguay

Al asumir sus identidades, todas dejaron de ir a la escuela. Algunas nunca llegaron a ir. Del seno de Casa Diversa, el albergue para personas LGBTI+ víctimas de violencia, y por iniciativa de las residentes nace la Escuela Transformando, un espacio donde se estudia Matemática, Ciencia y Comunicación, pero también Derechos Humanos y Educación Sexual Integral para personas trans. 

En la Escuela Transformando les profesores son voluntaries. No hay uniformes, maestros homofóbicos, ni baños con género. Las materias se eligen en función a los gustos y la disponibilidad horaria de cada alumne. Aunque la propuesta inicial consiste en que les alumnes se incorporen, eventualmente, al sistema educativo formal, la escuela LGBTI+ funcionará como un lugar de preparación y empoderamiento para encarar las barreras de la educación tradicional. 

“Venimos insistiendo en la dirección de educación permanente para adultos mayores porque queríamos tener un espacio educativo, pensando en chicas como Araceli o Moria que no leen ni escriben. No queremos que las adolescentes lleguen a la adultez sin antes alfabetizarse. El año pasado tuvimos una profesora que se llama Wilfrida, que empezó a darle clases a algunas chicas. Ahí dijimos ‘bueno, ya que no existe una educación ni un lugar seguro para nosotras, vamos a educarnos antes’”, expresa Yren  Rotela, activista de Panambi por los derechos trans. 

El año pasado, las residentes de Casa Diversa, ubicada en San Lorenzo, una ciudad a 13 kilómetros de Asunción, recibieron talleres de artes plásticas, teatro, maquillaje y peluquería. Conversando, se dieron cuenta de que todas querían aprender algo más y se les ocurrió abrir una escuela que les permita recuperar la fe en la educación. Entonces, empezaron una campaña por redes sociales para recibir libros, cuadernos y útiles escolares.

La organización Mil Solidarios del Bañado Sur, encabezada por el pa’i Oliva (padre, en guaraní) donó pupitres, un pizarrón y un escritorio para la Escuela Transformando. “Él es un gran aliado y compañero. Fue la única persona que nunca me rechazó. Me habló con cariño y me apoyó desde que lo conocí”, contó Yren. 

Transformando es una iniciativa autogestionada y busca desestigmatizar a las materias que culturalmente son adjudicadas a las chicas trans. Por eso, lxs alumnxs tienen la posibilidad de asistir a clases de fotografía, cocina, oratoria, escritura y ortografía, entre otras. De momento, la escuela tiene una capacidad de 30 personas y son, en su mayoría, personas trans que parten de contextos diferentes. Cuatro de ellas tienen que terminar el bachillerato y, el resto, debe empezar la primaria. Las que viven en Casa Diversa tendrán la facilidad de acceder a las clases en su casa.

Un sistema que no está preparado

Yren explica que el bullying es un factor determinante para la deserción escolar y la fobia a la educación. “Sabemos que hoy la violencia hacia nosotras es altísima en este sistema y si no estás empoderada no vas a resistir. Por algo digo que hasta hoy sigo teniendo errores ortográficos. A veces me olvido de poner una S, una coma, un punto. Hay cosas que no aprendí por culpa del modelo educativo que no respeta las identidades y los gustos de las personas”, sostiene.

Y es que el sistema educativo paraguayo no ofrece a las personas trans las condiciones de inclusión que están consagradas en la constitución nacional. La ley de Educación Inclusiva tiene por objeto remover las barreras que limitan el aprendizaje y la participación. Así como garantizar la accesibilidad de los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo por medio de recursos humanos calificados, tecnologías adaptativas y un diseño universal. 

El año pasado, Casa Diversa se reunió con representantes del Ministerio de Educación y Cultura pero les ofrecieron espacios que no están preparados para las personas LGBT. “Queremos estar incluidas en el sistema educativo pero ellos no tienen respeto hacia nuestra identidad. ¿A qué le llaman educación inclusiva? ¿Hay protocolos de cuidado? ¿Qué garantías de seguridad nos ofrecen? A veces son los profesores, a veces la estructura y a veces el alumnado. ¿Cómo hacemos para aguantar todo eso? Es muy molesto ir a resistir ahí adentro en lugar de ir a aprender”, cuestiona la defensora de derechos humanos. 

