#Italia| Como no le permiten bendecir a parejas homosexuales, este cura se niega a bendecir el domingo de ramos

Los gestos de apoyo a la comunidad LGTB siempre se agradecen, por supuesto. Cada vez que famosos deciden apoyar públicamente nuestra causa, plantar cara a la LGTBfobia y posicionarse en el lado del amor y la diversidad, nos  hacemos eco y nos encanta.

Pero cuando el apoyo viene del otro lado, del lado de los que constantemente constriñen nuestros derechos, se agradece aún más, porque no debe ser fácil levantar la voz desde la otra acera, con las consecuencias que ello conlleva.

El gesto ha venido en esta ocasión de  Giulio Mignani, un cura de la región de Liguria, en Italia, y ha venido en plena Semana Santa. La famosa celebración que da inicio a la semana más famosa de la iglesia católica, consiste en que los feligreses llevan sus palmas y ramos de olivos a misa y el párroco los bendice.

Pero Giulio ha decidido pasar por alto la bendición en protesta por el reciente documento que ha enviado el Vaticano en el que prohíbe bendecir la unión de parejas de lesbianas y de gays

En su sermón explicó que la Iglesia «ha bendecido las armas y hoy ¿cómo prohíbe la bendición de una pareja que se ama sólo por ser homosexual?»

Ha sido bastante desalentador que el Vaticano publicara este documento puesto que el Papa Francisco parecía que iba a dirigir las cosas por otro camino, asegurando a los padres y madres de hijos LGTB que Dios los amaba tal como eran, o declarando que las parejas homosexuales teníamos derecho a formar familias legalmente.

En este documento se manifiesta que no es lícito impartir una bendición a relaciones, o a parejas incluso estables, que implican una praxis sexual fuera del matrimonio (es decir, fuera de la unión indisoluble de un hombre y una mujer abierta, por sí misma, a la transmisión de la vida), como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo». En el documento se recordaba que «Dios nunca deja de bendecir a sus hijos» y que se pueden realizar bendiciones a personas homosexuales, pero «no bendice ni puede bendecir el pecado».

Giulio Mignani ya se manifestó a favor del matrimonio igualitario en 2017, lo que motivó que desde varios sectores conservadores se pidiera su dimisión.  

Fuente: Oveja Rosa, Diario El Diverso

#Mundo| Un padre detenido en Zaragoza por maltrato homófobo a su hijo gay

Sin duda son noticias esperanzadoras para tantos niños y jóvenes LGTB que no tienen la suerte de nacer en un hogar donde el amor prime por sobre todas las cosas, el amor y la comprensión por sobre la orientación sexual y la identidad de género.

Noticias que nos dan la tranquilidad de que en España las cosas (o la mayoría) se van haciendo bien. Esto ha sucedido en Zaragoza, donde un hombre de 45 años ha sido detenido por delitos de odio al maltratar a su hijo gay.

La semana pasada el chico gay escribió whatsapps a una amiga, muy agobiado porque su padre lo había amenazado de muerte por ser gay. Ella llamó a la policía, que rápidamente acudió al domicilio del adolescente.

Cuando la policía preguntó al chico, él señaló que su padre llevaba mucho tiempo maltratándolo psicológicamente por su orientación sexual, en algunas ocasiones el maltrato también había sido físico.

La madre del chico negó los hechos, pero se constató que ella también llevaba años sufriendo violencia machista, desde los 8 años que llevaban en España (vinieron de Moldavia), pero nunca se atrevieron a denunciar.

La policía no podía localizar al agresor, y el hijo reveló que estaba escondido en la casa, en el armario de la limpieza que estaba en la terraza de los vecinos.

En ese momento fue inmediatamente detenido, puesto que además del crimen de odio hacia su hijo y la violencia hacia su esposa, pesaba sobre él una orden de detención y extradición de parte de la Interpol, por delitos de tráfico de drogas en Moldavia.

Fuente: Oveja Rosa, Diario El Diverso

#Mexico| Una activista trans de 88 años, nuevo rostro de Gucci

La inclusión nos hace felices. El que mundos que parecían tan cerrados a la diversidad, como por ejemplo la política o la moda de antaño, empiecen ya a evidenciar que hay vida más allá del hombre o mujer heterosexual cis. Que lesbianasgaysbisexuales y trans existimos, que nuestra orientación sexual e identidad de género no nos incapacita para hacer cualquier cosa que hacen los que durante muchos años se consideraron los «normales».

