#Argentina| Entrevista a Tato Quattordio por su papel en la película “Yo Adolescente”

De un texto subido en Fotolog, a un libro publicado en la era de Instagram. De la historia de un chico de 16 años que encontró un refugio en la escritura, a una película que se estrena por streaming, en un momento en el que todos estamos encerrados en la virtualidad. De las palabras escritas y compartidas por alguien nacido en 1989, a un personaje interpretado por alguien nacido en 1997. De la indagación en torno a la sexualidad en una época sin ESI  ni matrimonio igualitario, a una Argentina que amplió derechos. Se puede decir que la historia de” Yo Adolescente” es una historia de transiciones. De ritos de pasaje.

Tras estrenarse en noviembre del año pasado en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, la película dirigida por Lucas Santa Ana y basada en el libro autobiográfico de Nicolás “Zabo” Zamorano, llegó hace unos días a las pantallas argentinas a través de CineAr y pronto llegará al resto del mundo, según prometen desde la producción. En diálogo con Presentes, el autor dice estar acercándose al final de un viaje. “Estamos en el cierre de mi temporada con mi traje de Zabo. No falta mucho para que al poner esa palabra en Google aparezca Tato y no yo, me parece divertido tener esa posibilidad porque me permite barajar y dar de nuevo”, plantea.

“Tato” es Renato Quattordio, el actor de 22 años que se puso en la piel de este adolescente con angustia existencial que busca rehacer su vida tras el suicidio de su mejor amigo, al tiempo que se mete en un cuadrílatero amoroso y bisexual. Tato no se crió en Parque Chacabuco como el personaje que interpreta sino en Don Torcuato, una pequeña localidad del conurbano de la provincia de Buenos Aires que está ubicada en lo que se conoce como zona norte, aunque no sea tan privilegiada como San Isidro ni tan obrera como Moreno. Tato tampoco fue adolescente en la primera mitad de la década del 2000, cuando el incendio de la discoteca Cromañón, en el que murieron 194 personas, cambió la escena nocturna para siempre. Sin embargo, siempre sintió una curiosidad por conocer otros mundos. Cuando tenía 18 años y acababa de terminar el secundario, fue a ver una obra de teatro del filósofo-rockstar Darío Sztajnszrajber. A la salida, se presentó y fue en busca de una respuesta. “A veces me pasa que siento nostalgia de épocas que no viví, ¿hay una palabra para definir eso?”, le preguntó. “Lo que vos tenés se llama nostalgia ontológica”, le respondió Darío.

Esa nostalgia ontológica llevó a Tato a estudiar teatro y, como no podía ser de otra manera, Filosofía, en la Universidad de Buenos Aires. Sentado en su escritorio mientras se sirve un té de hierbas y juega con su gatita, las uñas pintadas de marrón oscuro, el actor habla con Presentes por videollamada. “Poder jugar a estar en un lugar en el que no estuve fue lo que más me calentó a la hora de hacer la película, poder meterme en un tiempo-espacio que no se me dio así.Tengo muchos recuerdos de 2004, 2005 pero claramente no son los mismos que podría tener alguien que tenía en ese momento 16 años. Así que fue un lujo poder viajar un poquito para atrás”.

El primer acercamiento de Tato a la exposición pública se dio cuando, aún en el secundario, se puso de novio con la actriz Angela Torres. Transitó ese momento, que para otros jóvenes pudo haber sido ser shockeante, con una mezcla de tranquilidad zen y entusiasmo. Luego vinieron las primeras obras de teatro y algunos trabajos en tele hasta su gran explosión, en 2018, en la telenovela Simona, de Pol-Ka y Canal 13. Allí, Tato interpretó a Junior, un adolescente que vivía una historia de amor gay en el prime time de la televisión argentina. Ese rol lo catapultó a un lugar no solo de crecimiento artístico sino también de mayor exposición, que logró capear, otra vez, a fuerza de tranquilidad y entusiasmo.

“Mi primer acto oficial de travestismo no fue salir a la calle vestida de mujer con todas las de la ley. Mi primer acto de travestismo fue a través de la escritura”, escribe la autora. Hacia arriba, hacia abajo, hacia los costados el texto se expande con voracidad de planta caníbal, que se atreve a decir, a pensar. Incluso, a callar.

En Instagram lo siguen más de 600.000 personas y en Twitter casi 40.000. “Traté siempre de ser cuidadoso, porque uno a veces tiene ganas de contar absolutamente todo y después eso puede ser un problema. O podés empezar a filtrar tus cosas personales e íntimas, que no es lo que yo quiero. No me importa que la gente sepa si yo estoy de novio con alguien, si me gusta comer tostadas con dulce de leche o dormir en cucharita. Lo que yo quiero es contar lo que yo elijo contar”.

En la Argentina de 2004-2005, mientras Zabo escribía y armaba una comunidad de adolescentes a través de Fotolog, era común escuchar en los medios a personas adultas que despreciaban a los floggers y los emos, así sin más. En la Argentina de 2020 en que se estrena la película, circulan esos mismos latiguillos, ahora contra los youtubers y los influencers, como si constituyeran una masa uniforme. Y el diálogo intergeneracional entre Zabo y Tato viene a demostrar, entre otras cosas, que no hace falta ser tan solemne para hablar en serio.

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso.

