#Argentina| Claudia Rodríguez: “Las travestis tenemos que defender también otras luchas sociales”

Referente trans chilena, ícono de la lucha travesti en América Latina, poeta y trabajadora social, Claudia Rodríguez tiene una trayectoria activista que empezó en los ’90. El periodista Franco Torchia la entrevistó para su programa radial No se puede vivir del amor, de la Radio Pública de la Ciudad de Buenos Aires.

Por Franco Torchia

FTVoy a permitirme compartir con Claudia este recuerdo. Porque hace minutos, mientras venía hacia la radio pensaba en ella, repasaba datos sobre ella, me recordé a mí mismo en una conversación de hace 15 años atrás con una travesti -porque así se autopercibía ella- en una estación de servicio. Su habla, lo que compartía conmigo y con otras personas que estaban allí a la madrugada, mientras desayunábamos o tomábamos algo, fue un habla que a mí me impactó sobremanera. No porque nunca antes hubiese estado en contacto con el modo de hablar o con cierta coloquialidad propia de mujeres trans y de travestis, sino porque tenía una manera muy risueña. Y yo me recuerdo a mí mismo diciendo: Esto debería ser una especie de lengua poética propia. Lógico nunca jamás pude desplegarla yo, que soy un varón cis homosexual, pero me quedó la idea. 

Cuando pude conocer finalmente a quien está ahora en comunicación telefónica con este programa, conocer su obra, leerla como leí al comienzo del programa uno de sus poemas, escucharla, leerla en entrevistas, me di cuenta que había llegado a esta parte del mundo, a esta región, alguien que estaba haciendo teoría lingüística y también teoría literaria sobre eso que yo percibí hace tantos años. 

Quiero darle la bienvenida a No se puede vivir del amor a Claudia Rodríguez. ¿Cómo andás Claudia?

CR: Hola, bien, ¿y tú? Muchas gracias.

FTNo, por favor, muchísimas gracias a vos. A propósito de todo aquello que siento que construís, hay un concepto sobre el que muy a menudo volvés y me interesa sobremanera que es el concepto del higienismo o de lo higienizado que suele estar eso que en el mundo entendemos como diversidad sexual, o eso que el mundo decide llamar disidencias sexo-genéricas. ¿Las sentís todavía hoy así de higienizadas o empieza a haber cierto cambio por lo menos en América Latina a tu criterio?

CR: Yo creo que todavía no. Por eso insisto en volver a escribir sobre eso. Creo que estamos siendo todavía colonizadas, estamos siendo neoliberalizadas las travestis. No hacemos reflexión respecto de cómo, por ejemplo, nos paramos frente al mundo, nos instalamos con nuestra lucha, con nuestro derecho a salud por ejemplo. Me parece que siempre el norte o donde debemos ir es lo blanco, es lo académico, es el neoliberalismo. Yo siento que los discursos muchas veces son para ser buenas consumidoras finalmente. 

FTSí, y para consumir por ende también las propias identidades. Y hacer de esas identidades u orientaciones un producto. 

CR: Sí, como si esa fuera la conquista. Y en realidad yo creo que no. El neoliberalismo tiene esa dificultad que nos atraviesa todo el tiempo. A mí me pasa que aquí en Chile yo siempre quedo haciéndome la pregunta últimamente de qué tenemos que hablar las travestis. Yo llevo mucho tiempo en el activismo, y ya cuando algunas compañeras sientan que necesitamos transformar nuestro cuerpo para encontrarnos con el cuerpo deseado, obviamos, por ejemplo, que hay una lucha mucho más inmediata siento yo en Chile, que tiene que ver con cómo nos instalamos en las luchas sociales, cómo nos instalamos en esta cosa de que hay un pueblo originario que en Chile está siendo abatido, criminalizado, le están quitando sus tierras, y el neoliberalismo lo que quiere de esas tierras es todo el mineral, todas las aguas, todo el mar. Y eso también es preocupante. Entonces la respuesta que voy encontrando es por qué no hacemos parte las activistas travestis también de esas luchas que tienen que ver con defender el mundo. Escucha la entrevista completa de Franco Torchia a Claudia Rodríguez en el programa No se puede vivir del amor

Una filosofía travesti

FT: En ese orden, Claudia, lo que ocurrió en Chile en 2019, ¿qué armó y qué desarmó a tu criterio? ¿En qué sentido tendríamos que poder leer aquellos episodios hoy, considerando este cuadro de situación que estás trazando?

CR: Qué dejó el 2019, para mí principalmente el 2020. Yo creo que dejó una gran lectura, una lectura donde nosotras seamos parte de todo lo social, no únicamente de la construcción de nuestros cuerpos, sino que de empezar un habla que nos reconozca en unión con todo, con la tierra, con el agua. Me pasa de que esta reflexión tiene para mí que ver con la distribución. Aquí en Chile hay una concentración de los frutos que dan los recursos naturales en diez familias. Y eso impacta en la generación del pueblo, en la multitud del pueblo, y sobre todo en la infancia. 

En Chile hay una infancia que está privada de toda la riqueza que se obtiene de la venta de los recursos naturales por diez familias. Y eso, por ejemplo, yo que soy una travesti de 52 años me doy cuenta del impacto que tiene la privación de los recursos. En donde, por ejemplo, yo me crié en campamentos, en tomas de terreno, donde no había distribución de los recursos para la infancia de este país. Yo me doy cuenta de que mi falta de lectura tenía que ver con que había una mala distribución de los recursos, de la vida. Eso, que sigue pasando en Chile, yo lo quiero decir, lo quiero hilar con mi reflexión que nace desde este deseo de ser todo lo amplio que yo hubiera podido ser. Yo hablo de una pobre poesía travesti, pudiendo haber hablado de una filosofía travesti, por ejemplo, si hubiera tenido los recursos a la mano, a disposición, para poder crecer como ser humano. 

FT: Me recuerda esto a algo que suele decir Marlene Wayar, a quien conocés muchísimo claro Claudia, y que tiene que ver con la posibilidad de instaurar ahora una epistemología travesti, algo anterior, en algún sentido, a lo que podría ser una filosofía. Es decir, casi como un conjunto de métodos, una especie de base esencial de mirada del mundo con o a partir de la travestitud. 

CR: Claro, en eso coincidimos, y hemos tenido conversaciones respecto de eso con Marlene, con Susy [Shock] y con Camila [Sosa Villada], y con todas las compañeras de la colectiva Lohana Berkins, donde hemos llegado a reflexionar respecto del derecho a la vida, del cariño, de la infancia, de los abrazos y de la no violencia. Esos elementos debieran estar siempre presentes en todas las infancias. Pero en todos los países que tuvimos dictadura eso fue una carencia, lo que nos marcó a nosotras como travestis adultas. https://www.youtube.com/embed/4SZxlVE7cvs?feature=oembedVideo realizado por Pili Cabrera en 2017

Sobre el lenguaje inclusivo

FT: Leyéndote, Claudia, y prestándote muchísima atención advierto también que tus postulados respecto de una lengua travesti, o de un habla poética travesti, de una escritura luego también, claro, están por encima de ciertas discusiones que suelen ser muy frecuentes hoy aquí en la Argentina sobre el denominado lenguaje inclusivo. Y se me ocurre imaginar que tu idea está muy por encima, aunque no se trate de establecer jerarquías, de un posible lenguaje inclusivo. Estás, en todo caso, proponiendo algo mucho más profundo. 

CR: Claro, me parece a mí que tiene que ver con la defensa de la vida. Y la defensa de la vida, dado que es desde la infancia, es sin los colores rosa o celeste. Desde mi perspectiva es una multitud de colores a lo que una se refiere cuando habla de la defensa de la multitud de la vida. No puede haber solamente un color rosa y un color celeste para definirnos. Yo llego a decir: La diversidad es tan monstruosa que llega a dar susto. Lo amplios que tendríamos que ser para asumir lo que somos. Somos una diversidad. No todas las travestis son iguales, no todas las mujeres son iguales, no todos los homosexuales son iguales. Un montón de veces lo dijo Lohana Berkins. Es la defensa por el derecho a existir. 

FTPero digo, respecto del discurso de la lengua poética, de estas reflexiones tuyas sobre la lengua de las trans, sobre la lengua travesti, anulan para mí una discusión que acá es muy frecuente que es la del lenguaje inclusivo. Esa diversidad, que es tan vasta y por ende tan monstruosa que asusta, puede asustar, en el mejor sentido, todavía más si cada uno de los conjuntos que componen esa diversidad habla su propia lengua. En eso pensaba. 

CR: Entonces no son conjuntos, son unidades. No son conjuntos aún. Claro, el poder hablarnos y entender que es otro lenguaje el de la otra persona. Ahora, cuando yo comencé a escribir no estaba esta reflexión respecto de la x o la e en las palabras. Yo comencé a escribir hace más de 15 años. Esto es nuevo también para mí. Tenía mi reproche respecto de eso, porque para mí con la lectura que yo había tenido bastaba con enunciarme en femenino. 

Leí un texto bastante interesante de Monique Wittig donde ella dice que solamente el hombre es el centro del mundo, todo lo demás es otredad, es decir la mujer es otredad, pero también el gay es otredad, y las travestis somos otredad. Eso es lo que tenemos en similar con las mujeres. Para mí bastaba entonces enunciarme en femenino, para conciliarme con que todas somos otredad, porque no somos el centro del mundo, según lo que decía Monique Wittig. Me pareció interesante toda esa reflexión que hace de la otredad, y cómo me reconcilio yo también con la otredad. 

Por lo tanto, entonces, esta inclusión, que yo me imagino que te refieres a la x o la e en los discursos de la diversidad sexual, que quiere decir como más feminista, en la época en que yo hago esta lectura de la Monique Wittig no estaba presente. Por lo tanto, para mí fue novedoso. Y conflictivo. Yo decía: si con enunciarme femenina, no necesariamente mujer, basta con enunciarme femenina para estar en la misma lucha del feminismo.

Partera, trans y mapuche: cómo sobrevivir a la discriminación y traer vida en medio de la pandemia

Claudia Ancapán Quilape es una mujer trans de 44 años, matrona, mapuche y sobreviviente, que desde hace varios años trabaja en una clínica en Santiago

Leer más

Los limites de la ley de identidad de género

FTLa ley trans -que conocemos aquí como ley trans- de Chile, ¿qué alcance real está teniendo?

CRYo creo que a lo mejor lo más importante que podríamos haber esperado de una ley era la despenalización social de las personas trans, travestis, no binarias o de género fluido. Pero eso tampoco ocurrió. No tuvo una respuesta concreta con distribución de recursos para trabajar en ello y que llegue a toda la población del territorio nacional. Pero tampoco los medios de comunicación han despenalizado la situación de ser una persona trans, travesti o no binaria. Entonces el impacto no es real, no hay una práctica real de ese posible avance, solamente, desde mi perspectiva, fue una estrategia política de los partidos para dar la impresión de que están más cerca del pueblo. Pero ni siquiera a nivel social hay más aceptación, hay más trabajo, hay más oportunidades para que las personas estudien, se formen, salgan del trabajo sexual o la explotación sexual. Todo sigue igual, tenemos que seguir luchando. 

FT: Claudia mencionaste el papel de los medios tradicionales de comunicación. ¿Cuál es la función que cumplen en este sentido? ¿Continúan criminalizando fuertemente las identidades no binarias, trans, travestis?

CR: Claro. La banalizan. En los periódicos cuando ocurre un crimen siempre resaltan el nombre masculino de la persona que fue asesinada. No se encuentran a los criminales, hay dificultades para hacer investigación, se oculta. Se banaliza todo. Por lo tanto, no somos finalmente reconocidas como personas, como seres humanos en existencia en este territorio. 

FT: Hablaste y mucho del trabajo sexual. Eso es parte, también, de tu propia vida, formó parte de tu vida. Sabés, imagino, que esa es otra de las más intensas discusiones en la  Argentina desde hace mucho tiempo y en otros puntos de la región, ni hablar del mundo. ¿Tenés una posición al respecto, que no sea binaria quizás, que no termine respondiendo a ese esquema oposicional abolicionismo-regulacionismo?

CRLo que yo he llegado a reflexionar es que no hay infancia que haga trabajo sexual, eso es explotación sexual. No se puede decir que hay menores de edad que ejercen el trabajo sexual, porque el solo hecho de que sean menores de edad ya están siendo explotados. Ahora, si hay personas mayores de edad que hacen trabajo sexual y por ahí les va bien tienen todo el derecho de enunciarse como quieran y defender lo que quieran defender. Pero sí reconozco que hay falta de oportunidades y que muchas personas mayores de edad, adultas, porque tienen más de 20 años, no han podido optar, no necesariamente han tenido la posibilidad de reflexionar con todas las oportunidades respecto de su vida, y que también podrían estar siendo explotadas. Hay de todo. Y también he visto a las académicas hablando sobre el tema sin haber tenido ninguna práctica. Yo creo que la voz más importante para escuchar es a las mismas personas que han pasado por esa situación que hacen su reflexión respecto de la violencia que han vivido, la falta de oportunidades que han vivido, el riesgo de vida que han vivido, la exposición a las enfermedades que han vivido. Por ahí está mi oído siempre para escuchar sus reflexiones. 

Sobre la cobardía

FT: En tu obra poética, Claudia, hay algo que he detectado y creo que trabajás fuertemente. Y ya que nombraste a Camila quiero decir que yo supe hace unos años de tu trabajo a partir de Camila Sosa Villada que me habló de vos casi tanto como me habló Fernando Noy de Camila. De esto se trata también, de tender estas redes. Pero que es la cobardía. En el poema que leí en el comienzo de este programa leí la palabra cobardía varias veces. ¿Qué es ser una mujer trans o un monstruo en este sentido, o una travesti cobarde para vos? ¿Qué es esa cobardía?

CR: A veces es sobrevivir. A veces es teñirse de rubio, como la Marilyn Monroe, para poder sobrevivir. Yo soy cobarde. De repente es necesario mirar con ternura la palabra cobardía, porque si sigue sobreviviendo… pero también puede ser una estrategia de sobrevivencia la cobardía, pasar piola, querer invisibilizarse entre la multitud. Porque teóricamente nosotras nos asequimos heroínas, heroicas, hacer justicia, tener la mano de la justicia, la espada de la justicia. Se produce ahí un doble discurso. Yo quisiera ser heroica, heroína, y hacer justicia del cliente que no me paga. Pero finalmente termino siendo una cobarde, porque al no enfrentar al cliente o al policía sobrevivo hasta el próximo día. Son reflexiones de lo poético. Son reflexiones filosóficas también sobre qué tenemos que hablar las travestis. 

La dictadura sexual no terminó

FTClaudia, aquello de octubre de 2019 en Chile nos trajo, nos acercó, lo recuerdo, tratamos de acercarnos a sus responsables desde aquí desde Buenos Aires, un slogan -lo voy a llamar así a propósito- estoy hablando claro de una consigna, de una sentencia a la que he vuelto en todo este tiempo en este programa en alguna conversación, y me permito volver de vuelta ahora con vos. Volver de vuelta está mal dicho, y me encanta que esté mal dicho en este diálogo con Claudia Rodríguez. Y es: La dictadura sexual no terminó. Eso se leyó por las calles de Santiago por aquél entonces y quiero preguntarte para vos si en efecto la dictadura sexual no terminó.  

CR: Es que la dictadura sexual incluso contribuimos a mantenerla la diversidad sexual, las organizaciones de la diversidad sexual, los homosexuales que generaron las primeras organizaciones LGBTI en Chile. Las prácticas de la primera organización homosexual en Chile eran misóginas, eran lesbofóbicas, eran transfóbicas. Y había lesbianas transfóbicas, y hay personas trans que son misóginas y son lesbofóbicas. Por lo tanto entonces no es solamente una consigna en contra de la heterosexualidad, es en contra de nosotras mismas porque estamos atravesadas por el patriarcado, no podemos negarlo. 

Propuestas transfeministas para una nueva Constitución chilena

Presentes conversó con algunas de las organizaciones de esta plataforma y con otrxs activistas que también agitan el debate desde sus esquinas.

Leer más

Yo no puedo negar que también soy misógina y que estoy trabajando la misoginia en mí, en mi corazón, porque tengo hermanas, porque tengo mamá. Y no solamente por eso. Yo he recibido y he crecido gracias a mujeres con las que me he relacionado y he hecho alianzas. Cómo no preguntarme lo misógina que soy. También en esta acusación sobre un feminismo terf, que odia a las trans. Cuánta misoginia, me pregunto yo, hay ahí. Cuánta falta de solidaridad con el feminismo y con las mujeres que históricamente han sido violadas, asesinadas, banalizadas, descuartizadas. 

Encuentro que las organizaciones LGBT que surgieron en Chile a partir de esta, entre comillas, “democracia”, no cumplieron totalmente su función y se adhirieron totalmente al neoliberalismo y defendieron el matrimonio y otras comodidades burguesas, y no trabajó necesariamente en el tema de la liberación sexual. Hoy siguen adquiriendo VIH jóvenes que lo único que entendieron o que entienden es que se es feliz únicamente en el momento de la penetración. Cuando el feminismo lo que hace es explicar o acercar a la comunidad a que todo el cuerpo es sexual y que no necesariamente el único contacto real es la penetración anal. Ese imaginario es peligroso porque no tuvo un impacto real en el uso del preservativo, y es la práctica que todavía las jóvenes defienden y proclaman. 

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso

#Chile| Chica lesbiana es brutalmente asesinada en Chile #JusticiaParaStefania

Joven lesbiana es asesinada a apuñaladas en Chile

Medios nacionales informaron que el 18 de febrero, una joven lesbiana de 19 años, fue atacada junto con su novia por parte de un conocido de ambas de 16 años, cuando caminaban por una plazoleta en el sector de La Peña 2 en la ciudad chilena de Concepción.

El adolescente agredió a ambas con una arma blanca en varias partes del cuerpo, después de que las insultara y reprochara por su orientación sexual.

Preliminarmente, el adolescente sería ex pareja de una de las jóvenes atacadas.

Las víctimas fueron trasladadas por los servicios de emergencias al Hospital Regional de Concepción, sin embargo, la joven de 19 años falleció como consecuencia de la gravedad de sus lesiones, mientras que su pareja permanece internada, pero fuera de peligro.

