#España – Las Familias homoparentales somos la vanguardia del movimiento LGTB

Las XI Jornadas de Familias LGTBI tuvieron lugar, hace unos días, en Miraflores de la Sierra, un municipio del norte de la Comunidad de Madrid.  En esta ocasión el lema ha sido «Familias homoparentales, la vanguardia del movimiento LGTBI».

La vanguardia somos, cierto es. Porque somos visibles 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año. Una vanguardia de esperanza y de miedos.

Esperanza en que nuestra existencia cambie mentalidades y ayude a mejorar la sociedad. Miedos porque nuestra visibilidad desnuda a nuestros hijos y los deja expuestos.

No voy a desgranar el programa de las Jornadas (lo podéis encontrar aquí) pero sí agradecer su trabajo a José María García, el coordinador del Área de Familias de la FELGTB, y decir, a todas las familias que no han acudido a la cita, que lo siento por ellas. Porque se han perdido cosas importantes.

Se han perdido a la madre de un chico trans, de 13 años, contando cómo ha sido su historia desde pequeño. Y eso con él en la sala y mientras veíamos cómo se estiraba orgulloso, cómo asentía y se afirmaba, cómo era consciente de estar abriendo puertas.

Se han perdido la voz de Haymanot, Gabriel y Alejandro, recién entrados en la edad adulta, contándonos sus experiencias como hijos e hijas adolescentes en una familia homoparental.

Se han perdido las reflexiones de muchas y muchos y ver que todo está por escribir si nosotras, en cuanto familias, decidimos tomar las riendas del futuro.

Que la lgtbifobia está creciendo es evidente y, abonada por los populismos (en España, Polonia, Hungría, etc.), vuelve a envalentonarse y pretende ocupar el espacio público.

Sin embargo, hay dos hechos diferenciales que nunca antes se habían dado.

1.    Jamás ha habido tantas hijas e hijos de familias LGTBI en las escuelas. Y su número va en aumento.

2.    Es ahora cuando jóvenes empoderados y visibles nos hablan de su día a día como integrantes de una familia homoparental.

Ambas circunstancias deben ser aprovechadas para inclinar la balanza a nuestro favor. Porque a la lgtbifobia no la van a derrotar las leyes, por mucho que digan los políticos, ni la van a doblegar las manifestaciones o los manifiestos. La lgtbifobia solo puede ser vencida en escuelas e institutos, pues solo la educación puede acabar con ella.

Por eso hay que actuar. Ahora, cuando estamos en miles de centros educativos. En miles. Centros en los que tenemos la posibilidad de visibilizarnos y, abandonando nuestras zonas de confort, pelear por cambiar patrones de conducta hasta que la educación en diversidad sea materia real de cada día y todos los días.

De esta manera crearemos espacios seguros para nuestras hijas e hijos, espacios seguros para tanto menor lgtbi que se muere encerrado en su armario y también, por supuesto que también, espacios seguros para todos esos menores heterosexuales que no saben que odiar tizna el corazón para siempre.

Muchas asociaciones lgtbiq+ no se han dado cuenta aún, pero el mañana no es suyo. Es nuestro. Somos la auténtica vanguardia. Por eso hay que crecer, asociarse y, desde la fuerza de la unión, impulsar cambios que rompan los discursos del odio.

Os animo a buscar asociaciones -como Galehi, Galesh, Crezco, FLGFamiliesLGTB, etc.- o a crear otras nuevas. Pero asociaos e implicaos. Implicaos a fondo. Porque puede ser que este momento pase y nos acaben recortando derechos y vida.

Nunca nos han regalado nada. Tampoco lo harán ahora, pero lograr un mejor futuro está en nuestras manos. Pongámonos a ello.

Al fin y al cabo eso es ser madres y padres, ¿no?

Fuente: Revista Oveja Rosa, Diario El Diverso.

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