Un estudiante quiso hablar sobre identidad queer en su graduación y apagaron su micrófono

Después de apagar el micrófono, el director le entregó al estudiante una versión del texto original en donde no se mencionaba su identidad queer.

Bryce Dershem, un estudiante de una escuela secundaria de Nueva Jersey, subió al atril de la ceremonia de graduación para dar un discurso sobre identidad queer y salud mental. El joven de 18 se llevó una gran decepción cuando el micrófono fue apagado en medio de su reflexión.

Dershem subió al estrado vistiendo una túnica marrón, adornada con una bandera LGBT+ que tenía en sus hombros. Al principio, todo parecía que iba a salir perfecto.

En primer lugar, el estudiante agradeció a los padres, a los maestros, a los alumnos y a la audiencia por asistir a la ceremonia. Después de los agradecimientos, comenzó a contar su historia.

El director de la Eastern Regional High School se acercó al atril, cambió el micrófono del estudiante que al parecer estaba averiado; sin embargo, según confesó el joven en una entrevista con The Washington Post, el director se acercó y le entregó otro discurso. El nuevo texto era una versión del original donde no se mencionaba la identidad queer del estudiante.

Es más, dentro del texto que el director le impuso al joven, tampoco se mencionaban los problemas de salud mental que desarrolló a causa de la pandemia.

«Dijo que tenía que leer eso y nada más», Bryce Dershem.

«No sé por qué sólo una referencia a quién soy se me justificaba ser excluido», dijo el estudiante. «Estaba al borde de las lágrimas; No sabía qué hacer».

UN MENSAJE DE ACEPTACIÓN, ESPERANZA E INCLUSIÓN

Ciertamente, lo que buscaba Bryce Dershem con su discurso era, en primer lugar, promover un mensaje de inclusión y aceptación; segundo: desmitificar los problemas de salud mental.

Fuente: Playground, El Diverso

Un comentario Agrega el tuyo

  1. feminiateo dice:

    Continuamente podemos observar cómo hay gente que no puede aceptar que el mundo ha cambiado. Quieren que la sociedad retroceda. No debemos permitir que sea así. Las personas que no respondemos a lo que el heteropatriarcado esperaría de nosotras tenemos que estar más organizadas, al menos tanto como la gente que se reúne un rato todos los fines de semana en sus templos. En torno a una nueva religión atea/agnóstica, no dogmática, feminista, antirracista, ecologista y aliada de los movimientos LGTBIQ, lo conseguiríamos, y seguramente se formarían muchas comunidades. En infinito5.home.blog escribo sobre esto.

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