#Hungria|Gergely Karácsony, alcalde de Budapest: “Con la nueva legislación anti-LGTBI Orbán pretende dividir el país”

A la entrada del Ayuntamiento de Budapest ondea una de las pocas banderas arcoíris que se ven por la ciudad. La Alcaldía la ostenta desde 2019 Gergely Karácsony (Fehérgyamat, 1975), del partido Diálogo por Hungría, una formación verde y de izquierdas. Su victoria al frente de una heterogénea coalición de partidos en las elecciones locales supuso el primer gran revés en las urnas para el partido de Viktor Orbán desde 2010. Ahora, Gergely, un europeísta que prometió hacer de la capital un lugar “verde y libre”, busca encabezar una unión de seis agrupaciones políticas capaz de arrebatar a Orbán el puesto de primer ministro en las elecciones de 2022. Él se ha propuesto como contendiente, para lo que tendrá que ganar un proceso de primarias que arrancará en septiembre. Karácsony recibe el miércoles pasado a EL PAÍS, junto a otro medio internacional, en su monumental despacho. La entrevista se celebra por medio de intérprete del húngaro al inglés.

Pregunta. ¿Qué opina sobre la nueva ley homófoba contra el colectivo LGBTI?

Respuesta. Es un paso más en una larga lista de medidas y legislaciones que forman parte de la política de odio de Viktor Orbán. Dicho esto, considero que esta ley es una herramienta de comunicación y de política identitaria que pretende dividir a nuestro país y conseguir apoyos para Orbán entre su núcleo duro de votantes. No se va a aplicar de ninguna manera. Ese no es el motivo por el que fue aprobada esta legislación.

P. ¿Cómo de difícil es construir una oposición que algunos pueden considerar antinatural o incluso antidemocrática, al albergar hasta un partido de ultraderecha como Jobbik?

R. La identidad y las historias pasadas de estos partidos son muy diferentes. Pero durante el proceso de creación de nuestra plataforma política conjunta resultó que en torno al 95% de nuestras propuestas pueden alinearse o son muy similares. Jobbik se ha movido mucho hacia el centro en los últimos años.

P. La oposición asegura que con la ley anti-LGTBI Orbán trata de desviar la atención de otros asuntos. ¿Cuáles?

R. Podría estar eternamente enumerando las cuestiones problemáticas que el Gobierno húngaro quiere ocultar. Pero déjeme nombrar tres. El primero es la corrupción. El asunto más actual es que el Ejecutivo planea dar la concesión para operar toda la red de carreteras y autopistas durante 35 años a los actores privados. El estudio que ha precedido a esta medida ha sido clasificado durante una década. Esto da una idea de la magnitud de la corrupción. La segunda cuestión es el estado general de la economía, que no va bien. La inflación es alta. Después de la pandemia puede que haya un repunte económico, pero, aun así, ni siquiera vamos a llegar a los niveles de 2019. La tercera es lo mal que gestionó la protección contra la pandemia. En número de muertes per capita, Hungría está en la parte superior de la lista a nivel mundial. Además, el Gobierno basó su programa de inmunización en las vacunas chinas y rusas. Y ahora resulta que la vacuna china ni siquiera protegería tanto a nuestros ancianos. Así que es posible que haya que volver a vacunarlos. Son cuestiones cruciales para la prosperidad de la sociedad húngara. En contraste, hay mucho debate en Europa sobre esta ley LGBTI, que no se aplicará después de todo. Creo que estos son los verdaderos temas y de los que Orbán quiere que nuestros ojos se aparten.

P. ¿Por qué se considera usted la mejor alternativa frente a Orbán?

R. Por dos motivos. En los últimos años he ganado mucha experiencia liderando una coalición democrática en la capital, trabajando juntos con todos estos partidos. En segundo lugar, creo que hay un factor personal. Al compararme con Orbán la gente verá que a mí me motiva el servicio público y no el beneficio propio. Mi personalidad no ha sido distorsionada en esta posición de poder.

Fuentes: El Pais , Diario El Diverso.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. feminiateo dice:

    Lo que está ocurriendo en la propia UE con la LGBTfobia es intolerable. Las personas que no respondemos a lo que el heteropatriarcado esperaría de nosotras tenemos que estar más organizadas, al menos tanto como la gente conservadora, que se reúne un rato todos los fines de semana en sus templos. En torno a una nueva religión atea/agnóstica, no dogmática, feminista, antirracista, ecologista y aliada de los movimientos LGTBIQ, lo conseguiríamos, y seguramente se formarían muchas comunidades. En infinito5.home.blog escribo sobre ella.

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