#Grecia| Apolo y Jacinto, la agonía de perder al amor de tu vida

Celos, terribles disputas entre dioses y una muerte trágica. Conoce la terrible historia del ferviente amor entre Apolo y Jacinto.

Apolo es uno de los dioses más importantes e imponentes de la mitología griega. Era hijo de Zeus y Leto, también era hermano gemelo de Artemisa. Se consideraba el dios de las artes, el arco, la flecha, la belleza, la perfección, la armonía, el equilibro y la razón, entre otras cosas.

También se consideraba el iniciador de los jóvenes en la adultez. No es de sorprenderse entonces que Apolo haya tenido diferentes amoríos tanto con mujeres como con hombres efebos que tomaba bajo su tutela. Sin embargo, Apolo nunca tuvo un amor tan dedicado y trágico como con el joven Jacinto. 

Celos e intentos de despojo: una constante desde el inicio

El origen de Jacinto cambia dependiendo de la versión que se lea. El Pseudo-Apolodoro, uno de los mitógrafos más importantes de Grecia, asegura que el joven era hijo de Clío, musa de la historia y de Píero, rey de Macedonia. Sin embargo, en escritos posteriores el propio Pseudo-Apolodoro coincide con otros historiadores como Pausanias Obvidio que provenía de Esparta y era hijo del rey. 

Nuevamente, de cuál rey espartano era hijo depende de cada versión. En algunas es heredero de Amiclas, mientras en otras era de ÉbaloSin embargo, de lo que nunca se dudaba era de la belleza de Jacinto, solo comparable con la de los mismos dioses del Olimpo. Fue esta belleza la que enamoró al dios Apolo, quien, según escritores como Filóstrato, actuó también como su tutor en todos los oficios de la palestra. Es decir, la caza, el manejo del arco y la flecha, la gimnasia, el tiro de disco, entre otras cosas.

Cuando se retrata el amor de Apolo y Jacinto, por lo general es en sus últimos momentos, cuando el joven griego está a punto de morir. / Foto: El pincel con lienzo

La belleza de Jacinto era tal que incluso logró enamorar al aeda Tamiris, el cual es considerado el primer poeta que cortejó a otro hombre. Desde ahí comenzaron los celos de Apolo. Espiando al aeda, Apolo le escuchó decir que su canto podría superar al de las mismas musas. El dios, preocupado por perder el amor de su compañero, decidió atacar a Tamiris

Apolo fue con las musas y les informó sobre la osadía del poeta épico. Como castigo por esto, las musas privaron a Tamiris de su voz, su vista y su memoria para tocar la lira.De esta manera Apolo también logró alejarlo de Jacinto. 

Las peleas entre dioses mataron al amor

Algunas versiones, como la de Ovidio, cuentan que el destino trágico de Jacinto fue culpa de Apolo. Otras, sin embargo, aseguran que todo fue un arranque de celos por parte de Céfiro, dios viento del oeste, o de Bóreas, dios del viento del norte. A pesar de esto, todas las versiones comienzan igual: Apolo y Jacinto se encontraban en un bosque entrenando a lanzar el disco. Quienes ponen la culpa en Apolo dicen que fue su fuerza sobrenatural la que hizo que el disco rebotara y golpeara al joven en el pecho.

Por otro lado, las otras versiones cuentan que el dios del viento se había peleado con Apolo por el amor de Jacinto. El joven había preferido quedarse con el dios de la belleza y eso había llenado de celos al dios de los vientos. Al verlos disfrutar de su juego de disco, este dios alteró el viento para desviar el lanzamiento de Apolo y así golpear en la cabeza a Jacinto.

La muerte de Jacinto. / Foto: FANDOMe

Apolo intentó resucitarlo y curarlo con plantas, pero todo fue inútil. El joven había muerto. En las Metamorfosis de Ovidio, Apolo se lamenta de la siguiente manera.

«¡Y ojalá se me permitiera entregar mi vida en tu lugar o contigo! Pero, puesto que debemos cumplir la ley del destino, siempre estarás conmigo y quedarás en el recuerdo de mi boca. En tu honor sonará la lira pulsada por mi mano, en tu honor sonarán mis versos y como nueva flor imitarás mis gemidos».

El dios de la belleza no permitió que Hades reclamara el alma de su amado. En vez de eso, mientras derramaba lágrimas en su pecho, hizo que la sangre que manaba de Jacinto se convirtiera en una hermosa flor. Pero, no conforme con esto, Apolo mismo grabó en esta flor el lamento de Jacinto con el lamento ‘AIAI‘.

Jacinto como símbolo de veneración

A partir de su muerte surgieron en Esparta las fiestas en su honor: las Jacintias.Nacieron en la ciudad de Amiclas, en donde su tumba se encuentra a los pies de una estatua de Apolo. Cada verano, por un día los habitantes del pueblo lloraban la muerte del héroe griego. Sin embargo, los siguientes dos días eran de celebración por el renacimiento del mismo. Durante esta época se acostumbraba que los niños tocaran cítaras y cantaran himnos en honor a Jacinto.

Las jacintias de Esparta, al igual que las bacanales o las fiestas donisiacas, se celebraban con baile, vino y cantos. / Foto: De reyes, dioses y héroes

Esta fue la historia del celoso y trágico amor del dios de la belleza, Apolo, y el hermoso Jacinto. Un amor que si bien fue corto, nos dejó una fascinante flor como recuerdo del amor tan fuerte, apasionado y dolido que existió entre un dios y un hombre griegos. 

¿Cuál es el amor más trágico y corto que conocen? ¿Ya ven cómo los celos pueden destruir las relaciones en formas inimaginables?

Fuente: Soy Homosensual, Diario El Diverso

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#Grecia| Aquiles y Patroclo, el amor gay más arrebatado de Grecia

Un amor pasional, desenfrenado y más corto de lo que debió haber sido. Conoce la historia del romance gay entre Aquiles y Patroclo.

Aquiles es conocido como uno de los más grandes héroes de la historia griega. En la IlíadaHomero lo describe rubio, de ojos centellantes y con una voz imponente. Además, era bello y sumamente fuerte. Hijo del rey Peleo y de la diosa Tetis, Aquiles había nacido para ser un gran guerrero y ser reconocido por toda Grecia, aunque el costo de esto sería tener una vida corta.

Aquiles y Patroclo se conocieron cuando el último llegó con su padre, Menecio, pidiendo asilo a la corte de Peleo. Menecio y su hijo habían tenido que huir de su región debido al temperamento de Patroclo. Al parecer, durante un juego de dados el joven perdió la paciencia y asesinó a su amigo.

Los padres de ambos guerreros habían sido grandes amigos, por lo que Peleo no tuvo problema en recibirlos. Incluso realizó una ceremonia sagrada para purificar a Patroclo de los errores que su hybris —su desmesura— le habían traído. Luego de eso, Patroclo fue nombrado escudero oficial de Aquiles. Desde entonces los guerreros se volvieron inseparables.

¿Quién era el erastés y quién el erómeno?

En pinturas, grabados y jarrones, tradicionalmente se retrata a Aquiles como un joven efebo. Por otro lado, es Patroclo el que en los retratos tiene una barba completa y parece un hombre maduro. En la tradición de la Antigua Grecia, los jóvenes efebos eran los que tomaban el rol de pasivos. Es decir: de erómenos, que significa ‘amados’. Por otro lado, los hombres maduros tomaban el rol del cuidador y del amante, a quienes se les conocía como erastés

Tradicionalmente, Aquiles es retratado como el joven efebo mientras Patroclo como el hombre maduro y con barba. / Foto: Mitos y relatos

Sin embargo, diferentes mitógrafos e historiadores griegos se han preguntado si entre Aquiles y Patroclo esta relación no se revirtió. Tanto Esquilo como Esquines, famosos mitógrafos griegos, consideran que Aquiles era el erastés y Patroclo el erómeno. Platón, por otro lado, en el Banquete escribió lo siguiente:

«Esquilo se equivoca al afirmar que Aquiles era el amante de Patroclo, cuando era más hermoso no solo que Patroclo, sino también que todos los héroes juntos, y aún no le había crecido la barba, por lo que era mucho más joven, según afirma Homero».

Aunque entre los mitógrafos griegos exista la confusión de quién tenía el rol activo y el rol pasivo, nadie dudaba del profundo y pasional amor que se tenían los amigos y compañeros. Aquí hay que recordar que, si bien existían relaciones entre erastés erómenos, estas no se consideraban románticas. Más bien, eran vistas como una relación de enseñanza y compañerismo. Por lo cual, a pesar de profesarse un amor sumamente pasional, los guerreros no se consideraban una pareja. 

Apolo enfurecido: el destino del amor guerrero se decide

Cuando Paris rapta a Helena y toda Grecia se prepara para intentar recuperarla, Patroclo y Aquiles se embarcan juntos a la guerra. (Claro, luego de que Peleo disfrazara a Aquiles de mujer para no morir en la guerra. Plan que falló gracias a Ulises, pero esa es otra historia). Al llegar cerca de Troya, los griegos se dieron cuenta de que las defensas de la ciudadela eran demasiado grandes. Por esta razón, decidieron empezar a atacar a los pueblos cercanos.

Fue en una de las primeras batallas cerca de esta ciudad cuando Aquiles encontró a Troilo, hijo de Príamo, rey de Troya. El joven tenía tan solo 19 años y existía la profecía de que si llegaba a cumplir 20, la ciudad no caería. Desafortunadamente, se topó con Aquiles, quien lo amenazó con matarlo si no cedía «a sus caricias». Troilo se negó y se escondió en un templo dedicado a Apolo. Aquiles, faltándole al respeto al dios, decapitó sobre el altar al joven. Apolo quedó completamente enfurecido. 

Troilo no llegó a cumplir los veinte años gracias a la desmesura de Aquiles. / Foto: Portal mitología

Guerra y dolor, los amantes se separan

Durante nueve años, las tropas griegas atacaron los pueblos cercanos a Troya. Al noveno año, conquistaron la ciudad de Lirneso y Aquiles tomó como trofeo a la princesa Briseida. El rey Agamenón, al verla, se la arrebató al héroe y la declaró suya. El griego, enojado, retiró sus tropas del campo de batalla y se encerró en su tienda. La batalla repentinamente estaba en control de los troyanos. Los griegos rápidamente empezaron a perder territorio.

Patroclo, preocupado por perder la guerra ante los troyanos, pidió a Aquiles su armadura. Con ella quería que sus tropas pensaran que el gran guerrero ‘de los pies ligeros’, como se le nombra en la mitología, estaba luchando con ellas, y así alentarlas. Aquiles accedió con la única condición de que su amigo y amante solo la utilizara para repeler a las tropas troyanas de la costa. Patroclo aceptó, pero la promesa fue rápidamente olvidada.

‘Aquiles llorando junto al cuerpo de Patroclo’, del pintor neoclásico Gavin Hamilton / Foto: Portal clásico

El guerrero peleó hasta llegar a las paredes que resguardaban Troya y ahí se batió contra Héctor, heredero de Troya. Sin embargo, la armadura que portaba hizo que Apolo pensara que era Aquiles. El dios golpeó al héroe y así permitió que Héctorle matase. Cuando el hijo de Peleo escuchó la noticia, se encontraba inconsolable. Le lloraba tanto al cuerpo de su amado que incluso su madre, Tetis, tuvo que bajar del Olimpo para consolarlo.

«Hijo mío, cuánto tiempo seguirás llorando con la mirada extraviada de pena, sin comer ni dormir. Yacer con mujeres y enamorarte de ellas también es bueno».

