#EE.UU| Pete Buttgieg se convierte en la primera persona abiertamente LGBTI en ser parte de un gabinete del gobierno en la historia de Estados Unidos

Ayer Pete Buttigieg juró protesta como secretario de Transporte de la administración de Joe Biden ante la vicepresidenta Kamala Harris, convirtiéndose así en la primera persona abiertamente LGBTI en ser parte de un gabinete del gobierno en la historia de Estados Unidos.

Pete Buttigieg ganó el martes la aprobación del Senado como secretario de Transporte, la primera persona abiertamente gay en ser confirmada para un puesto en el gabinete. Se le asignará la tarea de promover la ambiciosa agenda de Joe Biden de reconstruir la infraestructura de la nación y luchar contra el cambio climático.

«Me siento honrado y humilde por la votación de hoy en el Senado y estoy listo para comenzar a trabajar», tuiteó Buttigieg poco después de su confirmación.

Elogiado por Biden por traer una «nueva voz» a la administración, Buttigieg se hace cargo de un departamento de transporte con 55.000 empleados y un presupuesto de decenas de miles de millones de dólares.

Se ha comprometido a ponerse a trabajar rápidamente para promover la seguridad y restaurar la confianza del consumidor en las redes de transporte de Estados Unidos a medida que las aerolíneas, los autobuses, los sistemas de metro de la ciudad y Amtrak se recuperan de la caída en picado de la cantidad de pasajeros en la pandemia del coronavirus.

Buttigieg aporta diversidad al gabinete.

Bajo Donald Trump, Richard Grenell se desempeñó como director interino de inteligencia nacional y es gay, pero no tuvo que enfrentar la confirmación del Senado como director interino.

Se espera que Buttigieg desempeñe un papel importante en la promoción de las amplias iniciativas ecológicas de Biden, ayudando a supervisar estándares de economía de combustible automotriz más estrictos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y respaldar el impulso del presidente a finales de este año para un plan climático e infraestructura de $ 2 billones. Ese plan se centrará en la reconstrucción de carreteras y puentes y en la expansión del tránsito masivo sin emisiones, al tiempo que se impulsará la infraestructura de vehículos eléctricos, incluida la construcción de 500.000 estaciones de carga durante la próxima década.

Biden no ha indicado cómo piensa pagar por un plan de infraestructura, además del plan de alivio del virus de 1,9 billones de dólares propuesto por la administración que se ha enfrentado a algunos obstáculos en el Congreso. La sugerencia de Buttigieg durante su audiencia de que podría ser necesario un aumento del impuesto a la gasolina fue rechazada inmediatamente por su portavoz.

El veterano de la guerra de Afganistán irrumpió en la escena nacional en 2019 después de lanzar una candidatura presidencial arriesgada, presentándose a los votantes como el «alcalde Pete» y generando escepticismo inicial debido a su juventud y experiencia limitada en el gobierno. Superó las expectativas después de concentrarse en un mensaje de cambio generacional, terminando los primeros caucus de Iowa en la nación en un empate virtual con Bernie Sanders.

Pero Buttigieg luchó para atraer a los votantes negros y abandonó la carrera luego de una aplastante derrota ante Biden en las primarias de Carolina del Sur. Buttigieg decidió respaldar rápidamente a Biden, ayudándolo a solidificar el apoyo centrista contra el fuerte desafío liberal de Sanders.

“Felicitaciones al secretario Pete Buttigieg por su histórica confirmación”, dijo Alphonso David, presidente de Human Rights Campaign, un grupo de defensa LGBTQ +, después de la votación. «Esta confirmación rompe una barrera que ha existido durante demasiado tiempo, donde la identidad LGBTQ sirvió como un impedimento para la nominación o confirmación al más alto nivel de gobierno».

Más inclusión en el gabinete de Estados Unidos

Más tarde ese mismo día, el Senado confirmó a Alejandro Mayorkas para encabezar el Departamento de Seguridad Nacional, lo que lo convirtió en el primer latino e inmigrante en ocupar el cargo y solidificó aún más el gabinete de Biden.