La Fiscalía detuvo al presunto agresor, acusado por los delitos de homicidio y lesiones graves.

Organizaciones, colectivas feministas, activistas LGBTI, familiares y amistades han condenado el crimen, al mismo tiempo que exigen a las autoridades justicia para la joven.

El comisario de la Brigada de Homicidios de la PDI, Ángel Campos, manifestó que tras la solicitud del Ministerio Público, se dirigieron a Coronel para iniciar con los peritajes por el delito de homicidio y lesiones graves con arma cortante.

Desde el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), repudiaron el ataque y señalaron que “hemos solicitado la intervención inmediata en este caso de la Subsecretaría de Prevención del Delito y nos ponemos desde ya a disposición de la joven de 16 años y de las familias de ella y de su fallecida para brindar toda la asesoría legal y psicológica que requieran”.

Así, indicaron que esperan que se aplique la agravante de la Ley Zamudio y/o también se consideren las penas contempladas en la Ley Gabriela, la cual tipifica como femicidio los delitos contra mujeres lesbianas, bisexuales o trans.

Fuente: El Closet LGBTI, Diario El Diverso

#Mexico| Érika Buenfil llama a la inclusión y defiende a su hijo Nicolás por vestirse de mujer

Si hay una mujer que saltó a la fama de nueva cuenta gracias a su hijo esa es Érika Buenfil, justo cuando parecía que la actriz ya no estaba “en tendencia”, su pequeño Nicolás la invitó a crearse una cuenta de TikTok… Y el resto es historia. Lamentablemente, ahora recibieron duras críticas.

Hace unas semanas en su cuenta oficial se le pudo ver a ambos bailando una popular canción caribeña de “El general” llamada “Rica y apretadita”. Lo que causó molestia en sus fans fue el hecho de que Nic -como le llama de cariño la actriz- apareció con un vestido de mujer.

Los comentarios burlones, sarcásticos e incluso quejándose del tipo de crianza que Érika Buenfil le da a su hijo no se hicieron esperar. Al respecto de esta grabación que se viralizó en TikTok la rubia mujer decidió hablar y acallar los comentarios de los que ambos fueron víctimas.

https://www.instagram.com/p/CKB9H46jAPf/embed/

Por un video ponen en duda la sexualidad del hijo de Érika Buenfil

Lo más lamentable de esta situación fue el hecho de que algunos sometieron a duda la preferencia sexual de Nicolás Buenfil; su madre, como es usual, lo defendió al respecto de estas especulaciones e incluso aseguró que son una familia incluyente que acepta y respeta a todos por igualPUBLICIDAD

“Sí alguien sabe lo que tengo de hijo (soy yo), y aparte no tendría problemas de ningún tipo, de cualquier tipo de situación ¡eh!, tampoco, pero se disfrazó porque esa era la intención, o sea, de hecho, tengo muchos compañeros actores que también se disfrazan y el TikTok es para eso, para disfrazarse, para jugar, para reírse, y mi hijo lo estaba haciendo… ¿y qué?, o sea, yo estaba muerta de risa”, dijo la actriz para el programa “HOY”.

La actriz decidió no enfrascarse demasiado en esas cuestiones, por lo que prefirió relatar que ella tiene muchos amigos y  conocidos diversos a los que “lleva siempre en su corazón”; asegura que Nicolás piensa igual que ella, por lo que no tienen problemas en ser sinceros.

“Mi hijo es tan incluyente en todos los aspectos que no nos cuesta ningún trabajo, y a mi tampoco me cuesta ningún trabajo por mi carrera, por mi vida, por mi forma de pensar, yo soy super abierta, y no tengo ningún problema, y tengo amigas y conocidas y conocidos con todo tipo de preferencias, como dices tú, y de muchas formas de ser, y todos siempre están en mi corazón”, concluyó.

Fuente: Radio Formula, Diario El Diverso

#Europa| Atacan a legislador británico con comentarios homofóbicos por publicar foto con su novio

Atacan a legislador británico con comentarios homofóbicos por publicar foto con su novio

Después de que Luke Pollard, político laborista e integrante del Parlamento en representación de Plymouth Sutton y Devonport, subiera una fotografía en sus redes sociales con su novio Sydney por el Día de San Valentín, cientos de personas, incluyendo organizaciones antiderechos, lo agredieron con insultos homofóbicos. Anteriormente ya había sufrido muestras de odio debido a su orientación sexual.

El diputado laborista y cooperativo Luke Pollard recibió un despreciable abuso homofóbico el día de San Valentín simplemente por compartir una fotografía de sí mismo con su novio, Sydney.

«El Día de San Valentín de este año sería diferente para mi novio y para mí. No fue solo una confusión en la floristería con las flores, o lidiar con el amor en el encierro: los trolls homofóbicos nos apilaron por hacer lo que las parejas de todo el país estaban haciendo. haciendo y enviando un pequeño tweet celebrando nuestra relación» dijo Luke a Pinknews.

Luke cuenta a PinkNews cómo fue todo el proceso después de que publicaron la foto en redes sociales y su reacción ante el odio:

«Feliz día de San Valentín para mi querido novio» es un mensaje sencillo. No debería ser controvertido. No en 2021, pero aún parece que no todo el mundo ha recibido el mensaje de amor es amor. Y, ciertamente, algunas personas confundieron un día sobre el amor con el odio. Los ataques fueron constantes y rápidos.

Mi novio es hermoso y amable, y lo que tenemos juntos es muy especial. Me ha apoyado mientras me he enfrentado a los rápidos de la vida pública, ayudando en las elecciones, ofreciendo sabios consejos, siempre ahí con un abrazo y una copa de vino, una broma y una sonrisa. Él es mi roca, y no me importa que la gente sepa que lo amo.

Soy el primer diputado de Plymouth; el primero en llevar públicamente mi sexualidad, no como una fuente de vergüenza por ocultar, sino como un sello de orgullo.

Los trolls decidieron atacarme porque estoy orgulloso de ser quien soy. Me atacaron porque estoy en el ojo público y porque Sydney y yo no parecemos una familia nuclear tradicional. Eso es bueno. La familia lo es todo para mí, y cada familia se ve diferente a la siguiente: todo lo que necesitas son personas que se amen sin importar qué, que compartan lazos comunes y que enfrenten sus luchas juntas.

Es una mentira conveniente que nos decimos a nosotros mismos que en el siglo XXI la homofobia ha sido derrotada. No es así. Todo es demasiado real.

Cuando mi oficina en Plymouth fue vandalizada el año pasado con graffiti homofóbico, Sydney estuvo ahí para mí. El viejo insulto de que los hombres homosexuales abusan de niños es común, uno que mi equipo y yo eliminamos del frente de mi oficina no una sino dos veces. Y los pocos años entre Sydney y yo ofrecieron a los trolls y enemigos una primera línea de ataque ayer. La herencia china de Sydney agregó otra.

Es fácil arrojar odio al odio. Es una reacción natural, pero prefiero calmar las aguas. Ofrecí una taza de té y una conversación a la persona que destrozó mi oficina. Quería hablar con ellos para saber por qué estaban tan enojados y tan llenos de odio que los insultos y el vandalismo eran la única opción para ellos. Todavía está abierta mi invitación.

Pero para los que incitaron al odio por mi tweet del Día de San Valentín, el amor y el afecto que Sydney y yo tenemos es una amenaza para ellos.

Nuestro amor es bueno y espero que dure muchos años más. Debes estar en un lugar oscuro si lanzar ataques homofóbicos y racistas es tu pasatiempo. Las redes sociales son demasiado lentas para actuar contra el abuso, pero me alienta la cantidad de personas que vieron esos tweets y se tomaron el tiempo para denunciarlos. Ahora le toca a Twitter actuar.

Ser diputado es un trabajo ridículo. Las horas están por todos lados y las presiones son intensas. Tener a alguien que te acompañe en ese viaje es importante.

Cuando era pequeño, no teníamos políticos como los que tenemos hoy. Los modelos a seguir LGBT + en la sociedad no estaban tan presentes como lo están hoy. Los periódicos solían escupir odio desde sus portadas. Se habían redactado leyes para marginar y atacar a personas como yo. El progreso no es inevitable. Sucede cuando la gente lo convierte en una prioridad, cuando decidimos que ya es suficiente y que las cosas deberían ser diferentes. Ese cambio político tomó generaciones, y las batallas de esos pioneros hacen que el abuso en un tweet parezca bastante insignificante.

Se presta mucha atención a los que odian, así es como prosperan. Pero dediquemos tiempo a mirar los mensajes de esperanza, de amor y de apoyo. Aquellas personas que compartieron sus historias personales de sus parejas. La extraña y maravillosa variedad de relaciones que hacen que Gran Bretaña sea tan diversa. Espero que en medio del comercialismo del Día de San Valentín, los ramos de flores (correctamente entregados o no), el enfoque en mi tweet que expresa mi amor por mi novio pueda ser un pequeño y simple recordatorio de esa verdad eterna: el amor es amor. Y todos estamos mejor por eso.

Espero que aquellos que tuitearon odio algún día tengan tanto amor como yo siento hoy con mi pareja. Es un lugar más feliz de lo que me temo que muchos de los trolls se encuentran, y por eso tienen mi simpatía. No he perdido un ojo de sueño pensando en su odio. Yo animaría a otros a no hacerlo tampoco cuando sean atacados, porque esto les sucede a las parejas LGBT + todos los días del año.

La homofobia y el racismo van en aumento y tenemos que oponernos a ellos. La mejor manera de hacerlo es no rehuir la luz, ser ruidosos y estar orgullosos de quiénes somos y de quiénes amamos, porque el amor siempre triunfa sobre el odio.

Luke Pollard es miembro laborista y cooperativo del parlamento de Plymouth Sutton y Devonport. Se desempeña en el gabinete en la sombra de Keir Starmer como secretario de medio ambiente en la sombra.

Fuente: El ClosetLGBTI, Diario El Diverso

#Mexico| Cómo contar historias LGBT+ en el deporte sin prejuicios: una guía en 13 pasos

En los medios de comunicación deportivos la representación y voces de personas y atletas LGBT+ siguen sin aparecer y difícilmente vemos cruces entre los derechos humanos y la industria del deporte. Ésta, por su poder de amplificación, podría abonar en conversaciones y la construcción de sociedades más equitativas y justas. 

Sin embargo, cuando sí ocupan un espacio suelen ser desde “la caricaturización, el estigma, el escándalo”, señala Ana Cruz Manjarrez, comunicóloga e integrante del equipo de Versus, una  organización mexicana que busca fomentar contenidos inclusivos y profesionales en los medios deportivos. Desde Versus, están activando distintas estrategias y una de ellas es la “Guía básica para una comunicación inclusiva y libre de prejuicios”, dirigida a periodistas y que consta de 13 puntos para mejorar las narrativas de las personas LGBTI+ en los deportes.

“Un ejemplo de ello fue la nota sobre la pareja de la mamá de Neymar. Incluso con los copys que usan en redes sociales y los comentarios que venían a partir de esas notas nos dejaba ver claramente que los titulares y la construcción de la nota deviene en violencia contra la comunidad. Además, notamos que desde el periodismo deportivo no existe el interés por informarse sobre estos temas y abrir espacio para contar otras historias”, explica Ana. 

También se observa que las notas deportivas carecen de conocimiento sobre conceptos básicos de diversidad sexual, perspectiva de género y fuentes que ayuden a entender estas realidades. 

La guía surge a raíz de un análisis de medios que Somos Versus comenzó el año pasado en donde una de sus variables es observar la presencia y representación de la diversidad sexual en al menos 9 medios deportivos de México. También es parte de una colaboración con la iniciativa británica Football vs homophobia(Futbol contra la homofobia) de la organización Fare Network. 

Para la construcción de la guía la equipa de Versus leyó otros manuales y contó con la observación de la investigadora Siobhan Guerrero y el activista Enrique Torre Molina. Además, tuvieron encuentros con futbolistas de la liga profesional de futbol femenil de México que ayudó a tener mayor claridad de la urgencia que hay por una mejor representación en los medios de comunicación y el papel fundamental de éstos para combatir la lesbofobia. 

Violencia LGBTfóbica en entornos digitales 

Versus, cofundada por la periodista deportiva Marion Reimers, busca poner sobre la mesa debates en torno a la discriminación por género, raza y clase para mejorar los contenidos en el periodismo depotivo, repensar cuáles son los discuros que se reproducen y cambiar la narrativa. 

En 2017 lanzaron una campaña llamada “Más allá de 140 caracteres” con la intención de visibilizar las distintas violencias que ejercen contra las periodistas deportivas en los entornos digitales. A cuatro años de su fundación, Somos Versus se ha involucrado con otros proyectos y hoy buscan “emparejar la cancha”, promover el deporte femenil, poner la mirada y contar otras historias con perspectiva de género y derechos humanos. 

“Queremos reunir diferentes perspectivas que comiencen a vincular nuestro trabajo con el movimiento feminista tocando otros temas que no incluyan solo al deporte profesional ni al deporte amateur sino a las mujeres que somos autónomas y hacemos uso de nuestro cuerpo con diferentes objetivos que no es precisamente la competencia. Sino vincularnos a ese movimiento con nuestros objetivos a través de otras temáticas”, comenta Ana Cruz Manjarrez.

“Una nota no alcanza, no es representativo”

En América Latina no hay estudios sobre la LGBTfobia en los deportes, sin embargo, algunos documentos realizados en Europa dan cuenta que aún hay exclusión y discriminación hacia personas de la diversidad sexual en estos entornos. 

De acuerdo a un estudio elaborado en 2019 por la Universidad de Colonia (Alemania), el 90% de las personas encuestadas consideran que la homofobia y particularmente la transfobia es un problema actual en los entornos deportivos, además, el 82% presenciaron lenguaje homofóbico y tránsfóbico, de éste el 46% fueron mujeres trans quienes informaron ser víctimas de discriminación directa. 

Conocer esa información puede darnos pistas de que esas problemáticas pueden estar aún más acentuadas y normalizadas en nuestra región. En ese sentido el periodismo deportivo tiene una oportunidad para abonar a la construcción de sociedades más equitativas y libres de discrminación, no eliminando las diferencias sino integrándolas en sus narrativas. 

“Queremos demostrar que el problema es estructural y no se trata de ‘no te gustó esta nota pero mira, una vez publiqué una nota sobre Kenti Robles (futbolista profesional mexicana que juega en el Real Madrid), no lo hago tan mal’, porque muchas veces ese es el pretexto que ponen. Con los datos en la mano queremos demostrar que una nota no alcanza, no es representativo”, señala Andrea Martínez. 

Más allá de las buenas prácticas

Andrea y Ana consideran que las buenas prácticas en el periodismo deportivo pueden ayudar a que las instituciones o autoridades deportivas volteen a ver las necesidades que estas poblaciones y atletas tienen para incluirles y mejorar sus condiciones laborales.

“Si lo que está en la agenda de los medios deportivos no incluye cosas que implica a la comunidad quizá a las autoridades se les haga mucho más fácil ignorar y por lo tanto creer que no necesitan hacer algo al respecto”, explica Andrea Martínez.

Al mismo tiempo el verse reflejado con los medios de comunicación puede generar un sentido de comunidad entre las y los deportistas LGBT+. Ana Manjarrez comenta que hacer periodismo con un enfoque en derechos humanos puede ser “una oportunidad para conversar, hacer comunidad y que suene más fuerte”.

En ese sentido, el deporte femenil y las atletas abiertamente diversas han sido voces potentes que han puesto estos temas más allá de sus entornos deportivos, a diferencia de los atletas gay, que en activo no suelen “salir del clóset”.

Martínez explica que esto es porque “el espacio del deporte femenil ha sido de por sí un espacio de lucha desde hace mucho tiempo. Las mujeres hemos y han tenido que luchar para poder acceder al deporte y creo que en ese espíritu está la lucha de vivir de manera libre tu verdad, de poderte expresar sin miedo a represalias. Y es que en el deporte femenil se ha desarrollado, no diría camaradería, sino más el respeto a la individualidad a diferencia, creo, que en el futbol varonil en donde se celebran más cosas como mantener la masculinidad hegemónica”. 

¿Cómo puede el periodismo combatir la transfobia?

En los años recientes se ha usado al deporte como argumento en discursos de odio que intentan colocar a las identidades trans y sobre todo a las mujeres trans, como “peligrosas” o que gozan de una supuesta “ventaja injusta”. Al respecto, Somos Versus cree que desde el periodismo se puede combatir la transfobia. 

“Parte de las buenas prácticas es poder representar a las personas trans como personas, que viven, que practican deporte, que hacen lo mismo que todas las personas cis y que tienen el derecho de hacerlo y que deberían tener acceso a todos estos espacios y actividades. Y creo que también se vale buscar estas explicaciones médicas pero no solo esa sino incluir una perspectiva de derechos humanos. No te quedes en este discurso de la supuesta ‘ventaja injusta’. Incluso no se habla de las personas intersexuales y muchas veces lo que se publica son las decisiones oficiales que han hecho las autoridades y ya. El caso de Caster Semenya (dos veces campeona olímpica en 800 metros) es muy visible porque ella ha alzado la voz pero ¿cuántos casos habrá así en otros deportes y espacios? Ahí también los medios se han quedado muy cortos y sí han fallado”, advierte Andrea Martínez. 

Por su parte, Ana Manjarrez considera que lo que hace falta son respuestas. “Quizá quieres entender por qué sí pueden competir con mujeres, porque sí son mujeres, etc. Pero si no tienes la información explicada en tu idioma y en la forma en la que puedas consumirlo no tienes argumentos para defenderlo. Y entonces, lo que más vemos son las narrativas de estos grupos en donde lo hacen ver injusto porque ‘testosterona’. Por eso es importante que las redacciones en México se abran a contar estos y otros temas y ni siquiera es que se pongan de un lado y de otro, si buscas esa neutralidad se puede lograr balanceando las fuentes, que es otro de los puntos de la Guía, siempre tener opinión de la comunidad a la que estás impactando”. 

 “Urge cambiar las redacciones”

Para Somos Versus es “fundamental la formación y profesionalización” de las y los periodistas deportivos y que se abran espacios en las redacciones a periodistas y personas LGBT+. 

