#Mundo| “Soy VIH positivo y me gusta el sexo a pelo”. Entrevista al psicólogo Miguel Subero

“Soy VIH positivo y me gusta el sexo a pelo. La salud sexual del otro no es mi responsabilidad, la mía sí”. Esta frase se volvió viral en uno de los posteos de redes sociales del psicoterapeuta Miguel Subero. Dicha publicación hizo que recibiera una gran cantidad de críticas, cuestionando fuertemente que alguien que hiciera esas afirmaciones se atreviera a dar orientación psicoterapéutica.

Sin embargo, para él está claro que el VIH debe dejar de entenderse no desde la culpa y sí desde la libertad personal y la responsabilidad. Una postura desafiante y contundente que le ha valido muchos detractores. “No se trata de ir por la vida repartiendo culpas. Ser responsable con mi sexualidad significa estar informado. Ser responsable con mi salud es ver el problema y tener la capacidad de buscar la solución sin caer en el: ¿quién fue?”

Sus planteamientos pueden ser poco ortodoxos en un país con una amplia tradición católica y con dobles estándares. “Es bien interesante cómo no nos da pena coger con desconocidos, pero sí nos da mucha vergüenza enseñarle el ano o el pene al personal médico cuando tenemos algo ‘extraño’”.

Sobre la polémica que causó en redes sociales, más que sentirse agredido, le parece interesante cómo la gente vive y percible al sexo en general y al VIH en lo particular. “Que yo viva con VIH no significa que no pueda disfrutar de mi cuerpo y es chistoso porque ciertamente el post causó mucha polémica. El 90% de la polémica decía algo como “Si no dices que eres positivo y dejas que el otro decida, entonces no tienes madre” y muchas groserías más, pero en TODO momento yo siempre he dicho que soy positivo, no es como que lo hubiese ocultado. Yo decido si lo cuento o no, así como también yo decido si yo quiero un encuentro a pelo o safe. Pero para coger se necesitan dos que decidan y quieran hacer lo mismo”.

“La indetectabilidad es cosa de privilegios…”

Otro de los temas que son ineludibles frente al VIH es la indetectabilidad, lo que significa que gracias al tratamiento ARV se tienen niveles tan bajos del virus en la sangre, que es imposible transmitirlo a las parejas sexuales aun sin usar condón. Esta información está avalada por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA). Respecto a este tema Miguel Subero se pronuncia por no hacer distinciones que deriven en la discriminación de la gente que no pueda o quiera alcanzar este estatus.

Muchas de las críticas que llegaron a sus redes era porque hablaba de su preferencia por el sexo a pelo (bareback) pero no aclaraba si era indetectable o no, es decir, si era o no capaz de transmitir el virus a sus parejas sexuales. Sin embargo, en la entrevista para Anodis se sincera: “soy VIH positivo, migrante, joven y gay. Ahora también se le suma “indetectable”. Vivo con VIH desde hace 7 años, y sin buscar la indetectabilidad, llegó. Para mí el VIH es mi mejor amigo, es lo mejor que me ha pasado y estoy feliz de tener una convivencia tan cercana con él”. 

Por otro lado, aunque ser indetectable puede ser deseable no es algo que todos logren y puede ser una excusa más para discriminar. “La indetectabilidad es cosa de privilegios. Hay razones médicas, sociales, nutricionales, familiares, personales, biológicas, económicas y/o sexuales que impiden que se logre. Además hay que entender que la indetectabilidad no es el objetivo de todos”. 

Al cuestionarlo sobre si las personas que son detectables (que aún transmiten el virus) deberían decirlo a sus parejas sexuales, él insiste en el derecho a la confidencialidad del estatus serológico y que nadie debe ser presionado a hacerlo. “Hace 3 años la vinculación sexual y/o social no distinguía entre detectable e indetectable y aplicábamos nuestro derecho de confidencialidad. El derecho de confidencialidad habla de la NO DIVULGACIÓN de nuestra seropositividad, nada tiene que ver con si soy indetectable o no”.

¿Qué dice la ley? ¿Existe una pena por transmitir el virus del VIH?

Gran parte del hate que recibió en sus redes sociales se hizo citando el Código Penal de la CDMX, que en el artículo 159 habla sobre la figura de “peligro de contagio” y que contempla las multas e incluso la prisión para las personas que transmitan virus o enfermedades potencialmente mortales. Esta figura también se contempla en las leyes federales. Sobre eso, él tiene una postura muy clara y es saber que el VIH no se puede criminalizar. 

“Ese es un punto importantísimo del que muchas de las personas que me tiraron hate no tienen claridad. Lo primero es entender que el VIH NO SE CONTAGIA, el VIH se TRANSMITE. Y partiendo desde allí ese artículo (de la ley) no es aplicable. De hecho, no hay ninguna causal que haya procedido por “contagio” de VIH. Sí han existido intentos de demandas, por supuesto, pero ninguna procede. 

Una enfermedad contagiosa es causada por un agente infeccioso que puede sobrevivir fuera del cuerpo humano, es decir, en el medio ambiente (agua, aire, alimentos, etc). Una enfermedad transmisible es causada por un agente infeccioso que sobrevive fuera del cuerpo humano muy pocos minutos, lo que hace prácticamente imposible que infecte a otras personas a través del medio ambiente, agua, alimentos o animales portadores. Entonces el VIH NO SE CONTAGIA, se transmite, y para esto no hay una penalización.

En esta clara diferenciación entre contagio y transmisión, Miguel Subero ve una ventana de oportunidad para continuar educando. “mucho del hate que recibía y este tipo de comentarios sobre el código y la ley tienen más que ver con un tema de desconocimiento y de “repartir culpas”, que claramente me deja ver que debo seguir trabajando fuertemente para que las personas puedan informarse y educarse y creo que me toca hacer una ardua labor en la reducción del estigma y la discriminación asociada al VIH”

La salud mental en personas VIH+: un tema invisibilizado.

Para él la salud mental y el VIH es un tema del que no se habla lo suficiente. Y esto se debe a que el discurso se ha centrado en el cuerpo, relegando a la mente. “La visión biomédica tradicional empezó enfocándose solamente en los signos y síntomas físicos, que lógicamente era lo que en su momento preocupaba. Lo emocional históricamente ha sido dejado de lado porque es un factor “que no se ve”. Muchas veces pensamos que, porque tomo mi medicamento, voy a mis consultas y trato de alimentarme bien: soy adherente. Pero lo que pocas veces se habla es de la adherencia a la vida”.

Para él las diferencias y privilegios se pueden notar en cómo hombres y mujeres llevan el vivir con el virus. El privilegio masculino se nota incluso en lo relativo al VIH. “Lo que los estados no dicen es que si soy hombre y vivo con VIH hay más oportunidad de que en el trabajo me den más permisos para ir a mis citas médicas o a buscar medicamento. También tengo más oportunidad de inclusión laboral y por supuesto un derecho al sexo casi ganado, mientras que para las mujeres es algo totalmente distinto”.

Para él es importante visibilizar los asuntos mentales y emocionales, esos que han sido tradicionalmente relegados. “Desde mi experiencia trabajando como psicoterapeuta de personas con VIH, puedo asegurar que la culpa asociada al VIH es tan grande que muchas personas cuando llegan a mi consulta tienen más de 1 año sin tener relaciones sexuales, tienes mucho tiempo cargando culpas, viven con mucho miedo, paranoia constante sobre los efectos secundarios que pueda causar el medicamento, tienen un estado de alerta frente a sus amigos cuando están reunidos y salen chistes “jocosos” sobre “SIDA”, viven prácticamente ocultos “tratando de ser felices” y lo más fuerte es que no nos damos cuenta de todo lo que emocionalmente esta persona carga”

El silencio por el miedo a la discriminación.

Para él hay tres razones por las que las personas viven en el clóset del VIH. Estos tres aspectos son miedo, desinformación y estigma/discriminación. 

Cuando nos dan el diagnóstico el pensamiento que suele aparecer de forma desintencionada y recurrente es “VIH es igual a muerte”. Nos da mucho miedo porque está el pensamiento recurrente de que “voy a morir”. Eso es muy duro de afrontar, y en muchas ocasiones nos lleva a espacios de auto aislamiento. En algunas personas el miedo las lleva a ensimismarse en un mundo donde no hay entrada para relacionarse con otros, porque se perciben como con menos valor solo por tener VIH y prefieren estar ensimismados a sentir en carne propia el miedo al rechazo.

El segundo de estos pilares negativos es la desinformación que ha derivado en mitos y falsas creencias alrededor del virus. Mitos cargados de un halo negativo y en los que a nadie le gusta estar involucrado y que desemboca en que las personas se autoperciban en personas con menos valía. “La desinformación respecto al VIH hace mucho daño. Hay muchos mitos y supuestos y todos tienen en común que la persona que lo porta es una persona que está condenado a morir, es una persona que no va a tener pareja, es una persona que no va a tener una vida sexual activa, Y sobre todo todos los mitos apuntan a que el VIH es un virus que solamente les da a hombres hombres gays, usuarios de drogas o trabajadoras sexuales. Entonces también hay una carga moral asociada al virus del VIH”.

Finalmente está la gran carga de culpa y moral que deriva en discriminación. Que la gente prefiera callar tiene que ver con el miedo a ser señalado. Y esto no es gratuito: según la más reciente Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) el 35.2% de los encuestados piensa que convivir con alguien que vive con el virus es un riesgo latente mientras el 35.9% de los encuestados no le rentaría un cuarto a una persona con VIH.

Me queda claro qué hay una idea moralista que nos enseñan acerca del sexo, este factor es de los más castigados cuando hablamos de VIH, porque todos quieren opinar sobre lo que debe y no debe hacer una persona seropositiva, pero pocas veces se dice y se  responsabiliza y educa a la persona seronegativa de sus prácticas. Hay una enorme presión social moralista de lo que tiene que hacer uno para poder coger (empezando por casi obligatorio decir que soy positivo) esto genera una experiencia emocional extremadamente dolorosa.

¿Cuáles son las dudas o inquietudes más recurrentes que llegan a él son cómo contarlo, cómo tener una vida sexual sin preocupaciones de transmitir el virus, dudas sobre los efectos secundarios del antirretroviral. También hay dudas acerca de qué pasa si se olvidó una toma del medicamento e inquietudes sobre si podrán vivir una vida tranquila y feliz.

Si tienes alguna de ellas puedes encontrarlo como @soypsicopositivo en Instagram o Facebook o mandarle mensaje de WhatsApp al 5552142509 y agendar una cita.


Recuerda que se puede vivir libre y feliz con VIH. ¡No dejes que un virus te arrebate la sonrisa ni las ganas de seguir adelante!

Fuente: Anqdis.com, Diario El Diverso.

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