Por eso hoy celebramos que Samantha Flores, una activista trans histórica, de esas a las que las nuevas generaciones tenemos tanto que agradecer, haga historia hoy en el mundo de la moda.

Samantha tiene 88 años. Nació en México, emigró a Estados Unidos y años más tarde regresó a México a regentar un hotel. Ver morir a sus amigos de VIH fue lo que la impulsó a dedicar su vida al activismo LGTB, en ese momento ya tenía más de 60 años.

Samantha soñaba con un espacio para los mayores gays, lesbianas, bisexuales y trans, un espacio para ser familia. Fundó la organización Laetus Vitae y también la Casa de Día para Mayores LGTBI «Vida Alegre».

Gucci y Vogue la han captado para su campaña «Bajo el mismo techo«, una campaña orientada a visibilizar la diversidad familiar y a reflejar que no somos tan diferentes los unos de los otros si se nos analiza bajo el mismo techo.

En su entrevista a Vogue Samantha deja claro que para ella la familia es compartir propósitos e ideas en cuanto a ayudarse y cuidarse los unos a los otros.

En la campaña también participan la mujer indígena trans Andi Silva, Magdaleno Delgado, modelo no binario, y Zeta Garza.

Fuente: Oveja Rosa, Diario El Diverso

#Mundo| 8 libros de literatura erótica LGBTQ que te harán mojarte

El orgasmo es el clímax que produce una sensación de liberación repentina y placentera de la tensión acumulada desde el momento en que se inicia la fase de excitación. Es en ese momento en que se generan una serie de espasmos musculares intensos que resultan altamente agradables, a lo que ayuda la liberación de endorfinas que se produce de forma simultánea.

Hay diferentes formas de conseguir un orgasmo, la más convencional de ellas es cuando tenemos relaciones sexuales, pero existen otras, tales como la masturbación. Muchos de nosotros usamos el pensamiento o videos y fotos que encontramos en internet.

Pero existe otra no tan convencional, una que quizá muchos no conocen y que probablemente nunca han sentido: leer un buen libro. Sí, entendiste bien, leer un buen libro de literatura erótica también puede provocarte sentir tal placer, una sensación inimaginable denominada “orgasmo literario”.

La base de estas historias son el erotismo, la sensualidad y el placer. Los autores se dan a la tarea de hacernos sentir y vivir la experiencia hasta estremecer cada parte de nuestro cuerpo.

Hay algunos libros que me han hecho sentir muchas cosas, pasando por la excitación y el placer hasta llegar al orgasmo y hoy quiero compartirles algunos de mis títulos preferidos en el tema

1. La Historia del Ojo

Autor: Georges Bataille

La Historia del Ojo es considerada la obra maestra de la literatura erótica. Esto se debe principalmente a que en ella podemos encontrar la mejor prosa en clave surrealista de este gran novelista y la esencia de su obsesiva preocupación por el sexo, la muerte y la fe, su fe, que configura, en realidad, gran parte de su obra.

Plagada continuamente de semen, orina y sangre, la narración perturba los sentidos del lector al momento de recrear imágenes orgiásticas combinadas con la muerte y lo sacro.

Fuente: El ClosetLGBTI, Diario El Diverso

#Puerto Rico| A los 14 años vivió dos «terapias de conversión» y hoy nos cuenta su historia

