#Honduras| El documental que cuenta cómo es ser una persona LGBTI+ en Honduras

El tímido rostro de Sasha Rodríguez emerge en la pantalla para contar que todos los días agradece amanecer con vida en la costeña ciudad de La Ceiba, unos 394 kilómetros al noreste de la capital de Honduras, uno de los países con los índices de violencia más altos en el mundo. Su testimonio forma parte “Qué es ser LGBTI en Honduras”, documental de la periodista y cineasta Dunia Orellana, presentado recientemente por la organización no gubernamental Medicusmundi Bizkaia del País Vasco. El trabajo que puede verse online documenta algunas de las agresiones, ataques y otras violencias que sufre la población LGBTI en la nación centroamericana. 

“No tengo miedo, yo creo que todas esas cosas me han hecho fuerte. Cuando alguien te quiere hacer algo, va y te lo hace. Te mandan a decir cosas con notas falsas, pero hemos aprendido en este país que cuando te quieren matar, van y te matan”, dice Sasha ante la cámara. En el audiovisual, los testimonios de Carlos Cálix, Gaspar Sánchez y Ángeles Maradiaga -integrantes de colectivos gays, transexuales y lésbicos en La Esperanza, La Ceiba, San Pedro Sula, Choloma y Tegucigalpa- cuentan vivencias de la discriminación y las violencias en el área laboral, social, educativa y de salud. “Es un país donde los derechos humanos de las personas en general, y en especial los de la diversidad sexual, son prácticamente nulos. Hay una fuerte mayoría de la población que prefiere mejor ignorarlo y callarlo”, dijo a Presentes Dunia Orellana, directora del documental. 

Gaspar Sánchez

El documental se grabó en 2019, en un trabajo de tres meses, con filmaciones en la costa norte y el centro de Honduras, con la participación de expertos en salud, justicia y derechos humanos. Sus testimonios dan cuenta de la “desigualdad, la pobreza y discriminación de las que son víctimas los grupos de la diversidad sexual en Honduras”, expresó Medicusmundi Bizkaia en un comunicado.

La lucha por la ley de identidad de género

Una de las historias que aborda el documental es la de Carlos Cálix, activista y varón trans. Carlos vive con su familia, integrada por su pareja y su bebé, en la ciudad industrial de San Pedro Sula. “Ahora mi lucha no es solamente por la comunidad trans o comunidad lésbico-gay. Ahora tengo que empezar un trabajo por las familias diversas que es un tema que ya entra en mí y luchar por la ley de identidad de género, porque yo no puedo darle mi apellido a la bebé”, dice Carlos mientras muestra un vestido color rosa de su hija.

Carlos Cálix

Honduras no cuenta con una ley de identidad de género que permita el cambio registral en los documentos oficiales, ni con mecanismos que brinden seguridad social y jurídica a las personas trans. 

“Quiero que cambie la vida de las personas, en especial de las y los protagonistas. Fueron muy valientes al contar su vida y exponerla públicamente, porque muchos de ellos nunca habían salido frente a una cámara”- dijo la directora-. “La población LGBTI es una las tantas poblaciones de este país a la que siguen violándose sus derechos humanos”. 

Honduras, Guatemala y El Salvador conforman la región conocida como el Triángulo Norte de Centroamérica. En estos tres países asesinaron al menos a 67 personas LGBTI+ en 2019. De estos crímenes, 34 fueron cometidos en Honduras.

De acuerdo al Observatorio de Muertes Violentas de la Comunidad LGBTI en Honduras, de la Red Lésbica Cattrachas, en los últimos diez años se cometieron 317 crímenes por odio en Honduras. De todos ellos, el 92 por ciento quedaron en la impunidad: 100 de las víctimas eran personas trans, 180 hombres gay y 37 lesbianas que no obtuvieron justicia.

Fuente: Presentes, Diario El Diverso.

Un comentario sobre “#Honduras| El documental que cuenta cómo es ser una persona LGBTI+ en Honduras

  1. Frente a las muestras de LGBTfobia, debemos construir movimientos más fuertes, que sirvan de red, donde la gente se relacione de una manera más estrecha y para ello tenemos que dejar atrás esa época de individualismo exacerbado de la que venimos. Son muy positivas también las alianzas con los feminismos. Las personas que no respondemos a lo que el heteropatriarcado esperaría de nosotras tenemos que estar más organizadas, al menos tanto como la gente conservadora, que se reúne un rato todos los fines de semana en sus templos. En torno a una nueva religión atea/agnóstica, no dogmática, feminista, antirracista, ecologista y aliada de los movimientos LGTBIQ, lo conseguiríamos, y seguramente se formarían muchas comunidades. En infinito5.home.blog escribo sobre ella.

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