La muerte une las almas

Aquiles no escuchó a su madre. Lloraba a su amante y le echaba en cara no haber seguido su consejo. Cuando pudo dejar de lamentarse, buscó venganza. Luchó contra Héctor y no se conformó con solo matarlo. El héroe griego perforó los tobillos del príncipe troyano y lo arrastró con sus caballos afuera de las puertas de Troya. Fue gracias al poder de Apolo que el cuerpo de Héctor no quedó completamente destrozado luego de la brutalidad de Aquiles.

Enfurecido por la muerte de su amado, Aquiles enfrentó con todas sus fuerzas a Héctor. / GIF: Steam Community

El dios Apolo finalmente logró su cometido de vengarse de Aquiles por la muerte de Troilo gracias a Paris. Durante el asedio de Troya, Paris, enojado por la muerte de su hermano, disparó una flecha al talón del héroe griego, su único punto débilApolo guió la flecha y eso fue lo que finalmente mató al hijo de Peleo.

La profecía se cumplió. Aquiles quedó en la historia como uno de los más grandes héroes griegos, pero tuvo una vida muy corta. Pero, también, fue gracias a esta flecha de Apolo y Paris que el héroe pudo juntarse en los Campos Elíseos con su amado.

Escultura de Aquiles muriendo mientras sostiene la flecha de Paris. / Foto: Web de mitología clásica

Esta fue la historia del arrebatado amor entre Aquiles y Patroclo. Ambos héroes murieron debido a su hybris, a su desmesura. A pesar de esto, nunca se abandonaron, ni en la vida, ni en la muerte. 

¿Ya conocías esta historia mítica? ¿Quién crees que era el erastés y quién el erómeno en esa relación?

Fuente: Soy Homosensual, Diario El Diverso

#Grecia| Efebos, los bellos y jóvenes pasivos de la Antigua Grecia

Hermosos, jóvenes, guerreros y pasivos, hoy te contamos qué eran los efebos y cuál era su posición dentro de la Antigua Grecia.

En su significado más literal, efebo quiere decir ‘adolescente’. Sin embargo, los efebos en la Antigua Grecia este término solía ser utilizado para los jóvenes de entre 14 y 18 años. Igualmente, de manera oficial, los jóvenes efebos eran aquellos a los que se instruía en la efebeia, una especie de servicio militar. Pero, para aprender el arte de la guerra, la supervivencia y la filosofía, los efebos necesitaban un mentor. El mentor, por lo general era un hombre madurocon buena reputación entre la aristocracia griega y grandes habilidades en el combate y en las estrategias de guerra.

Sin embargo, pocas veces las relaciones entre efebos y mentores se limitaban a la enseñanzaNormalmente estos entablaban una relación sexual y de aprendizaje (aunque no siempre era bien visto que también fuera romántica). Esta solo terminaba una vez que al efebo le crecía una barba completa, representando que había dejado la juventud para convertirse en adulto.

Nadie toque a los niños

Los tutores y padres de niños que estaban a punto de entrar a una edad efeba los protegían con recelo. En la escuela, los maestros de los niños tenían que haber cumplido 40 años para poder ejercer, una edad venerada en la Antigua Grecia. Los maestros eran sumamente estrictos con el contacto que otros hombres tenían con sus alumnos. Además, muchas veces los padres contrataban a un mentor privado o mandaban a un esclavo para que siguiera a los niños y evitara cualquier contacto con hombres maduros.

Los niños en la Antigua Grecia eran supervisados con sumo cuidado para que no tuvieran contacto con otros hombres antes de tiempo. / Foto: DeviantArt

Cuando el joven alcanzaba la edad de 14 años, todo cambiaba. En lugares como Atenas, los padres y los mentores relajaban las restricciones de los jóvenes y les permitían comenzar a recibir regalos de hombres que buscaban ser sus mentoresPorque, para que un joven fuera instruido en la efebeia por un hombre adulto, primero tenía que haber un cortejo que respetara el linaje y el honor del joven.

El cortejo

Los efebos en la antigua Grecia no podían aceptar fácil ni rápidamente una proposición de mentoría. Tenían que esperar y hacer el cortejo un poco difícil para el hombre, considerado un erastés, un amante. A los efebos, por otro lado, se les llamaba por el término ‘erómenos‘ o amados.

Este tipo de cortejos por parte de los erastés hacia los efebos era más común y mejor recibido en los círculos aristócratas de Grecia que en el resto de la polis (o sea, del resto de la población). Además, entre mejor reputación tuviera el hombre cortejando al joven erómenos, más honrada se sentiría la familia. El efebo, por su parte, tendría un lugar con más privilegios dentro de la sociedad griega si su amante tenía más veneración y respeto en sociedad.

El cortejo a los efebos en Atenas de la antigua Grecia se daba a partir de regalos. / Foto: Slideshare

En tierras como Creta, por otra parte, el cortejo incluía un rapto y persecución falsas. Un hombre, con consentimiento de los padres, raptaba al joven efebo. Parientes y amigos ‘perseguían’ a los amantes, aunque siempre los dejaban escapar. Durante dos meses los amantes acampaban en el bosque. Comenzaban las primeras enseñanzas en el arte de la guerra, al mismo tiempo que la pareja se conocía de una manera más íntima.

Al regresar, el erastés regalaba a su amado diferentes cosas: su primer atuendo militar, un buey para sacrificar a Zeus y una copa para beber vino. 

Relaciones de poder y enseñanza

Que un efebo sintiera deseo por su maestro no estaba bien visto. Al contrario, tenía que sentir profunda veneración y agradecimiento a su mentor por elegirlo. Con los erastés era muy diferente, pues se celebraba a aquellos que eran persistentes durante el cortejo. El erastés se encargaba, por un lado, de mostrarle las diferencias entre el amor vulgar, aquel que solo se dejaba llevar por el deseo, y un amor sublime, el cual perseguía un sentimiento profundo y duradero. Se consideraba que este amor sublime solo podía ser experimentado entre hombres, debido a que las mujeres eran vistas como seres inferiores y de menor calidad humana. Pero, además de eso, el mentor también tenía que enseñarle a su joven amante a controlar sus impulsos para poder llegar a ser un ciudadano correcto. 

En las relaciones sexuales, el efebo normalmente era el que hacía el rol del ‘pasivo’. Esto debido a que se consideraba un joven todavía en entrenamiento para volverse un ciudadano. El erastés hacía del activo, el dominante y el guía. 

Debido a que un erastés era un hombre maduro y reconocido dentro de su comunidad, hacer del rol pasivo en el acto sexual no era bien visto. Debido a que el erastés tenía el rol del mentor, que este dejara al joven efebo tomar el rol activo en la relación sexual era leído como la pérdida de poder.

Aquiles y Patroclo son uno de los ejemplos más claros de la relación entre un erastés y un erómenos. Aunque siempre ha habido discusiones sobre quién era el joven efebo, ya que Aquiles era el más joven, pero también el más reconocido y valeroso. / Foto: Ambiente G

Además de aprender el arte de la guerra de su mentor, también aprendía sobre la democracia y los movimientos políticos de Grecia. Además, asistían juntos a los banquetes y al ágora (la escuela de lucha griega). Cuando el efebo lograba tener una barba completa, comenzaba a reconocérsele como hombre. Desde ese momento él mismo podía convertirse en un erastés para nuevos efebos. Esto con el fin de continuar transmitiendo los conocimientos prácticos y la sabiduría de generación a generación. 

Esta relación homoerótica entre los efebos de la Antigua Grecia y sus maestros no era más que temporal. Además, no se consideraba una relación romántica, sino una de enseñanza. Aún con esto, conocer sobre este tipo de relaciones homoeróticas nos permite ver que nada es natural o antinaturalTodas las relaciones e interacciones humanas no se basan más que en estructuras sociales. No podemos asegurar que exista un tipo de pareja o relación ‘natural’, porque dejamos la naturaleza atrás una vez que comenzamos a darle más importancia a las estructuras sociales en turno.

¿Conoces a alguien que sería un perfecto efebo? ¡Etiquétalo en los comentarios!

Fuente: Soy Homosensual, Diario El Diverso