El caso de Elvin R. ha sido compartida por la asociación LGTB Puerto Rico. Un testimonio en primera persona sobre las terapias de conversión empleadas en un niño de 14 años:«Contaré mi historia con las «terapias de conversión«. Sucede que cuando tenía 14 años comienzo a darme cuenta que era evidente que me gustaban los chicos. Tenía el paradigma que eso era malo, pues en la iglesia decían que solo al hombre le tenia que gustar la mujer.Rápido me sentí mal y decidí contárselo a un familiar, ese familiar se contactó con la líder del grupo de oración para hacerme una «liberación» pues decían que tenía un demonio de homosexualismo. Yo no sabia mucho del tema así que accedí sin saber lo que ocurría.Lee también: Boy Erase, la película que narra a la perfección las terapias de conversiónCon solo 14 años, supuestamente me sacaron el demonio. Luego de eso, mi mamá se enteró y me llevó con el pastor de la misma iglesia donde también procedieron a hacerme otra «liberación» del supuesto demonio llamado homosexualidad. Lo ocurrido es que desde la primera liberación, me sentí igual…Igual en el sentido que me seguían gustando los hombres, el pastor de la iglesia procede a recomendarme a un psicólogo que por casualidad es pastor, igual para darme seguimiento, pues según ellos necesitaba ayuda.Lee también: Una chica de 24 años se suicida después de 7 años en terapias de conversiónYo inocentemente accedí, no sabía nada, solo seguía a mis mayores. Tenía un conflicto conmigo mismo por que yo seguía sintiendo la misma atracción de siempre. Llegué a ir donde el psicólogo pastor y me hacia preguntas como: ¿Te consideras heterosexual? ¿Te gustaría tener familia?A todas les respondí que sí, pues en mi interior creía que ya me habían sacado ese demonio, pero aun tenía ese conflicto conmigo mismo. Según él sicólogo, ya estaba curado, lo que no sabía era que así mismo como entré (desde la «liberación» hasta cuando salí de la oficina) salí igual.Intenté reprimir ese sentimiento por los hombres pero no pude, siempre me inclinaba a ellos. Pensé en dejar mi fe, desde los 14 estuve así y no fue hasta los 17 años, que llegó un ser de luz que abrió mis ojos… un profesor de teología en la Interamericana de Fajardo.Lee también: España sanciona por primera vez a un coach por ofrecer terapias de conversiónEl profesor me dijo algo así, parafraseado: “Elvin tu eres un chico muy brillante, en ti no hay nada malo, no te tienen que curar nada, así el creador quiso que fueras. Y así serás”.Eso me reconfortó tanto que dejé el paradigma que tenía y en ese mismo año también me enteré, que lo que me habían hecho fueron «terapias de conversión” y yo no lo sabia en ese entonces. Pues el tema se había puesto en la mesa con la legislación de Zoe Laboy y Vargas Vidot.Así fue mi historia, desde el 2017 me acepto como soy, siento un fuerte llamado a que las “terapias de conversión” se ilegalicen pues estas no funcionan, no tienen fundamento. Yo soy el vivo ejemplo de que estas terapias NO FUNCIONAN. Así como entré, así salí: ¡gay y con orgullo

Fuente: Oveja Rosa, Diario El Diverso

#Mundo| Fallece a los 99 años la activista trans y piloto de la II Guerra Mundial, Robina Asti

A los 99 años, la activista trans y piloto de la Segunda Guerra Mundial, Robina Asti, falleció en su casa en California. En su larga y fascinante vida destaca la victoria de dos batallas, sirviendo en la Segunda Guerra Mundial como piloto de guerra y demandando a la Administración del Seguro Social después de que se le negaran los beneficios de sobreviviente como viuda trans.

Desde que era niña, Asti tenía la sensación interna de que su género era diferente a la forma en que el mundo la percibía, pero no sabía como lidiar con eso, recordemos que nació en 1921. No fue hasta los 40 años, después de la trágica muerte de su hijo de 9, que Robina se declaró trans.

«Lo que fue tan asombroso, una vez que hice el cambio, me convertí en una mujer en cuerpo, alma y mente», aseguró en una entrevista. Asti y su entonces esposa se divorciaron pacíficamente 18 meses después de que ella hizo la transición. Algunos años después, Asti conoció a su futuro esposo, Norwood Patton, en un bar. Se enamoraron y se casaron en 2004.

“Fue una relación maravillosa. Fue, sin duda, el mejor momento de mi vida”, contó.

En 2014, Patton murió a los 97 años y Asti solicitó los beneficios de viuda de la Administración del Seguro Social. Después de un año de espera se le negó el hecho de que no era legalmente mujer cuando se casó con Patton.

A los 92 años Robina comenzó su lucha. Quería ganar el caso «no por el dinero, sino por el acto de humanidad, que es absolutamente necesario aquí».

Asti finalmente salió victoriosa, sentando un precedente importante que obligó al gobierno a reescribir sus políticas sobre cómo manejaba los beneficios de sobrevivientes para las viudas que son trans, pero ella no terminó de luchar. A los 98 años, fundó Cloud Dancers Foundation , una organización sin fines de lucro que apoya a miembros «invisibles» de la comunidad LGBTQ +, que conecta a personas trans de distintas generaciones. 

El nieto de Asti, Erik Hummell, le dijo a la revista Out que Cloud Dancers está trabajando para recaudar $ 100,000 para la fundación para celebrar la vida de su abuela.

Fuente: Oveja Rosa, Diario El Diverso

#Francia| “Chicas, háganse lesbianas”

Ayudamos a Alice Coffin (1978) a mover muebles, desplazar los sofás y reorientar la mesilla de su salón para que en las fotos de la entrevista no salgan las ventanas y no se pueda saber dónde vive. Cuando la entrevistamos, a mediados de diciembre, la activista francesa llevaba unas semanas sin protección policial, pero sus reflejos de seguridad seguían presentes.