Dueñas de su futuro

El trabajo sexual es la principal actividad económica de las personas trans en Paraguay. Según explica Rotela, el 99% de elles se dedica a la prostitución. La espiral de la violencia comienza en las familias, cuando son expulsadxs del interior de sus hogares en edad escolar. Desde ese momento, la identidad de género comienza a ser motivo de expulsión de todo los demás ámbitos de sus vidas, incluyendo el mercado laboral. Y en la calle reciben todo tipo de abusos. 

“A mí lo que me preocupa mucho es el tema de la calle. No estoy en contra del trabajo sexual pero sí en contra de la manera en la que lo ejercemos nosotras en esta inseguridad. La policía viene, te fastidia, te coimea, te violenta. También está la gente que nos grita, nos insulta, nos tira botellas. El porcentaje más alto de asesinatos de personas trans fue en calle. Y es difícil sacarles a las personas ya mayores pero me preocupa la adolescencia, que vuelva a tener esa única alternativa”, manifiesta Yren.

Moria es de Villa Hayes, tiene 32 años y nunca fue a la escuela. Su mamá tuvo muchos hijos y no tuvo los medios para enviarlos al colegio. “A mis 12 ya se dieron cuenta que era diferente a los muchachos, por mis gestos, cómo me comportaba. Me echaron de mi casa y empecé a trabajar como jardinera en la casa de una señora que se llamaba Isabel. Ella me enseñó todo lo que sé: a hablar, normas de comportamiento, cómo sentarme en la mesa, cómo tratar a la gente, todo. Se llamaba Isabel”, narra Moria. 

Deberíamos unificar las luchas. Así como desde varios espacios feministas gritamos “niñas, no madres”, deberíamos gritar “niñas trans travestis no prostituidas”, porque son simplemente niñas.

Isabel quiso enviarla a la escuela nocturna, pero terminaba tarde y le daba miedo que fuera sola. Cuando Moria cumplió los 15, su cuidadora falleció y tuvo que comenzar a “hacer calle”, como le dice ella. Hace cuatro meses se incorporó a Casa Diversa y desde entonces tiene nuevas amigas, se comunica más con otrxs, participa de charlas y, sobre todo, dice, se siente mejor. Le encanta todo lo que tenga que ver con la costura porque la tranquiliza, pero también quiere aprender a leer para no tener que volver a ejercer la prostitución. 

Isabel Moreno tiene 39, es presidenta de la Asociación Escalando y socia fundadora de Panambi. Cuando tenía 15 comenzó a transicionar, y como su papá no la aceptaba, decidió dejar su casa y los estudios. “Al irme de mi barrio tuve que empezar a hacer calle. Para mí es importante terminar el colegio porque quiero seguir una carrera y abandonar el trabajo sexual. Hay muchas chicas que se destruyen en la calle, pasamos por mucha violencia”, relata.

Hoy, después de años de activismo, pudo volver a vivir con su padre, con el que mantienen buenas relaciones. “Yo, la verdad, quiero superarme en la vida. Me siento segura cursando acá, siento que voy a estar en mi espacio, a gusto, me voy a sentir cómoda”, expone Isa. 

El Tribunal de Sentencia de la ciudad de Luque (a 10 km de Asunción) declaró culpable a Blas Enrique Amarilla del asesinato de Romina Vargas, y le aplicó la sanción máxima de 25 años de cárcel.

Además de Panambi, Escalando se suma como organización de apoyo a la escuela. Luego de instalar su oficina comenzarán a enseñar a les alumnes la técnica del sublimado con unas máquinas, para hacer tazas, pines, calcomanías, remeras, banderas y bolsos y, así, arrancar microemprendimientos. Estas iniciativas aportan otras perspectivas a la realidad a la que son habitualmente arrojadas. 