El Senado aprobó Mayorkas a pesar de la fuerte oposición de los republicanos y recibió el voto de confirmación más estrecho hasta el momento, 57 a favor contra 42 votos en contra.

Fuente: El ClosetLGBTI, Diario El Diverso.

#EE.UU| EL SIGLO EN QUE “SER LESBIANA” ESTUVO DE MODA

Este fenómeno tan fascinante y peculiar se dio tanto en Oriente como en Occidente. Os cuento:

En EEUU, en el siglo XIX, se normalizó que dos mujeres se fueran a vivir juntas e hicieran una vida en común. Es la misma época de la que quedan muchos (miles) registros de correspondencias escritas entre “amigas” con un tono tan sumamente intenso, incluso erótico, que dejaría totalmente en vergüenza al subtexto de Xena, la princesa guerrera.

Era normal. No solo normal, estaba bien visto, y se suponía que hablaba muy bien de la mujer que llegaba a tener sentimientos tan puros y profundos. Se suponía incluso que subía el caché si una buscaba marido. Por supuesto esta libertad se basaba en el falocentrismo de la época: dos mujeres podrían tener todo el sexo que quisieran que eso no era sexo. Sin pene no había sexo, por ende lo que pasara entre dos mujeres en la cama era infantil y sin importancia. Ya, ya, si supieran…

Henry James escribió sobre estas mujeres que hacían vida y pasión juntas en “Las bostonianas” (Su hermana era lesbiana y vivía con su pareja). Así se creo el concepto de “matrimonio bostoniano”, y muchas mujeres lo defendían además como rebelión contra la sumisión que suponía el matrimonio al uso. Estas mujeres eran las primeras que accedían al mundo laboral, eran cultas, y sobre todo libres. Para Henry, estos matrimonios eran de “devoción pura”, -por supuesto este tampoco concebía el sexo entre mujeres-. 

El concepto se extendió a Europa, que se atrevió incluso con la primera película lésbica de la historia: Mädchen in Uniform, que contiene el primer beso lésbico cinematográfico de la historia (entre una profesora y su alumna). 

E incluso cruzó a un tercer continente: A principios del siglo XX, en Japón, el emperador Taisho Tennoo, gran viajante y pensador, trajo multitud de ideas occidentales al país. Entre ellos, ciertas ideas sociales y políticas, incluso feministas, se podría decir.

Entre bambalinas llegó el “concepto” o “posibilidad” de la relación sexual y sentimental entre dos mujeres. Fue cuando comenzó a plagarse la literatura juvenil de romances lésbicos. De la mano de la escritora de éxito Yoshiya Nobuko (foto izquierda), el amor lésbico se convirtió en un best seller crónico. Fue algo tan exitoso que se normalizó la idea de relaciones lésbicas entre chicas como paso hacía la adultez. Y al matrimonio, claro (no te esperarías que estos fueran más modernos que los otros). Incluso se creó un género para denominar esta literatura: Clase S o género Yuri. Las novelas de Yoshiya fueron las primeras del planeta que hablaban de finales felices de romances entre mujeres e incluso de escenas eróticas explícitas. Hasta se atrevió con el romance de una profesora y una alumna (vaya, la historia se repite). Los amores eran tan intensos que empezaron a ser costumbre los suicidios dobles de parejas lésbicas adolescentes (Así son los japoneses).

Pero la historia dio un vuelco (no quiero pensar que está pasando lo mismo hoy en día). A Japón llegó otro emperador, fascista. Yoshiya siguió escribiendo romances lésbicos, pero con más subtexto y finales heterosexuales. A Europa también llegaron unos cuantos políticos fascistas. Y en EEUU se dio un verdadero retroceso cultural, de tal forma que el término “matrimonio bostoniano” empezó a usarse peyorativamente. Lo que pasó después ya lo conocéis.

Y así es como acabó la historia de la visibilidad lésbica, que tuvo que esperar 100 años más para volver a donde estaba. Que no vuelva a pasar: toca ser tan libres y tan visibles que no haya vuelta atrás. 

Fuente: Mírales, Diario El Diverso.