La carrera militante de Coffin es larga: desde el equipo de fútbol antisexista Les Dégommeuses a La Barbe, colectivo de mujeres que denuncian con barbas postizas la predominancia de los hombres en los órganos de decisión, pasando por la AJL (Asociación francesa de Periodistas LGBTI) o la Confederación Europea de lesbianas (EL*C), que ayudó a fundar. Nunca, hasta ahora, tuvo que vivir con escolta policial.

Desde que la Alice militante fue elegida concejala del Ayuntamiento de París, en las elecciones municipales de junio de 2020, Coffin pasó a vivir con un pie en la calle y otro en las instituciones. Su primer gesto en la asunción de poder fue conseguir la dimisión del consejero de Cultura de la capital francesa, Christophe Girard, por su connivencia con el escritor y pederasta confesoGabriel Matzneff,a quien el Ayuntamiento pagaba una manutención. Convertida en una figura pública y mediática, Coffin comenzó a recibir amenazas de muerte y a vivir bajo protección policial por primera vez en su vida.

Algo que me pareció muy curioso en tu libro es cuando cuentas que en cualquier reunión o asamblea lesbiana lo primero que hacen es reordenar el espacio, cambiar la distribución de los muebles. Es un poco lo que acabamos de hacer ahora, ¿no?
Oh là, là [ríe], es algo que veo en todos los países, cada vez que estoy con un grupo de lesbianas. Creo que tiene que ver con una forma de estar cómodas, de querer que el espacio responda a tu forma de ver la vida. Lo de ahora es más por seguridad, aunque por suerte el ciberacoso y las amenazas que recibía han bajado mucho.

Tu libro Le génie lesbien [algo así como «el genio lésbico», en castellano; el libro no está traducido] busca sacar a la luz la contribución, en muchos casos fundamental, que las feministas lesbianas tuvieron en numerosos movimientos contestatarios, desde el feminismo francés de los años 70 al Black Live Matters. ¿Por qué crees que su papel ha sido invisibilizado?
Es una historia bastante desconocida, incluso para una lesbiana. Dentro del feminismo ha habido debates sobre si excluir a las lesbianas de la lucha, los hubo en el National Organisation for Women, la gran asociación feminista de Estados Unidos, y en el movimiento feminista francés, porque el lesbianismo político es una máquina capaz de derribar todos los cimientos de la sociedad, desde el patriarcado al capitalismo, pasando por la estructura colonial. Decir que eres lesbiana ya es de por sí una transgresión total con respecto a la construcción de la sociedad. Las lesbianas son el elemento que no debe ser mostrado porque amenaza directamente al patriarcado, desde el padre como cabeza de familia al «padre de la nación». Eso nos permite vigilar más de cerca y deconstruir más fácilmente ciertos sistemas. No es casualidad que haya figuras lésbicas en movimientos de resistencia como en Hong Kong, con Denise Ho, o que el origen del Black Lives Matters sean tres mujeres queer. Así que, sí, algunas feministas no se equivocaron al pensar que las lesbianas iban a aterrorizar a la sociedad (sonríe).

Portada del libro Le génie lesbien Foto: Teresa Suárez/Pikara Magazine

Por suerte estos dos últimos años parecen ser los del resurgir del movimiento feminista en Francia.
Sí, ¡y dos años de visibilidad lésbica, además! La actualidad nos cuenta cómo en el cine, en el periodismo o la literatura, cuando las lesbianas consiguen romper el muro de los temas lésbicos, provocan un cataclismo en la sociedad. El estreno de una película como Retrato de la mujer en llamas y que su directora, Céline Sciamma [lesbiana], aprovechara la promoción para hacer una crítica militante de la industria del cine en Francia fue un terremoto. Solo unas semanas después de su estreno una de las protagonistas, Adèle Haenel [también lesbiana] denunció los abusos sexuales que sufrió por parte de un director de cine siendo adolescente. Y unos meses después, durante la ceremonia de los premios César de la Academia de cine, un cuerpo lésbico, el de Haenel, en medio de ese mundo tan patriarcal, se levanta y se marcha gritando «vergüenza» del auditorio cuando anuncian el premio a mejor director para Roman Polanski, acusado de pederastia. Fue una ceremonia mágica si lo analizas como lesbiana porque, en cuanto tenemos la palabra, la explosión es increíble, un terremoto.

Da la impresión de que hay dos esferas: el mundo de la empresa y el de las instituciones, que han entendido perfectamente que pueden sacar beneficio dando espacio a un «feminismo despolitizado». Pero en el periodismo o en el mundo de la cultura, cuando entra en juego la representación simbólica, las reivindicaciones feministas tienen mucho menos eco. En tu libro explicas que directamente es porque en estos sectores piensan que no tienen un problema con el lugar de las mujeres.
Lo veía muy claro con nuestras acciones de La Barbe, nos infiltrábamos en reuniones de políticos, federaciones deportivas, empresas… No nos recibían con los brazos abiertos, pero no podían negarnos que tienen un problema con el lugar de la mujer en esos espacios. Buscaban justificaciones, ponen en marcha dispositivos… Porque saben que el problema es real. Pero en el mundo artístico era justo lo contrario, nos decían: «Os equivocáis de enemigo», «solo juzgamos en función del genio»; de ahí el título de mi libro. Para ellos todo es cuestión de talento, no entran en las cuestiones de producción, financiación o representación que otros sectores tienen más presentes. Por eso, si comparo el feminismo actual con el de los años 70, veo que estamos ante un momento revolucionario porque las feministas han puesto en su visor al mundo de la cultura. En los años 70 podía haber eslóganes más del tipo «mi cuerpo es mío», «yo decido sobre mi cuerpo», y ahora estamos liberando la imaginación, queremos que nuestras mentes nos pertenezcan. No es casual que este renacimiento aparezca con el movimiento #MeToo, que toma impulso en la industria del cine. Es una revolución sobre el control de nuestra imaginación, liberar nuestras maneras de pensar.

Y es algo que he sufrido con mi libro, sabía que había frases que podían molestar, pero jamás pensé que fuera una sobre la cultura que consumo. Aunque parezca anodino, me han llegado a amenazar de muerte simplemente por hablar de los libros que me apetecen o no leer. Porque saben muy bien que el combate por imponer su relato tiene un poder inmenso.

Alice Coffin en entrevista con Pikara Magazine. Foto: Teresa Suárez

Tu elección en junio de 2020 como concejala del Ayuntamiento de París en la lista del partido ecologista (EELV), ¿era el paso lógico tras tantos años de militancia?
Me entristece pensar que me he pasado muchos años diciendo que la política era algo en lo que no había que meterse porque nos hacía perder nuestra esencia, ser menos eficaces. Es un discurso que está muy presente en el militantismo, pero solo beneficia a los que ya están instalados y desean que sigamos siendo marginales. Y creo que es lo contrario, hay que entrar en políticaAlexandria Ocasio-Cortez [congresista estadounidense] lo explica muy bien: outside-inside, necesitas gente dentro de las estructuras que reflejen lo que está pasando fuera. Por eso, cuando el movimiento feminista se manifiesta a las puertas del Ayuntamiento de París contra Christophe Girard, yo salgo y me uno a ellas.

Al pedir la dimisión del responsable de Cultura, Christophe Girard, acusado de connivencia en el caso de pederastia del escritor Gabriel Matzneff, pusiste en práctica algo que defiende en tu libro, que lo privado es político.
Muchos compañeros me decían que había que ir despacio, que no podíamos hacer ciertas cosas, pero mi experiencia práctica me dice que ser directas, decididas, ayuda a federar a mucha más gente. Luego ves nuestras acciones, las manifestaciones, y permitieron sacar a la luz muchos más elementos del caso. Porque nuestro discurso está en los márgenes pero, cuando emerge, resuena en la experiencia de muchas personas.

Si se analiza Francia desde fuera, hay términos como «comunitarismo» o «universalismo republicano» que sobreentienden que los valores de la República son los mismos para todo el mundo y hacen que el país no pueda abordar temas como el racismo o el sexismo.
Son términos que no quieren decir nada, un cerrojo que impide cualquier debate constructivo. Quieren oponer la República a las luchas de grupos minoritarios y es una contradicción histórica, revisionismo, porque desde 1848 la República se construyó a base de luchas sociales y de representación que eran minoritarias. Cuando se trata de la República, la izquierda parece tener un problema con los discursos que dividen a la sociedad ¡pero es que no se puede ser amigo de todo el mundo! Y en cuanto al militantismo lésbico, nunca lo he visto como si no fuera un combate universal. En Francia se hace un uso perverso de la palabra comunitario, como si fuera excluyente. Y Monique Wittig lo explica muy bien: los combates minoritarios son de toda la humanidad.