“Se necesita desde ya que en los programas de estudios de periodismo se incluya la perspectiva de género, que salgan con esta necesidad mucho más trabajada; y para quienes ya son periodistas en activo lo mismo, que estén dispuestas y dispuestos a aprender, a formarse, a deconstruirse y que lo apliquen. Se necesitaría mucho trabajo, talleres y quizá no tenga efectos tan rápido pero ahora mismo no veo una solución más fácil”, señala Andrea Martínez. 

En México el camino de la capacitación o profesionalización de las y los periodistas puede experimentar diferentes brechas que apuntan no sólo a lo inaccesible que se vuelve fuera de las ciudades centralizadas sino a que los directores y editores de medios no buscan acercar otros conocimientos a sus trabajadoras y trabajadores para mejorar el ejercicio periodístico.  

“Hay muy pocas oportunidades y muy pocos espacios para capacitarte en cosas que no sean redacción, ortografía y construcción de una nota. Y no van a surgir de la nada, hace falta que existan estas capacitaciones que ayuden a escapar de la hegemonía. No hay un medio deportivo en donde no haya escuchado una broma misógina, homofóbica y son cosas de todos los días y que son celebradas”, agrega Ana Manjarrez. 

***

Como parte de la apuesta por mejorar las narrativas Versus junto a Casa Tomada impartirán el taller “Periodismo deportivo con perspectiva de género” vía online durante todos los miércoles de marzo. Las inscripciones están abiertas

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso

#El Salvador| Reino Unido reconoció como refugiada a una persona no binaria: la historia de Arthur Britney

Arthur Britney Joestar se convirtió en la primera persona no binaria a la que se reconoce como refugiada en Reino Unido. En un histórico fallo, la jueza de apelaciones Gaenor Bruce, determinó que de retornar a El Salvador, de donde huyó, la vida de Joestar, de 29 años, estaría en riesgo de sufrir persecuciones y violencias, como ya le había pasado. “Mi caso es una victoria para las personas migrantes y para los ciudadanos británicos que se consideren no binarios. Porque soy la primera persona reconocida legalmente como no binaria en el país”, señaló Arthur Britney. Cuando la jueza le preguntó con qué pronombre quería ser tratade –ya que en los papeles todes se referían como “él”–, respondió “elle”.

El desplazamiento y migración forzada causada por discriminación, violencia y pobreza son los principales motivos por los que la población LGBT+ decide salir de El Salvador en busca de protección.  Huyendo de la discriminación y la violencia ejercida por su identidad y orientación sexual, también Arthur Britney decidió emigrar desde el país centroamericano hacia el Reino Unido en 2017, buscando obtener asilo humanitario que le permitiera acceder a una vida sin estigmas. Lejos de eso, encontró un sistema migratorio diseñado para rechazar la mayor cantidad de solicitudes.

“Siempre he sido una persona que a la que le gusta explorar su identidad, tratando de buscar cómo yo me sentía conforme con mi cuerpo. Nunca sentí que yo fuera el estereotipo de hombre macho que tiene la sociedad salvadoreña. Pero cuando me salía del patrón, sufría ataques y discriminación diaria”, dijo Arthur Britney a Presentes.

De acuerdo a datos de la organización Comunicando y Capacitando a Mujeres Trans – COMCAVIS Trans, El Salvador es uno de los países más inseguros para las personas LGBTI por el alto nivel de intolerancia hacia la diversidad sexual. En 2020 en esa organización atendieron a 131 personas que sufrieron desplazamiento forzado interno.

Ser LGBTI en el Triángulo Norte de América Central es vivir en peligro

Un informe de Human Rights Watch explica cómo los gobiernos de Honduras, El Salvador y Guatemala no garantizan la integridad y seguridad de las personas LGBTI.

Leer más

“Una vez iba caminando hacia mi trabajo y desde un camión un tipo me lanzó una bolsa con orina y me cayó encima. Fue una de las cosas más humillantes que me ha pasado en la vida”, recordó Arthur Britney. 

Arthur Britney en el centro histórico de San Salvador.

Desde que inició su petición de asilo humanitario, en octubre de 2017, Arthur tuvo que enfrentar tres fallos negativos antes de su aprobación. El camino fue arduo. Elle dice que incluso el servicio de inmigración del Reino Unido intentó forzarle para firmar la carta de deportación voluntaria.

“Ellos (el servicio de inmigración) me intentaron deportar sin ninguna razón. Yo fui a mi reporte mensual y me llevaron a una habitación donde me dijeron que mi caso estaba cerrado y denegado. Me dijeron que tenía la opción de firmar mi retorno voluntario renunciando a todo el derecho de asilo o me detendrían para llevarme a una cárcel y luego expulsarme del país”, expresó Arthur Britney.

En ese momento su caso se encontraba en la etapa de apelación. Por esa razón no podría ser deportado u obligado a firmar el retorno voluntario hacia El Salvador. Pero Arthur Britney dice que su abogado logró detener el procedimiento y tuvieron que liberarle.

“Después de detenerme e interrogándome para intentar quebrarme, un tipo entró a la habitación y dijo que me dejaran libre porque mi caso estaba en la Suprema Corte”, señaló Arthur Britney.

La prolongación y las negativas a su petición de asilo afectaron su salud mental. Arthur Britney cuenta que tuvo depresión y fue atendido por una psicóloga que le ayudó a resistir el engorroso proceso y a descubrir su identidad no binaria.

Diversidad sexual sin derechos en El Salvador

Arthur Britney recuerda que en los primeros años en la exploración de su identidad sintió muchos remordimientos. Creía que vivía fuera de los parámetros de heteronormatividad que imperan en la sociedad salvadoreña.

El Salvador no reconoce el matrimonio civil igualitario. Actualmente la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia estudia dos demandas de inconstitucionalidad del código de familia que prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo. 

En marzo de 2018 se presentó en la Asamblea Legislativa el anteproyecto de ley de identidad de género, el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional – FMLN, respaldó la iniciativa que aún se encuentra en estudio. 

La influencia de la religión católica sobre el poder político en El Salvador aún tiene mucha fuerza. El derecho a la educación sexual, al matrimonio igualitario o al aborto siguen estancados en el Congreso porque los partidos políticos temen ser castigados por impulsar “temas tabúes” para la mayoría de la población.


Arthur Britney en el Pride de San Salvador

“Cuando era más joven me refugié mucho en la Iglesia, porque intentaba eliminar todo pensamiento que creía que era pecado. Quería sacar todo eso de mi y el mejor método que conseguí fue la religión”, recuerda Arthur. Con la esperanza de “alejarse” de su identidad, decidió estudiar el profesorado en teología pastoral.

“Es una etapa de mi vida en que yo tenía una lucha interna muy terrible. Tal vez hacia fuera no se veía, pero cuando estaba solo sufría mucho. Decía “yo no quiero ser gay y yo no quiero ser pecador, quiero ser normal”. Era una cuestión muy oscura y sé que mucha gente pasa por eso”, expresó en entrevista con Presentes.

Fan de Britney Spears

La admiración por los personajes andróginos de Hirohiko Araki en la serie manga Jojo’s Bizarre Adventure, y la música de Britney Spears fueron la inspiración, cuenta, para definir su nueva identidad legal.

“Llegar a la combinación de mis nombres es una ganancia porque ahora todas las personas tendrán la posibilidad que su identidad sea suya, propia. Y nadie legalmente tenga que decir qué es incorrecto”, señaló Arthur Britney.

La construcción de su nombre tiene múltiples significados para Arthur Britney. Durante su niñez y adolescencia dice que soportó la violencia física que su padre ejerció sobre su mamá. Recuerda que junto con sus dos hermanos prometió no utilizar el apellido de la persona que la violentó.

“Sufrimos mucho de violencia intrafamiliar cuando éramos jóvenes. Llevar el apellido de una persona que te causó tanto daño y que destruyó a tu familia, que destruyó tu infancia, no es algo que tú quieres. Con mis hermanos decidimos en un momento cambiarnos el nombre. Y llegamos a la conclusión de que todos íbamos a asumir el Joestar”, señaló Arthur Britney.

Britney Spears fue el escape que tuvo durante su juventud. Reconoce que ella se convirtió en la musa que la tomó de la mano con sus canciones y la condujo hacia la aceptación de su identidad de género y orientación sexual.

Britney es la razón por la que estoy vivo en este momento. Siempre ha estado a mi lado en los momentos difíciles, en los momentos de oscuridad. Lo único que me reconfortaba era escuchar la música de esta diva. En la etapa de depresión también me levantó los ánimos”, dijo Arthur Britney.

Nacer de nuevo como refugiadx no binarie

Desde su casa en Liverpool, Arthur Britney –que estudió una tecnicatura en diseño gráfico y trabaja en ese ámbito- aún no sale del asombro por la trascendencia del histórico fallo a su favor y del reconocimiento a su identidad de género.

Al conocerse el fallo, el 30 de diciembre, le dijo al diario inglés The Guardian: “Al final, la jueza se volvió para mirarme y empezó a hablarme en español, para decirme que me concedía el derecho a quedarme en este país y el derecho a ser quien quiero ser. Empecé a llorar. Me sentí como si hubiera nacido de nuevo”.