#Argentina| Intento de transfemicidio en Escobar: Mía sobrevivió y su agresor está libre

Mía Retacco sintió el cuchillo cuando estaba de espaldas en la ducha de su casa en Escobar. Era 10 de noviembre y la tercera vez que veía a Franco Pérez. Él siempre le había insistido con ir a la ducha.

“Luché por mi vida por toda la casa”, cuenta a Presentes Mía, activista trans de 26 años que trabaja en la Municipalidad de Escobar después de haber cursado tres años de Derecho en la Universidad de Buenos Aires.

En un principio, un fiscal la imputó por intento de homicidio, sin ni siquiera verla. Gracias al activismo, ahora le tomaron la declaración.

“Esa imagen de cuando empezó a apuñalarme la tengo clavada en la cabeza porque fue algo totalmente inesperado. Sentía que tenía que  hacer todo, peleándome a pleno, para zafar. Para salir viva. Me tocó cruzarme con un femicida a mí, y pude haber sido una más”, cuenta Mía. 

Franco Pérez era un chico que Mía frecuentaba. Siempre se habían visto en la casa de ella.

“Me dijo que entre primero, (a la ducha) y después entró él. Yo estaba teniendo una relación íntima, y de la nada me empezó a clavar cuchillos. Yo de espaldas. Ahí empezó la lucha por mi vida”, explica Mía.

Cuando él la estaba ahorcando, y ella ya casi que no veía, logró agarrar un vidrio de un vaso que se cayó y cortarle. Eso fue lo que permitió que la soltara. Apenas lo logró, Mía fue corriendo al balcón a pedir auxilio. 

Le tomaron declaración al agresor e imputaron a la víctima

Al tiempo llegó la policía, y la ambulancia que se llevó a Mía y a su agresor. En el hospital a Franco Pérez lo operaron de urgencia, y horas después llegó el fiscal Claudio Audjian, a cargo de la UFI 5, quien estaba de turno el martes a la noche. Lo fue a ver a él, le tomó declaración e inmediatamente decidió imputar a Mía por intento de homicidio. 

“Se fueron del hospital sin tomarle declaración a Mía y sin siquiera verla. Yo fui la única persona afín a la temática que accedió al hospital y que pudo verla. Sólo con verla te dabas cuenta que había una cuestión de peligrosidad en ese forcejeo que estaba ella. Ella tenía lesiones más de ataque”, contó a Presentes Nayla Belmonte, psicóloga y directora de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual del municipio.

Mía, entonces, quedó detenida en el hospital, custodiada por dos oficiales. El miércoles fue a declarar a la fiscalía. En ese momento la visión de la Justicia cambió: le tomaron declaración y la vieron. 

“Obviamente que la situación giró en beneficio de ella”, explicó Belmonte. El juez de garantías rechazó el pedido de detención de la UFI 5 y solicitó su inmediata libertad, y a su vez la causa se derivó a la UFI 4, la fiscalía especializada en violencia de género, y se cambió la carátula a averiguación de ilícito. Franco Pérez sigue libre.

El apoyo de las organizaciones

El mensaje de alerta lo mandó Araceli Mera al grupo de Whatsapp de la Mesa Local de Género de Escobar, de la que forman parte varias organizaciones. Eran cerca de las 10 de la noche del martes. Araceli, militante de ATTTA e integrante de la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual del municipio de Escobar, decía: “Hubo un intento de transfemicidio”, y contaba que estaban en la puerta del Hospital Hospital Zonal Dr. Enrique Erill acompañando a la familia y necesitaban el apoyo de las organizaciones. 

“Apenas recibimos ese mensaje nos pusimos en contacto con Araceli, quien nos dijo que Mía había sufrido un intento de transfemicidio, por el cual ella se defendió. En su defensa lastimó al agresor”, contó Giuliana Pawluczyk, militante de MalaJunta, a Presentes

Desde la Dirección de Políticas de Género y Diversidad Sexual decidieron ser nexo entre las distintas instituciones y su entorno, tratando de brindar información, de contener, y tratar de que las organizaciones y sus amigas y amigues que estaban indignados e indignadas pudieran acompañar desde un lugar beneficioso para Mía. “Y así fue: al otro día en la fiscalía se acercaron un montón de organizaciones, de compañeras, de vecinas, de vecinos, y estuvimos ahí de una forma muy pacífica, compañera y solidaria, acompañándola a ella”, contó Nayla Belmonte, quien ahora confía porque sabe que el hecho de que la causa este en manos del fiscal de la UFI 4, Christian Fabio, es algo bueno.

Mía se trasladó desde la fiscalía hasta la comisaría, y ahí, un cordón humano la acompañó. “Las organizaciones nos hicimos presentes en la puerta de la fiscalía mientras le tomaban declaración. Logramos que intervenga la fiscalía especializada en género, a cargo de Christian Fabio, y que la liberen a Mía en ese momento”, explicó Giuliana. “Para Mala Junta fue muy movilizante porque a Mía la conocemos hace años. Ella es una referenta en la lucha y militancia LGBT acá en el distrito, fue una de las impulsoras de la marcha del orgullo. Fue muy movilizante”, concluyó. 

Para Mía, ahora recuperándose en su casa, es importante recalcar algo: “Que gracias a la organización y presión de la gente que se convocó yo tengo mi libertad”. 

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso.