#Chile|Crimen de odio en Chile: prendió fuego a una mujer lesbiana y se suicidó

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SANTIAGO DE CHILE, Chile. Ana Alejandra Almonacid Aguilera era una mujer lesbiana de 39 años. Vivía en Puerto Montt, en el sur de Chile, y falleció el 15 de abril tras permanecer en cuidados intensivos durante un mes. Un hombre identificado por las autoridades como José Omar Barría le roció bencina en su propio domicilio y la prendió en fuego.

Barría estuvo prófugo durante todos esos días, pero la policía lo detuvo el 25 de abril. El fin de semana la Fiscalía de Puerto Montt informó que su cuerpo fue encontrado sin vida en una celda de aislamiento de la cárcel Alto Bonito, mientras transcurría el período de investigación. Estaba imputado por el delito de femicidio íntimo. La fiscal Pamela Salgado dijo a la prensa local que las investigaciones descartaron participación de terceros, por lo que se trataría de un suicidio. 

Carla Barrientos, hermana de Ana, confirmó a Presentes que el ataque con bencina ocurrió cuando Barría se enteró de su orientación sexual. La familia y la Fiscalía mantuvieron el componente lesbofóbico del crimen en reserva hasta hace poco para no entorpecer las investigaciones.

“Entre imputado y víctima no existía ningún tipo de parentesco o de relación. Únicamente una relación donde ambos se frecuentaban o eran conocidos. (…) Se determinó que el móvil en virtud del cual el imputado atacó a la víctima se debe única y exclusivamente a la orientación sexual que tenía la víctima”, dijo a la prensa local la fiscal de Puerto Montt, Nathalie Yonsson.

“Repudiamos al lesbicida y a todo su círculo protector”

La semana pasada, en una protesta a las afueras de la Fiscalía y horas antes de que Barría se suicidara, la hermana de Ana dijo que estuvo involucrado en un homicidio en 2019 y que estaba prófugo desde entonces. Presentes intentó confirmar esta información con la fiscalía de Puerto Montt pero hasta el cierre de esta nota no hubo respuesta.

“Si él hubiera estado preso nada de esto hubiera pasado. La justicia chilena es la culpable”, dijo Karla en un video tomado durante esa protesta y subido a Instagram por la Colectiva Lesbofeministas de Melipulli, organización que junto con el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) ha estado apoyando a la familia Almonacid.

La familia exige a las autoridades que siga la investigación, independiente del desenlace que tuvo el imputado.

“Repudiamos este acto de cobardía porque quedó una familia sin la justicia que esperaba. Repudiamos al lesbicida y a todo su círculo protector. Repudiamos a la institución por no hacer la búsqueda y encontrar al asesino”, dijo la Colectiva Lesbofeministas de Melipulli en un comunicado.

Ministra de la Mujer: “Este ministerio también vela por las lesbianas”

Justo después del ataque, Ana fue trasladada al Hospital Dr. Eduardo Schütz Schroeder en Puerto Montt. Los médicos habían dicho a la familia que permanecería en cuidados intensivos por lo menos seis meses y que la recuperación fuera del hospital podría demorar hasta un año. Ana no resistió y según información del Movilh, las quemaduras comprometieron el 53% de su cuerpo. En términos médicos, esa condición se conoce como “gran quemado”.

Tanto el Movilh como el Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (Sernameg) anunciaron querellas por este caso. “Este ministerio también vela por las lesbianas”, dijo la ministra de la cartera, Antonia Orellana, en su cuenta de Twitter.

Según el Movilh, este sería el primer delito investigado como femicidio íntimo en razón de la orientación sexual de la víctima, tras la modificación legal de 2020 con la aprobación de la Ley 21.212, también conocida como Ley Gabriela.

La norma amplió el delito de femicidio a casos que ocurren fuera de una relación matrimonial y su artículo 390 establece las causales en las que se considerará una muerte con razones de género.

Fuente: Presentes, Diario El Diverso.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. feminiateo dice:

    Otro asesinato lesbófobo. Cada poco tiempo muere alguien víctima de delitos LGTBfóbicos. Para que los agresores se lo piensen dos veces antes de hacernos daño tienen que pensar que se buscan un problema con nosotrxs. Quienes no vivimos del modo en el que el sistema patriarcal esperaría, tenemos que ser más fuertes, y para ello tenemos que dejar atrás el individualismo exacerbado que ha marcado los últimos años. Debemos organizarnos mejor, al menos de un modo tan eficaz como aquel de la gente que se encuentra todos los fines de semana en sus diferentes templos. En torno a una nueva religión no dogmática, atea/agnóstica (o por lo menos no teísta), feminista, antirracista, ecologista y aliada de LGBTIQ+ lo estaríamos, y podríamos conseguir que se estableciesen comunidades de mujeres, hombres y personas de géneros no binarios en muchos lugares, autogestionadas y con fuertes relaciones de cuidados entre sus integrantes. En mi blog infinito5.home.blog escribo sobre ella

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