Una de las ideas que más han chocado de tu libro es la frase: «Tías, haceos lesbianas» que, sin embargo, ya había sido usado antes por otras militantes, como Virginie Despentes.
Entiendo que la parte más polémica de la frase es la idea de hacerse lesbiana, pero creo que en 2020 no significa lo mismo que en los años 60 cuando los grupos homófobos hablaban de “elección” para justificar las terapias de conversión. Creo que se le puede dar un uso diferente para explicar, por ejemplo, que las lesbianas no son homosexuales, que ser lesbiana no tiene que ver con la orientación sexual. Me llama mucho la atención cuando mis amigas heterosexuales me dicen «no aguanto a los tíos, no tengo ganas de estar con tíos», y al mismo tiempo te dicen «pero ya sabes, me gusta acostarme con ellos». Para mí es como, “espera, espera, me estás enumerando un montón de cosas que como feminista no soportas de los hombres, que estás harta de educar a los tíos”, para al final decirme «ya sabes, me gustan». Yo creo que el tema de la sexualidad es una construcción y sufrir tanto solo porque te gustan los hombres entra dentro de esa construcción. Por eso, para mí, la frase de “haceos lesbianas” no habla de la orientación sexual, es más un eslogan político, una invitación a pensar fuera de un marco. No es tanto acostaros con chicas como no tengáis miedo a liberaros de la mirada masculina, actuando, pensando fuera del dictado de un mundo que gira en torno al hombre.

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso

#Ecuador| “Pichincha Queer”, una tienda LGBTI contra la violencia, exclusión y pobreza

La Prefectura de Pichincha y la ONG “Silueta X” han lanzado en Quito una novedosa iniciativa contra la violencia, la discriminación y la pobreza, mediante una tienda de alimentos que también buscan encadenar a microproductores consumidores locales en estos tiempos de crisis.

Ubicada en el norte de la ciudad, la tienda “Pichincha Queer” es el primer encadenamiento productivo dirigido por el colectivo LGBTI, que comercializa alimentos de alto valor agregado producidos en la propia provincia de Pichincha.

Así lo aseguró a Efe la prefecta Paola Pabón, quien impulsó esta ambiciosa iniciativa junto a Diane Rodríguez, del colectivo “Silueta X”, en un momento en que la crisis económica, agravada por la pandemia del coronavirus, ha generado secuelas sociales incalculables.

NO SOLO UNA TIENDA

El proyecto busca que la provincia capitalina se convierta en un “territorio libre de violencia y de exclusión“, así como de “incorporación de distintos sectores” a los encadenamientos productivos, dijo Pabón.

Entonces, explicó, no es solo una tienda, sino un conjunto de políticas que se han unido para dar respuesta a problemas estructurales como la violencia, la falta de oportunidades de empleo y la discriminación a amplios sectores sociales.

“También la tienda nos permite promover a los actores de la economía popular y solidaria, que la mayoría son mujeres que buscan espacios de comercialización de sus productos”, insistió.

La “Pichincha Queer”, inaugurada la semana pasada en el marco del Día Internacional de la Mujer, es la primera tienda de este tipo regentada por la comunidad LGTBI, aunque ya existen otras con el mismo formato bajo el nombre “Tiendas Pichincha” que benefician a otros colectivos vulnerables o excluidos.

El establecimiento ofrece chocolates de alta calidad, licores, productos biosanitarios, sugestivas mistelas, aromático café de altura, “snacks” de frutos secos y cereales, caramelos y otros productos que se elaboran en talleres o pequeñas industrias en varias parroquias de la provincia.

Pabón recordó que Ecuador “vive una profunda crisis sanitaria”, así como “una crisis económica de graves dimensiones”, que se ensaña con los sectores más pobres.

Según un estudio de la Prefectura el índice de pobreza bordearía el 55 por ciento, si se consideran las estimaciones de desempleo y de pobreza extrema, apuntó.

Por eso dijo que surgió la “necesidad de articular a los productores en una política que les permita mejorar los ingresos” y que cuenten con el apoyo de la Prefectura en todo el proceso productivo hasta llegar a la comercialización.

ENCADENAMIENTO PRODUCTIVO SOLIDARIO

Son unos sesenta los emprendimientos articulados a las “Tiendas Pichincha”, que actualmente se han instalado en Quito y en parroquias como Nanegalito Mitad del Mundo y que, en breve, se inaugurarán en zonas como Puéllaro y Alangasi.