Reflexiona sobre su futuro y cómo su caso puede servir de precedente para personas migrantes y no binarias. “Si yo pude cambiar un país extranjero, que no es el mío ni habla mi lengua, y si todos nos unimos podemos hacer una gran diferencia y regalar un mejor mundo a las generaciones que vienen”.

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso

#Argentina| Banderazos en todo el país pidieron al Congreso una ley de inclusión laboral trans

Frente al Congreso de la Nación y en diversos puntos de Argentina hubo banderazos para pedir la sanción urgente de una Ley nacional de Cupo e Inserción Laboral travesti trans. Por qué las organizaciones consideran que con el decreto de cupo no alcanza.

Por María Eugenia Ludueña

Fotos: Ariel Gutraich (CABA) y Campaña por el Cupo y la Inclusión Laboral Travesti Trans

Cientos de banderas trans y del arcoíris flamearon el sábado a la tarde en las plazas de 18 localidades de Argentina con el mismo reclamo: pedir al Congreso de la Nación el tratamiento sin demoras y la sanción urgente de una ley nacional de inclusión laboral y cupo para personas trans y travestis. El proyecto ya cuenta con dictamen de tres comisiones de la Cámara de Diputades: Mujeres y Diversidad, de Legislación del Trabajo y de Presupuesto y Hacienda.

 Aunque se trata de un reclamo histórico del colectivo travesti trans de la Argentina, el Proyecto de Ley de Promoción del Acceso al Empleo Formal para Personas Travestis, Transexuales y Transgénero “Diana Sacayán – Lohana Berkins” (su nombre oficial) aún no se llegó a tratar en las sesiones ordinarias del año pasado. Pero hoy está en condiciones de llegar al recinto porque el presidente Alberto Fernández lo incluyó junto a otros proyectos de ley en el temario a tratar por el Congreso en sesiones extraordinarias programadas hasta el 28 de febrero

Este Banderazo Federal y Plurinacional fue convocado por la campaña que viene impulsando la sanción de lo que eran diferentes proyectos (en 2020 se presentaron 14 iniciativas en el Congreso) unificados ahora en la Ley de Promoción del Acceso al Empleo Formal para Personas Travestis, Transexuales y Transgénero “Diana Sacayán – Lohana Berkins”. La conforman el Frente Orgullo y Lucha (que agrupa a diversas organizaciones de la diversidad sexual), la Liga LGBTIQ+ de las provincias y la Convocatoria Federal Trans y Travesti Argentina, junto a otras organizaciones de todo el país. 

“Necesitamos que el Congreso ponga en agenda la inclusión laboral trans. Es muy importante que se convierta en ley. El trabajo es el eje de la vida de las personas, un derecho que históricamente nos fue negado por nuestra identidad de género a las personas travestis y trans”, expresó Marcela Tobaldi, de La Rosa Naranja, organización que integra el Frente Orgullo y Lucha. “ Estamos pidiendo que se trate en el recinto este proyecto que es urgente”. 

A diferencia del decreto presidencial de Alberto Fernández que destina un 1 por ciento de la planta del empleo del sector público a personas trans (y cuyo registro de postulantes abrió hace unos días), el proyecto de ley es mucho más amplio. Contempla la implementación de políticas públicas para la capacitación e inclusión de manera más integral, el apoyo a proyectos productivos de la economía popular gestionados por travestis trans, e incentivos para el sector privado. 

“Nadia (Echazú), Diana (Sacayán) y Lohana Berkins tuvieron que pelear solas contra un sistema patriarcal”, recordó Claudia Vásquez Haro, presidenta de OTRANS y de la Convocatoria Federal Travesti Trans Argentina. Resaltó la “madurez política del colectivo travesti trans, que construyó esta unidad”. La activista también valoró los modos de organización social y política que se necesitaron para llegar a esta instancia. Y afirmó: “La sanción de esta ley es una vital para nuestro colectivo”.

Por las presentes y por el futuro de las infancias trans

Mientras participaba de los preparativos para dar inicio al banderazo, Alma Fernández, activista travesti, recordaba el legado de Lohana Berkins y Diana Sacayán (sus nombres resonaron toda la tarde en cada rincón de la Plaza de los Dos Congresos). “Estamos acá para pedir fuerte por la inclusión laboral trans, en una semana en que también tuvimos que salir a reclamar por el femicidio de Úrsula. Inclusión Laboral Trans, Furia travesti!”, se hacía oír la activista.

Marisol Brandan, una trans de 36 años, fue de las primeras en llegar a la Plaza de los Dos Congresos, con un barbijo y una remera con la misma consigna: “Infancias Libres”. Así se llama la organización civil que preside Gabriela Mansilla (madre de la primera niña trans de Argentina que consiguió su dni con la identidad autopercibida) y de la que Marisol forma parte. “Mi genitalidad no define mi género” decía la espalda de su remera y la de sus compañeros de organización, xadres de familias de niñes trans. https://twitter.com/PresentesLGBT/status/1363234555491192833

“A mis 36 soy una sobreviviente. Pero estoy y estamos acá para pedir garantizar el presente de las personas trans y travestis y el futuro de las infancias. Queremos que elles puedan gozar al cien por ciento los resultados de esta lucha histórica que nos fue negada”, dijo Marisol a Presentes.

Sin demoras, inclusión travesti trans ahora

“Acá está la resistencia trans”. “Lo dijo Lohana lo dijo Sacayán, al calabozo no volvemos nunca más” se cantaba fuerte en la Plaza de los Dos Congresos. Allí cientos de personas de coaliciones trans travestis, de la diversidad, políticas y culturales, protagonizaron una intervención breve y puntual. Durante unos minutos cortaron la avenida Entre Ríos para desplegar sobre la calle los paños de una inmensa bandera con los colores del arco iris, y la rodearon con un abrazo al grito de “Sin demoras, ley de cupo travesti trans ahora”.

Antes y después, lxs oradorxs se fueron pasando la palabra. “Para poder elegir tenemos que tener opciones, algo que nunca pudimos por el sistema prostituyente que condena a la mayoría de nosotras. Necesitamos políticas públicas. Es hora de que el Congreso dé otra señal”, expresó Florencia Guimaraes, directora de políticas tlgbi La Matanza. Y sumó el otro tema que se reclama desde hace años: la reparación histórica para las mayores de 40 años. “ Necesitamos la reparación para las compañeras mayores que fueron detenidas, encarceladas y criminalizadas por ser travas y salir a la calle a comprar pan. Necesitamos más políticas, que diputadas y quienes tienen el poder nos devuelvan un poco de lo que nos ha sido arrebatado”, dijo la activista matancera en el acto. 

La escuchaba atenta una diputada que se acercó a la Plaza, Mónica Macha (Frente de Todes), presidenta de la Comisión de Mujeres y Diversidad de la Cámara baja. El proyecto final de esta ley se trabajó en el marco de la comisión que preside, en sucesivos encuentros por Zoom que permitieron la participación de organizaciones de todo el país. Y ella viene presentando hace años otros proyectos similares, que no llegaron a aprobarse pero fueron muy importantes para articular las demandas de las organizaciones a nivel político.

Macha conoce el tema y sabe que hablar de inclusión laboral implica considerar otro punto complejo: “Muchas de las travestis y trans mayores necesitan pensar en una pensión más que en el ingreso a un trabajo, especialmente aquellas que hoy tienen 50 o 60 años”, dijo la diputada recientemente.

En el acto, expresó: “Necesitamos la ley de inclusión laboral para darle estabilidad al decreto de cupo, y para más políticas. Necesitamos la ley porque es un logro político muy importante para el colectivo que viene peleando hace años por el trabajo para las personas trans y travestis, un legado de Diana y Lohana”.

Say Sacayán, hermano de Diana y activista de M.A.L., recordó el modo en que su hermana trabajó cada paso de la ley de cupo laboral trans que la provincia de Buenos Aires sancionó como ley en 2015 (y se reglamentó en 2019). La actriz y dramaturga Daniela Ruiz fue junto con Ivana Gutiérrez, Directora diversidad sexual Municipio de Morón y activista de Conurbanes por la Diversidad, una de las conductoras del encuentro. 

La pandemia agravó la violencia estructural

Las organizaciones están impulsando fuertemente y por todos los medios posibles la necesidad de que lxs legisladorxs comprendan la urgencia que requiere tratar la inclusión laboral de colectivos vulnerados históricamente por violencia estructural y falta de acceso a derechos como el trabajo pero también la salud, la educación y la vivienda. Esto ya a ha sido reconocido por diversos fallos de la Justicia en los últimos años (la sentencia por el travesticidio de Diana Sacayán, dictámenes de fiscalía en acusaciones a travestis y trans). Y en la pandemia por Covid-19, todas estas vulneraciones quedaron expuestos de manera brutal no sólo en Argentina sino en todos los países de América Latina. 

Por eso las organizaciones de la campaña por el Cupo y la Inclusión Laboral Travesti Trans insisten en que la sanción de esta ley se vuelve aún más acuciante en este contexto. 

Lxs convocantes ya hicieron un pedido formal al presidente de Diputades, Sergio Massa, y también a los presidentes de los principales bloques: Máximo Kirchner (Frente de Todos), Mario Negri (UCR) y Cristian Ritondo (PRO) pidiendo el pronto tratamiento de este proyecto de ley. 

Por qué con el decreto no alcanza

Las organizaciones que se manifestaron frente al Congreso coinciden: “El decreto no alcanza. Lo celebramos, pero necesitamos una ley de inclusión laboral integral “ –dijo Manu Mirelles, secretarix académicx de la Mocha Celis, el primer bachillerato trans del mundo, que funciona en la Ciudad de Buenos Aires–. “Es urgente y se tiene que concretar el reclamo histórico. Tenemos que dar el paso para que la ley funde políticas públicas”. 

“Necesitamos que se apruebe una ley por tres puntos centrales ”, explicó Ese Montenegro, activista trans masculino, formador docente en ESI, ilustrador y asesor de la Comisión de Mujeres y Diversidad de Diputadxs. “Uno es que los antecedentes penales no pueden funcionar como barrera acceso al trabajo. Porque si bien ahora personas trans pueden trabajar, históricamente han sido expulsadas y confinadas a sobrevivir en los límites de la legalidad. Otro punto es la necesidad de que existan líneas de créditos para personas microemprendedoras y otro fundamental es que el Estado genere incentivos fiscales para el sector privado que contrate a persona trans”. 

Además de este Banderazo en la Ciudad de Buenos Aires, hubo más intervenciones con el mismo objetivo. Hubo “banderas humanas” con los colores del arco iris en la Plaza Central 25 de Mayo de Resistencia (Chaco), en la Plaza del Papá en Rawson (Chubut), en el Parque Las Tejas (Córdoba Capital), en la Plaza 25 de Mayo (Corrientes, Capital) y en la Plaza Independencia de Paso de los Libres. También en  Plaza San Martín de Victoria (Entre Ríos) y en las plazas homónimas de la capital de la provincia de Formosa, en General Pico y Santa Rosa (La Pampa), en Allen (Río Negro), en San Miguel de Tucumán; en la Plaza 25 de Mayo de La Rioja Capital, en Mar del Plata, en la explanada de la Legislatura en Mendoza, en Plaza 9 de Julio en Posadas (Misiones), en el Monumento a San Martín de Neuquén Capital, frente al Monumento al Gral Güemes en Salta Capital, en la plaza Pringles de San Luis Capital. 

“El reconocimiento de nuestra identidad no se acaba en nuestro nombre o nuestro DNI, queremos elegir nuestros proyectos de vida y gozar de una ciudadanía plena. Necesitamos una sociedad que deje de excluirnos y marginarnos, necesitamos una sociedad donde podamos estudiar, tener proyectos y profesionalizarnos, y para eso necesitamos trabajo. Es hora de que el reconocimiento del Estado tenga en cuenta el valor de nuestra calidad de vida” expresó Thiago Galvan, secretario de Identidades Travestis, Trans, No Binarias e Intersex de la Liga LGBTIQ+ de las provincias.

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso.

#Argentina| Memoria travesti-trans: “El Carnaval era el único momento de libertad”

De la exclusión al centro de la escena, del encierro de las casas y cuartos de pensión a los aplausos y las plumas en la calle. Los carnavales fueron históricamente para las travestis y trans su fiesta popular. La única: esas seis noches al año, dos fines de semana de viernes a domingo, eran las únicas en las que las pelucas, el maquillaje y los tacos no las convertían en marginales ni criminales sino en las divas de los desfiles y corsos de los barrios de la provincia de Buenos Aires y la Capital.

“Esperábamos todo el año los seis días de corso en los que podíamos salir a la calle y ser nosotras en libertad: nos encontrábamos, nos divertíamos, nos poníamos todo. Era como un sueño de divas, algo que sólo se podía vivir en el Carnaval o el exilio”.

Eran 6 días de libertad y 350 de cárcel. No exagero. Así era para nosotras. Así fue antes y después de la dictadura, incluso peor después de la dictadura. Esos días era algo mágico: porque de que nos discriminaran pasábamos a ser como las divas. Si no había travestis en un corso, era como que faltaba algo”.

“En esa época existían lo que se llamaba edictos policiales: a nosotras nos llevaban por el artículo 2° F: llevar ropas contrarias al sexo. Así que salíamos al almacén o a comprar cigarrillos y nos levantaban. No era posible ni andar en pollera media cuadra porque te llevaban, así que ¡imagiante lo que era salir con conchero y pezonero! Era una fiesta para nosotras”.

“Vivíamos como gitanas esos días en los colectivos: a veces dormíamos ahí. Ya a las 16 llegábamos para montarnos a las casas donde se organizaba y terminábamos a la madrugada”.

”Nos pasábamos mucho tiempo haciéndonos los trajes: los cosíamos nosotras. El día del corso nos reuníamos en la casa de alguna compañera siempre, a montarnos juntas. De las murgas nos mandaban a buscar en un colectivo: y por ahí íbamos a cuatro o cinco corsos distintos en una noche, como una gira. Algunos incluso nos pagaban”.

“Y en ese tiempo, los 70/80, no había más que hormonas y estaba muy de moda Moria Casán. Así que nos poníamos goma espuma para hacernos las caderas y cuatro o cinco pares de media arriba y el conchero”.

“Era como el cuento de la princesa al que se le acaba el encanto: terminaba el carnaval y tenías que salir corriendo porque ahí nomás te manoteaba la policía. Terminaba la murga y estaba la camioneta esperándonos o el camión o el colectivo para llevarnos presas”.

“Íbamos a varios lados, donde había corsos: en Tigre, en San Isidro, en San Fernando, en Béccar, en toda la zona norte. Pero había por todos lados: por toda la provincia y en los barrios de la capital. Depende de la murga en la que vos estabas o de la que te invitaban. Pero era como una cita infaltable: la fantasía de todos los días”.

“La gente nos aplaudía: nos gritaba cosas lindas y se sacaba fotos con nosotras. Éramos como las estrellas de la fiesta. Seguro que alguno se reiría o haría chistes, pero no nos importaba: nosotras lo disfrutábamos, estábamos felices… Mirá si me iba a importar, con todo lo que estaba acostumbrada a soportar”

“De chica mi mamá no me dejaba participar y me decía que no lo hiciera nunca, porque nos llevaban para reírse de nosotras. Después estuve en pareja con uno que tocaba el bombo en una murga pero era celoso y no me dejaba participar. Iba toda tapada al lado suyo… Pero cuando pude, me puse las plumas y fui”.

“Empezabas de chiquita, de adolescente ya salías: te invitaban del barrio porque te conocían. Y vos te ibas haciendo el traje todo el año. Terminaba un carnaval y ya empezabas a pensar en el traje que te ibas a hacer para el año siguiente”.

“Igual, había una parte triste y era que cuando ibas ahí te dabas cuenta de había compañeras que ya no estaban: de un verano al otro muchas se había exiliado, pero también muchas ya estaban muertas. Nunca éramos otra vez las mismas”.

“Mi grupo se llamaba ‘Las Divas’, éramos ocho y en realidad yo era la única travesti: las demás eran todas lo que llamábamos ‘maricas chicharras’, que son esos maricas muy afeminados pero que andaban más de varón”.

Una murga tenía que tener sí o sí las chicas trans porque si no era un aburrimiento. La gente se amontonaba para vernos porque era la única oportunidad. Éramos como una atracción, porque después todo el año estábamos ocultas por esto de la represión de la policía. La gente iba a vernos y a sacarse fotos con nosotras. Y muchas nos decían cosas lindas de apoyo, porque sabían lo que nosotras pasábamos, que era entrar a un supermercado o un restaurante y que alguien te mandara a la policía para que te sacara”.

“Un poco se extraña ese clima de carnaval. Pero mejor es hoy, que siguen pasando cosas, pero no así. Ahí nunca sabías si ese carnaval era tu último carnaval”.

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso

#Argentina| ¿Qué nos pasa a las travestis y trans con el amor?

Uno de las primeros y más atormentadores miedos luego de mi transición a los 15 años se resumían en una pregunta: ¿Alguien me amará siendo así? Ni siquiera podía definirme travesti-trans, no tenía idea de esos términos. Ya casi con 16 comenzaba a salir a bailar a las fiestas que organizaban las escuelas de mi barrio, la mayoría en salones a los que iba con alguna otra amiga que por algún motivo también la marginaban: porque era gorda, porque tenía los padres separados, porque la consideraban fea, etc. Yo, mariquita, la protegía a través de mis rarezas: plataformas altas, ropa negra, colores en el pelo, maquillaje.

A finales de  los 90 y en el conurbano bonaerense eso no era nada fácil, era un camino muy solitario donde inclusive las mariquitas gays con quienes me juntaba me ponían el limite: “todo bien con que vengas a mi casa, pero si venís, venite de pibe… por mis viejos viste…”. Algo así como:  todo bien con que seas marica, gay, freak, pero el limite era dejar de ser leído un pibe.  Y yo en ese entonces era una transgresión para el barrio, una abyección. Y, como todo lo abyecto, generaba un punto de fuga, un deseo amenazante.  

[LEE TAMBIÉN: De qué hablamos cuando hablamos de amor trans]

Me hiper enamoraba de todxs menos de mí: de los amigos de mi hermano mayor que venían a casa, de compañeros de la escuela, de la caricia que me daba alguno mientras le hacia una felación, del beso reprimido que me daba algún joven en  un rincón, el mismo que luego me gritaría “puto” cuando estaba en barrita con los amigos y así…

El mundo entero comenzaba a decirme concretamente que el amor en términos de relaciones erótico-afectivas era solo para quienes más se adaptaban al binarismo, a la cis-sexualidad, a la heterosexualidad.

Por ese entonces sentía también que deconstruirme en la masculinidad que me imponían me ubicaba en la feminidad.  Y esa feminidad necesariamente la entendía como un devenir mujer y la mujer tenía un único modo de ser y estar. La mujer no tenía sombra de pelos en la cara, la mujer tenía que estar depilada, tener curvas moderadas, la mujer tenía que acostarse con hombres únicamente, la mujer y todos sus mandatos que son creados a imagen y semejanza por y para un otro, varón cis claro. 

Mi estética me “ayudaba” a pasar por niña-adolescente ya que era muy flaquita, tenía el cabello largo, facciones que son asignadas femeninas, etc. Eso me daban cierta garantía de “éxito” con las masculinidades, algunos me comenzaban a decir: “vos para mi sos una mujer”. Una se sentía logradísima.

A mis 18 años comencé a tener una amistad con Javier, de mi misma edad. A él le llamaba la atención esa femineidad freaky mía; a mí me erotizaba cada movimiento suyo. Era de esos morochos fornidos, un rostro inmaculado. Pasábamos noche enteras en mi habitación escuchando música y charlando. Me arreglaba bastante para el momento del encuentro, usaba unas bases que taparan la sombra de mi bozo justificándola en una posible exigencia heterosexual y binaria por parte de él. Pero a su vez decía abiertamente: “quien me quiera me tiene que querer por lo que soy, más allá de las huellas hormonales”. No obstante el mundo entero me seguía diciendo que esas huellas debían ser eliminadas para pertenecer, inclusive para ser aceptada en algún corazón porque sino… todo bien, pero amigos y clandestinamente. No sé muy bien cómo, sí dónde y cuándo nos enamoramos y comenzamos un “noviazgo” que duro 11 años. ¿Privilegio? Para ese entonces comenzaba a sospechar que sí. Hoy lo podría afirmar. 

“Que alguien se atreva a vivir con nosotras”

A Lohana Berkins le formularon la siguiente pregunta en una entrevista: ¿Qué querrías de la persona que te acompañara en la vida? A lo que Lohana respondió: “Primero, que alguien me amara sinceramente. Y que me amara, nos amara por lo que somos realmente, es un paso que creo que le falta dar a esta sociedad, que no seamos solo consumidas en la prostitución, sino que alguien se atreva a vivir con nosotras. Es muy difícil el amor y es un tema que nosotras tampoco nos hacemos mucho cargo de hablar. Primero a mí me gustaría alguien así, que se enamore y te haga sentir divina”. Escuchar esas palabras, ver su mirada al responderla, fue sin duda uno de los motores para pensar/me/nos desde los vínculos sexo-afectivos en parte de mi activismo. “Todo vinculo es político” y a partir de eso comenzar a incorporar el concepto de “agenda emocional”, ausente en la agenda de derechos y que repercute sin duda en un modo de ser y estar con lxs otrxs, en cómo somos vistas y sentidas por lxs otrxs.

En el caso del amor, podemos hoy decir con certezas y pruebas: “la heterosexualidad ha fracasado”, desde luego no solo reduciéndola a prácticas sexuales, sino ampliando el concepto a un modo de crear lazos, vínculos que organizan a una sociedad en términos erótico-afectivos, económicos, políticos y culturales. Y de esos modos rescato que al menos nosotrxs travestis y trans, los vimos desde afuera, desde el despoder absoluto.

[LEE TAMBIÉN: De qué hablamos cuando hablamos de belleza trans]

“Y no hablo de meterlo y sacarlo, y sacarlo y meterlo solamente, hablo de ternura compañero. Usted no sabe cómo cuesta encontrar el amor en estas condiciones usted no sabe…”, leía como intervención Pedro Lemebel en un acto político de la izquierda en septiembre de 1968.

Como también Lohana Berkins diciéndonos: “Las travestis somos el deseo ilícito de la derecha capitalista. ¿Cuándo seremos el deseo lícito de la izquierda revolucionaria?”

Querer y cobrar

Hablando con una amiga trans me decía: “los tipos son un asco nena, yo opté por sacarles dinero nomás ¿qué otra cosa nos pueden brindar a nosotras?” Eso me llevo a profundizar un poco más que la postura que pone a las sujetas en “trabajadoras sexuales” o “en situación de prostitución”. No se trata de intercambio económico solamente compañerxs, en los vínculos que establecemos con clientes o prostituyentes muchas veces hay cariño, caricias, miradas, abrazos, enamoramientos, confesiones, soledades compartidas. Esto no quiere decir de que a una cis mujer no le pueda ocurrir lo mismo pero, a diferencia de nosotras, las manifestaciones afectivas no se dan en el espacio publico.

La figura del “garrón”  -ése al que no se le cobra- muchas veces está vinculada a ello. Y no se le cobra porque nos gusta, porque nos hace un poquito mejor que el resto o inclusive puede despertar alguna ilusión vincular que trascienda de las cuatro paredes.

Nuevas formas de vincularnos

Están también los vínculos que se establecen por fuera del trabajo sexual o la situación de prostitución, ésos que conocemos en una asamblea, que están deconstruyendo sus masculinidades hegemónicas y parecen mucho más empáticos.

Somos las últimas de la fila para ser amadas, siempre las últimas de la fila en casi todo, pero también en ese aprendizaje nos vamos acercando a nuevos modos de vincularnos con otrxs, ya no solo varones cis-heteros, sino también otrxs trans, lesbianas, maricas, en ese sentido estamos mas avivadas que lxs cis-heterosexuales que insisten e insisten en “no abrir”.

 Nosotras no tenemos tampoco tantas experiencias para dar cátedra, pero sí para ver desde afuera cómo reproducen violencias históricas, muertes en nombre de un único modelo de amor (que no es amor). Y no estamos superadas de todo ello, también necesitamos que nos lleven de la mano por el espacio público, que nos besen, nos abracen, nos cuiden y si esa hetero-cis-sexualidad nos sigue negando en algunos espacios, se los regalamos; encontraremos nuevas estrategias de supervivencia al desamor, estamos acostumbradas desde niñas. Y si aparece, nada de San Valentín católico. Queremos Valentía… que eso nos hará más revolucionarixs.  

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso

#Mundo| La homofobia está vinculada a la baja inteligencia, según un estudio científico

Un estudio ha encontrado un vínculo científico entre los bajos niveles de inteligencia y aquellos que expresan opiniones homofóbicas.

Los hallazgos, publicados por investigadores de la Universidad de Queensland, Australia, respaldan estudios existentes que previamente han establecido correlaciones entre tener un coeficiente intelectual bajo y tener opiniones prejuiciosas.

Sin embargo, esta es la primera vez que se examina un vínculo entre una inteligencia inferior y la homofobia en poblaciones fuera de los EE. UU.

Publicado en la revista Intelligence, el estudio se basó en una muestra de más de 11.500 australianos.

El equipo de investigación analizó datos de la encuesta de Household, Income and Labor Dynamics in Australia (HILDA) de 2012, con preguntas destinadas a evaluar las habilidades cognitivas de los encuestados, así como una encuesta de HILDA de 2015 que cuestionó a los encuestados sobre sus opiniones sobre la igualdad de derechos.

Entre otras preguntas, se pidió a los participantes que colocaran la afirmación «Las parejas homosexuales deberían tener los mismos derechos que las parejas heterosexuales» en una escala de uno (muy en desacuerdo) a siete (muy de acuerdo).

En última instancia, se descubrió que, cuanto más baja era la inteligencia de una persona, más probable era que expresara opiniones prejuiciosas contra las parejas del mismo sexo.

Los autores del estudio escribieron:

Existen correlaciones bien conocidas entre la baja capacidad cognitiva y el apoyo de actitudes perjudiciales o no igualitarias.

Este artículo se suma al conocimiento existente al proporcionar los primeros análisis de las asociaciones entre la capacidad cognitiva y las actitudes hacia las cuestiones LGBT. Las personas con baja capacidad cognitiva tienen menos probabilidades de apoyar la igualdad de derechos para las parejas del mismo sexo.

Los autores concluyeron: “Nuestros resultados sugieren que las habilidades cognitivas juegan un papel crítico, aunque subestimado, en el prejuicio. En consecuencia, recomendamos un mayor enfoque en la capacidad cognitiva en la investigación sobre los prejuicios y una mejor integración de la capacidad cognitiva en los modelos de prejuicio «.

Se encontró que el vínculo era particularmente fuerte durante la evaluación de la capacidad verbal, y se encontró que era cierto incluso después de tener en cuenta variables como la educación y el estado socioeconómico.

Ahora ya saben, cada que escuchen a alguien decir comentarios homofóbicas o transfóbicas, solo enséñenle este artículo si están cansades de disctuir…

Fuente: El ClosetLGBTI, Diario El Diverso.