“Fuimos descubriendo que, además de todo esto y del cuidado de la salud mental de las chicas, un abrazo puede calmar mucho. A veces nosotras no queremos que nos abrace la gente o que nos besen en la mejilla porque nosotras nunca tuvimos ese afecto. Trato de cuidar todos los detalles en la escuela para que se quieran quedar. Que se enamoren y que busquen lo que les guste y decidan seguir hasta el final”, aseguró Yren. 

Clases a distancia y biblioteca popular

El inicio de la cuarentena obligatoria obligó a la Escuela Transformando a posponer varias de sus clases presenciales. La semana pasada se reanudó el plan de alfabetización de las personas trans que viven en Casa Diversa, con las medidas sanitarias correspondientes. Les alumnes de fotografia cursan los miércoles a distancia, de 15 a 17 horas; Teatroterapia con el profesional del teatro paraguayo, Omar Mareco los lunes y jueves, de 17 a 19 y se sumaron algunas materias urgentes como primeros auxilios.

Entre las iniciativas que nacieron en el encierro, también surgió la biblioteca popular de Casa Diversa. A partir de una serie de donaciones de útiles y libros escolares, les residentes del refugio LGBT levantaron de cero una biblioteca para que la comunidad se acerque, lea e intercambie libros. Las cajas de madera se convirtieron en estantes de colores llenos de libros y macetas con plantas. 

Según cuentan las organizadoras, el fin es incentivar a las personas de la diversidad sexual y de género a la lectura y, cuando la pandemia lo permita, tener un café literario. Con el apoyo de amigxs, aliadxs y colaboradorxs, la Escuela Transformando va camino a cambiar la historia de las personas LGBTI+ en Paraguay. 

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso.

#Paraguay|Protestan a los besos frente a un boliche lesbofóbico de Asunción

Más de cien personas de la diversidad sexual en el centro de Asunción participaron de una besatón contra la discriminación por orientación sexual y de género el sábado delante del boliche Toc, Toc (Avda. Colón 320 casi Palma). La concentración se realizó en el centro cultural La Chispa a las 20 para montar carteles con consignas que decían: “Besar es mi derecho”, “Querenos libres”, “Toc, tóxico” y “Derecho de admisión es discriminación”. 

La actividad fue convocada en las redes por cinco chicas a las que echaron del club por besarse una semana atrás. “Estamos acá para amarnos y exigir que nos dejen expresar nuestro cariño en público”, expuso Cecilia Zaldívar, una de las mujeres que fueron expulsadas del boliche. Cerca de las 22, partieron hacia el club nocturno con música, banderas coloridas y cánticos.

Lesbianas, homosexuales, no binaries y personas trans se besaron frente al bar por cinco minutos de corrido, invocando al mismo acto que generó la expulsión de las chicas en un primer lugar. David Amado fue con su novio a la besatón porque considera que lo que sucedió fue una respuesta fascista a la expresión de dos personas adultas que deciden hacer con sus vidas lo que desean. Cree que el derecho de admisión es una excusa para seguir permitiendo conductas violentas hacia lo que escape de la heteronorma. 

El activista bisexual Miliki Chaves dijo a Presentes que los bares deberían cuestionar su derecho de admisión porque habilita un montón de violencia no solo a las personas TLGBI sino hacia las personas campesinas e indígenas. “Tenemos que dejar de normalizar la violencia hacia las personas LGBT que expresan sus deseos y afectos de maneras diferentes. Es inadmisible que guardias de seguridad falten al respeto y agredan físicamente. Me parece que hay que comenzar a aplicar protocolos de prevención de este tipo de discriminación”, expresó.  

Una señora que se negó a ser identificada apareció frente al bar y comenzó a gritar que se dispersaran y que la homosexualidad es una inmoralidad. Niqo Martínez llevaba la vocería de la movilización y exclamó: “No importa cuánto nos agredan, vamos a estar presentes siempre”. La señora le comenzó a estirar del pelo y le rompió la camisa. Estuvo desde el principio del escrache pero, ante el repudio de la gente, acabó yéndose. 

“Dos personas del mismo sexo no se pueden besar”

El sábado 15 de febrero, un grupo de cinco amigas fueron a bailar al club Toc Toc. En un momento, Deb Axé besó a una de ellas y, tres guardias de seguridad se acercaron, la levantaron entre dos y empujaron a todas por un pasillo que daba a la salida de emergencia hasta el exterior del local. 

“Fue todo muy rápido. Mientras les preguntábamos qué pasaba y tratábamos de que suelten a Debby, abrieron una puerta de emergencia que estaba casi al lado nuestro y nos metieron en ese pasillito. Yo no sé cómo reaccioné y comencé a filmar. Nos empujaron y Sigrid se cayó al piso. Ahí nos asustamos más y yo empecé a gritar que no me toquen”, narró Cecilia. 

“Me acuerdo que me puse en el medio del guardia y de una de las chicas y, en ese forcejeo, me lastimaron todo el brazo. Me agarraron fuerte y me empujaron contra la pared”, contó Carolina Rodríguez. Una vez afuera, el gerente les dijo que ese era un lugar privado y que dos personas del mismo sexo no se pueden besar. 

Luego de exigir que les devuelvan las entradas, llamaron a la policía pero cuando llegaron, les dijeron que no podían ingresar a un espacio privado. “No es la primera vez que soy víctima de discriminación en Paraguay. Al menos, me hubiera gustado que se acerquen a decirme que no aceptan a gente LGBT en su local pero la manera que nos sacaron me parece indignante y devastador”, siguió Deb. 

Al día siguiente, Caro y Sigrid fueron a hacer el parte médico al hospital de Barrio Obrero para que queden pruebas de la agresión física que recibieron. Se asesoraron con abogadas del grupo por los derechos de las lesbianas, Aireana, e iniciaron la convocatoria de la besatón en redes sociales. Según contaron, recibieron mensajes de muchas personas denunciando casos similares en otros locales del país: Shamrock, el Bolsi, Britania, shoppings, bares, restaurantes. Los nombres se repiten cíclicamente.

Exigen una ley contra toda forma de discriminación

Aunque en Paraguay, aún no existe una ley contra forma de discriminación, hay elementos legales que protegen los derechos de todas las personas. El artículo 46 de la Constitución Nacional estipula que todos los habitantes de la República son iguales en dignidad y derechos. “No se admiten discriminaciones. El Estado removerá los obstáculos e impedirá los factores que las mantengan o las propicien”. Así como el artículo 25 que refiere: “Toda persona tiene el derecho a la libre expresión de su personalidad, a la creatividad y a la formación de su propia identidad”.   

Sobre la ausencia de una ley antidiscriminatoria, Carol sostuvo: “Se supone que la ley es la voz del Estado. Si ni siquiera hay una voz a la que podamos apelar es como que no existimos ni importamos y, al final, les otorga derechos a personas como ese gerente de discriminar a quien quiera”. Sigrid considera que es fundamental demostrar cariño y amor hacia las amigas o los vínculos sexoafectivos en cualquier lugar. 

“El modelo político capitalista y heteronormado, a través de distintos estamentos o instituciones como la iglesia, castiga o estigmatiza a las personas con identidades de género y orientaciones sexuales disidentes. Siempre se atacan a las manifestaciones de afecto, por eso es tan importante simbólicamente que el beso se posicione como gesto político ante tanta violencia. El beso es un manifiesto político en sí mismo”, consigno Miliki. 

El besatón delante del boliche se convirtió en un perreo diverso y reivindicativo. “Soy pecadora y yo lo confieso, vamos a comernos despacito a besos”, corearon les manifestantes al ritmo de Ms. Nina, de regreso a La Chispa, donde el beso es libre y sin restricciones. 

Fuente: Agencia Presente, Diario El Diverso