Hay que encarar la crisis con solidaridad, en un momento en que “los ecuatorianos estamos experimentando una sensación de abandono“, por la galopante crisis y la falta de respuestas del Gobierno central a los problemas, agregó la política, que es una de las dirigentes del movimiento opositor correísta Revolución Ciudadana.

“La pandemia nos ha permitido mirar estos rostros” de la crisis y por eso “nuestra opción es por el que más necesita“, apostilló Pabón, que sueña en que la tienda de la provincia logre llevar la producción local al exterior.

En total, el Gobierno de Pichincha prevé instalar una quincena de tiendas con el apoyo de colectivos como el LGBTI y otros de sectores excluidos.

Para Rodríguez, el proyecto quiere “fortalecer el microemprendimiento y conectar a nuestras poblaciones (LGBTI), históricamente discriminadas, con la ciudadanía”.

Y busca “romper poco a poco esos paradigmas que, lamentablemente, nos tiene atados a procesos que son excluyentes” y “más aún en medio de la pandemia”, lo que es “altamente complicado” para poblaciones discriminadas, añadió.

Rodríguez aseguró que la alianza estratégica entre el Gobierno de la provincia y la Asociación “Silueta X” también permitirá desarrollar programas y acciones de promoción de los derechos humanos, sobre los principios de igualdad y no discriminación.

Fuente: Diario Expreso, Diario El Diverso

#Chile| Chile: Denuncias por homofobia y transfobia aumentaron en 2020, “Año de la Resiliencia LGBTIQ+”

Los crímenes, ataques y agresiones por homofobia y transfobia en Chile aumentaron 14,7% durante el año 2020, con 1.266 denuncias al respecto, reveló el XIX Informe Anual de Derechos Humanos de la Diversidad Sexual y de Género elaborado por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh). Es la cifra anual más alta conocida hasta ahora. Concentra el 22,9% del total de abusos ocurridos en 19 años.

El año de la resiliencia LGBTIQ+

La organización calificó a 2020 como el “año de la resiliencia LGBTIQ+”, por la manera en que la comunidad enfrentó la vida durante la emergencia sanitaria, “frente a los abusos, los incumplimientos de compromisos y las contradicciones en todos los poderes del Estados en materia de igualdad”, explican en el informe. También subrayan que fue un año en el que la diversidad sexual no bajó los brazos: “En condiciones muy hostiles, como el Covid-19, siguieron levantando las banderas por los derechos”. 

En el país no existen cifras oficiales. El Movilh es una de las organizaciones que toma el pulso a la realidad LGBTIQ+ en cuanto a derechos y violencias, con resultados de informes que publican en marzo de cada año. 

Según el presentado ayer, en 2020 hubo 6 asesinatos, 16 abusos policiales, 132 agresiones físicas o verbales perpetradas por civiles, 110 casos de discriminación laboral y 33 de tipo educacional, 60 movilizaciones o campañas de odio, 379 episodios de marginación institucional, 64 exclusiones en el espacio público o privado, 253 casos de homo/transfobia comunitaria (en entornos familiares, vecinales o de amistades), 209 discursos que incitaron a la violencia y 4 hechos de discriminación en la industria de la cultura, medios y espectáculos.

Las declaraciones homo/transfóbicas destacan en la categoría de abusos, con un aumento de un 208%, seguidas por la marginación en los espacios públicos o privados, (106,4%), las movilizaciones homo/transfóbicas (93,5%), las agresiones físicas o verbales perpetradas por civiles (80,8%), la discriminación comunitaria (51,4%), la discriminación laboral (50%) y los asesinatos (20%).

Del total de abusos que la organización recopiló durante el año, el 26% afectó a varones homosexuales,15% a lesbianas y el 11% a personas trans (76 mujeres y 59 varones). Y en comparación a 2019, la discriminación a gays aumentó un 78,4%; a personas trans, un 46,8%; y a lesbianas, un 8,28%.

El informe también hace zoom a la distribución geográfica de los casos. Las tres regiones del país con mayor incidencia son Valparaíso (38,4%), la Región Metropolitana (23,93%), y la del Biobío (3%). Las redes sociales, y en menor medida los medios de comunicación, acumularon el 26,21% del total de casos a nivel nacional.

Violencia institucional

62 instituciones y 832 personas fueron responsables de los 1.266 abusos contra la población LGBTIQ+ cometidos en 2020. Según el informe, los principales responsables de los atropellos están en el Ministerio de Justicia, específicamente en la Subsecretaría de Derechos Humanos; en el partido político de derecha Unión Demócrata Independiente (UDI); en la Primera Sala de la Corte Suprema, en el Tribunal Constitucional, y en la Undécima Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago. Gendarmería, el Registro Civil, la Escuela Naval de Playa Ancha de la Armada de Chile, el Ministerio de Defensa y Carabineros son otras de las instituciones mencionadas en el reporte. 

“Si bien el Gobierno fue débil en materia de condena pública a las violaciones a los derechos humanos de las personas LGBTIQ+, mantuvo en el desamparo a los defensores/as de derechos humanos, se negó a implementar políticas públicas focalizadas en el contexto del Covid-19, fue indiferente a los abusos homofóbicos al interior de la Armada e hizo un permanente lobby en el Congreso Nacional para boicotear la igualdad legal”, señala el Movilh en el documento.  

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso

#Paranguay| Seis hombres secuestraron y y torturaron a una joven trans en Paraguay

Mientras mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales y personas no binarias se preparaban para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, a las 11 de la mañana, una mujer trans (se omite su identidad porque sigue en riesgo) apareció golpeada y maniatada a orillas del arroyo San Lorenzo, en la ciudad homónima, a 13 kilómetros de Asunción. Al menos seis hombres la secuestraron y golpearon, en un primer episodio. Más tarde fue arrojada al riachuelo por otro grupo de personas. 

La sobreviviente no pudo realizar aún la denuncia en comisaría ni en la justicia por encontrarse muy traumatizada. 

Según contó a Presentes la activista por derechos humanos y representante de Casa Diversa, Yren Rotela, la joven trans de 22 años sufrió dos episodios de violencia la misma noche. La víctima es trabajadora sexual y, ese domingo 7 de marzo, por la noche, se encontraba haciendo su recorrido en el centro de San Lorenzo. En un primer momento, recuerda que salió a trabajar y, entre las 5 y las 6 de la mañana un grupo de seis hombres la secuestraron, golpearon y torturaron al interior del vehículo. 

Rotela explica que alrededor de las nueve y media caminó sobre la avenida Mariscal López donde fue vista por vecinas de la zona. “Ella cuenta que la ataron y la golpearon en la nuca. Al despertarse, se encuentra en el arroyo y empieza a arrastrarse hasta llegar a una casa cercana. Ahí pide ayuda y se desmaya. La señora que la encontró pensó que estaba muerta. Lo que le hicieron es terrible, mirá si la mataban, si la dejaban ahí, o si llovía y la llevaba el raudal. No sé qué iba a pasar con ella”, dice Rotela a Presentes.

La dueña de casa llamó a la policía y las redes de cuidado de la ciudad se pusieron en contacto con Yren, quien la acompañó al Hospital Materno Infantil de Calle’i. 

100 denuncias en 2020

Yahaira López, directora ejecutiva del programa Población Trans en la Asociación para la Educación de los Derechos Humanos (ASOEDHU), explica: “La gente nos violenta sin conocernos. Nos tratan como si no fuéramos personas porque ejercemos el trabajo sexual. No tenemos casa, no tenemos familia, y encima nos tratan como si fuéramos un bicho que no merece vivir dentro de esta sociedad”. 

El centro de documentación y registro de violencia hacia las personas trans de Panambi registró un incremento de los casos de violencia y discriminación desde el inicio de la pandemia. De acuerdo a los datos de Panambí, durante el 2020 recibieron 100 denuncias. El 52% proveniente de Asunción, y el 31% de otras ciudades del departamento Central. El resto corresponde a distintos puntos del país.

La violencia adquirió fuerza en la pandemia en relación a años anteriores. No tenemos otra opción que el trabajo sexual, no tenemos oportunidad de demostrar nuestra capacidad. En Paraguay tenemos una enorme barrera machista y patriarcal que no nos ofrece el cupo laboral trans”, refiere Yahaira. 

La agresión física y la discriminación fueron las principales formas de violencia que sufrieron el 2020 las personas trans. La cantidad de denuncias duplica las recibidas en el período anterior. Desde 1989, la caída de la dictadura stronista, hasta el año pasado se identificaron 63 asesinatos a personas trans. Además, Paraguay es el único país del Cono Sur que no posee una ley contra toda forma de discriminación. 

Esta legislación no solo podría ayudar a mejorar la situación de las personas TLGBI, que en el 99% de los casos se dedican al trabajo sexual, sino también la de los pueblos originarios en Paraguay, donde cerca del 75% de sus integrantes vive en situación de pobreza extrema. Esto se debe a que, en la mayor parte de los casos, fueron desposeídos de sus tierras ancestrales durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) y en la primera década de transición democrática.

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso