#Argentina|“De parado”: la editorial argentina que apostó al deseo queer

En la larga historia de la edición literaria argentina, los últimos veinte años han visto resurgir con buena salud la práctica editorial. Emprendimientos como Iván Rosado, Belleza y Felicidad, Eloísa Cartonera o Blatt y Ríos (por sólo nombrar un puñado), pusieron en el centro de la literatura argentina a la figura del editor independiente. Espacios autogestionados como la FLIA, o la feria La Sensación fueron tejiendo conexiones y lazos de amistad y compañerismo entre editorxs, autorxs y público.

Sin embargo, el arte de publicar libros propiamente por fuera de la heteronorma patriarcal como criterio editorial es una tradición reciente. De Parado asoma como una propuesta editorial novedosa en un sentido estético y político.

Originalmente pensada hace ocho años como una editorial erótica gay, hoy en día amplía su espectro y profundiza su búsqueda en una paleta ampliada.

Desde obras como Gualicho de Gael Policano Rossi (nouvelle esotérica de porno hardcore) o Positivo, de Pablo Pérez (libro de crónicas biográficas en torno al HIV); pasando por Diosas de estampita de Alejandro López (un libro que mezcla la pornografía con la ciencia ficción) hasta Las tres carabelas de Blas Matamoro (un clásico rescatado del contexto sociopolítico de la última dictadura). ¿Qué mejor manera de estimular el inicio de una tradición nueva que buscar sus orígenes en las huellas del pasado? O de operar en la profundización (y/o deconstrucción) del deseo, de la subjetividad a través del goce, del placer literario que de por sí implica Eros, como señalaba Roland Barthes.  

Charlamos con sus editores Mariano Blatt y Francisco Visconti sobre el surgimiento de su trabajo en conjunto, el catálogo y el nuevo espectro de posibilidades abiertas para su catálogo en el contexto de la pandemia.

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Pablo Pérez es escritor y desde los ’90 vive con VIH+. En su obra la escritura y el virus se unen para narrar y visibilizar. Editorial De Parado decidió recopilar varios de los textos que Pérez publicó cada viernes en el Suplemento SOY de Página/12 en el libro POSITIVO, crónicas con VIH. Estos textos nacidos entre 2010 y 2013 ahora se unen en este recorrido viral, porno-sensible, escrito con fluidos y tinta.

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– ¿Cómo nació De Parado?

– De Parado nació en 2012 como una editorial de eBooks de literatura erótica gay. Después, en 2015 decidimos darle un renacimiento a la editorial, incorporando a Fram como coeditor, publicando en papel y abriendo un poco el catálogo hacia textos que no necesariamente tienen que ser eróticos, pero sí gays!

La primera apuesta de la editorial fue tener un catálogo en digital hasta la aparición de “Gualicho” de Gael.

-¿Qué significó la búsqueda del formato papel?

Veíamos que la gente no se enganchaba mucho leyendo libros digitales, que preferían el papel y se estaban perdiendo gran parte de nuestro catálogo. Cuando nos llegó Gualicho, todavía no nos habíamos pasado al papel. Era una novela muy trabajada, una buena historia, de un género que no estaba en librerías: no había editoriales que publicaran exclusivamente contenido queer. Era entrar en un terreno nuevo, mandarse de cabeza. La imagen de tapa era un pibe desnudo en cuatro, ¿cómo iban a reaccionar los libreros?  Por suerte las librerías respondieron muy bien y agotamos la primera tirada.

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En el catálogo conviven propuestas muy distintas. ¿Sienten que hay un hilo conductor en el tratamiento de la subjetividad sexual del puto, que se mantiene por fuera del género literario, por fuera de los autores?


– 
En un principio queríamos apostar al genero porno gay: buscabamos textos donde haya sexo explícito entre personas del mismo género. Pero a medida que la editorial iba creciendo nos pareció mejor ir ampliando el espectro. Entonces, ¿cuál es el nuevo criterio? ¿Un mínimo de escenas sexuales? ¿O que los personajes principales sean gays? ¿Dónde entra lo queer, en la historia o en los personajes? ¿Qué es ser queer? ¿Para ser un autor en De Parado tenés que ser gay? Eran algunas de las preguntas que nos hacíamos, y nos seguimos haciendo. Después nos relajamos más, ampliamos un poco la mirada. Los textos tienen que tener un guiño a nuestra comunidad. Somos dos editores gays compartiendo una editorial. Lo que salga de eso es lo interesante, sin tanta etiqueta. 

¿Cómo es la dinámica de la editorial para publicar? ¿Con qué criterio arman el catálogo o surge la posibilidad de publicar nuevo material / autorxs?

-Bueno, esa pregunta es fácil. Nos tiene que gustar a los dos, tiene que ser un texto que nos gustaría encontrar en una librería, mientras hurgamos en los estantes. Pensarnos adolescentes, confundidos, ¿qué libro entre todos los libros nos hubiese guiñado un ojo? Bueno,ese.  

“Nos encanta cuando nuestros lectores se salen del circuito LGBTIQ”

¿Creen que la circulación del catálogo (especialmente de autorxs nuevxs) trasciende el circuito-público LGBTIQ? ¿Es posible como intervención social y política, “queerificar” el gusto del público masivo, generándo costumbres lectoras distintas, menos heteronormadas?

-Sí, nos encanta cuando nuestros lectores se salen del circuito LGBTIQ. Es un pequeño triunfo. Por supuesto que nos encantaría en un futuro que no exista más la literatura gay, que esté todo tan integrado que no haya ningún closet. Pero todavía se sigue discriminando, segregando y matando por la orientación sexual en la Argentina. Falta mucho. 

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-¿Qué significó para la editorial publicar un clásico perdido como Las tres carabelas de Blas Matamoro? ¿Cómo surgió la posibilidad de editarlo?

– Un sueño. Blas Matamoro publicó Las tres carabelas en los ochenta, cuando se fue del país. Cuando la leímos dijimos, eso es para De Parado. Es una novela de aprendizaje (subgénero que nos encanta) que toca temas muy contemporáneos, eso es lo que más nos llamaba la atención. Lo gay era natural para el personaje, estaba enamorado de su mejor amigo. Encima el transfondo histórico del siglo XX en Argentina, con el ascenso del peronismo, la dictadura militar, etc. Era una obra maestra, ¿por qué se conocía tan poco? La idea de reediciones de libros perdidos siempre estaba latente en el futuro catálogo de la editorial. Le escribimos un mail a Blas y nos contestó muy enérgicamente, apenas recordaba la novelita pero nos dijo que si nos parecía que iba a funcionar, que le demos para adelante. Justo venía de visita por un homenaje y apuramos para tener el libro listo. Nos juntamos a cenar, estaba contento con la reedición. Nos contó cosas del FLH, hablamos de Proust y sellamos una bella amistad con futuros libros juntos por venir.

El editor y el poeta


En el caso de Mariano Blatt, no sólo conviven dos roles distintos (el del autor- una de las figuras más visibles de la poesía contemporánea argentina- y el editor) sino también el doble trabajo de editor. Además de ser uno de los responsables de De Parado, codirige de Blatt y Ríos, una editorial que también se ha encargado tanto de redescubrir a autores u obras olvidados (citemos la excelente edición de los cuentos de Bernardo Kordon, Un poderoso camión de guerra), así como de publicar autorxs consagradxs actuales (César Aira, Pablo Katchadjian o Marina Yuszczuk, entre otrxs). Esos roles, comenta “conviven igual que conviven en mí todas las personas que soy, todo lo que hago. Ni más ni menos. Y en lo editorial, es como tener dos trabajos. Salgo de uno y entro al otro. Y a veces cuando estoy en uno hago cosas del otro y cuando estoy en el otro hago cosas de uno. Y a veces estoy en los dos al mismo tiempo.”

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– ¿Cómo ven el desarrollo de la sexualidad y el erotismo en el marco de la pandemia y la cuarentena? ¿Cómo sienten que modifica la forma de vincularse?

-El encierro fue un empujón para empezar a cuestionar nuestras formas de vincularnos sexualmente, con nuestro cuerpo y con el de los otros. Otra no queda, por suerte, más que la experimentación. A esperar.

Y respecto al mercado del libro y, puntualmente, a los proyectos de la editorial, ¿cómo impactó el contexto de la pandemia? ¿Tienen planes de edición en lo inmediato? ¿Es posible visibilizar un horizonte para la producción del libro en este panorama de incertidumbre?

-Nos quedamos sin la Feria del libro y teníamos planeados un par de títulos para esas fechas, ahora vamos a tener que estirar. Por suerte la industria del libro nunca paró, las librerías abrieron con delivery. Entre tanto tiempo libre, nos encontraron nuevos lectores gracias a los libreros que se adaptaron a la redes sociales. Todos los planes editoriales de este año sufrieron cambios. Toda la vida sufrió cambios.

¿Qué clásico universal sienten que podría integrar el catálogo de De Parado? ¿Les gustaría sumar al catálogo autorxs extranjerxs?

– Si, tenemos muchos libros soñados para reeditar. Pero un editor nunca cuenta lo que quiere editar hasta que lo edita.

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso.

#Argentina|Cómo funcionan las garantías de alquiler para trabajadorxs travestis y trans bonaerenses

La provincia de Buenos Aires  anunció en julio el lanzamiento de seguros de caución para personas trans que trabajan en el Estado provincial. Esto es: las personas trans que trabajan en la provincia pueden acceder a una garantía para alquilar una vivienda cerca de sus lugares de trabajo.

El convenio –realizado entre Provincia Seguros (una sociedad anónima del Estado), la Fundación Banco Provincia y el Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual a cargo de Estela Díaz – prevé en principio que diez personas accederán de manera gratuita a esta garantía con el objetivo de promover tanto un mejor acceso a la vivienda como una mayor inclusión financiera. Para esta prueba piloto, la Fundación Banco Provincia tomó la decisión de asumir el respaldo económico de estos primeros seguros de caución. Y ya se firmó el primer contrato que posibilitó a una trabajadora trans bonaerense acceder al alquiler a través de este mecanismo.

Esta medida se inscribe en este continuo de derechos conquistados en el Estado gracias a la militancia de las organizaciones. En diciembre del año pasado y tras más de 4 años de espera, la provincia reglamentó la Ley de Cupo Laboral Diana Sacayán. Y hace unas semanas el Estado nacional implementó por decreto un cupo laboral trans para el sector público nacional. 

La primera bonaerense en firmar contrato

Iby Valero tiene 29 años, es referente de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) La Plata y trabaja desde julio de este año en el Ministerio de las Mujeres de la provincia. Iby fue de las primeras en anotarse para acceder a esta medida. Venía compartiendo el departamento con una amiga. Aprovechando que ese contrato estaba por vencer, quería mudarse a otro lugar cerca de su trabajo, esta vez sola.  Hace pocos días se convirtió en la primera trabajadora bonaerense en firmar el contrato de alquiler apelando a este seguro de caución.

Iby Valero

Oriunda de Puerto Madryn y residente en La Plata desde 2018, Iby cuenta que el trámite tiene una serie de requisitos y pasos que fue resolviendo en diálogo con el Ministerio y el Banco. Lo más importante, dice, es poder contactarse con una inmobiliaria que tenga un departamento en alquiler y acepte estos seguros de caución, y pedirles un modelo de contrato para que ella le pueda mandar a Provincia Seguros y dar curso al trámite. Junto a eso, se necesitan documentaciones personales, constancias del sueldo y de que son trabajadoras del Estado. Iby dice que “hay compañeras trans que también trabajan en el Estado y todavía no están al tanto de esta medida”. Y ella cree que es en gran parte por la brecha digital que dificulta el acceso a los trámites online.

Acceso vivienda de travestis y trans

Para Yohana Lencina, de 53 años, la situación es distinta. Ella entró a trabajar al Ministerio de Acción Social de San Isidro gracias a la ley de cupo trans aprobada en el municipio en 2018. Y, por las características de este seguro de caución, que requiere que las postulantes desarrollen sus tareas en el Estado provincial, no puede iniciar el trámite en esta oportunidad. Pero, en diálogo con Presentes, se entusiasma con la idea de poder promover una iniciativa similar en el municipio. San Isidro es uno de los distritos más desiguales del conurbano, en el que conviven zonas opulentas como el bajo de Acassuso con urbanizaciones socioeconómicamente más pobres como Boulogne o La Cava. Yohana vive justo enfrente de allí, en un edificio construido por el Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI). Vive con sus tíos, que tienen tres hijos. Y sueña con la posibilidad de acceder a un alquiler propio.

Yohana Lencina.

“Las inmobiliarias deben pensar que hacemos buena plata en la calle, no sé qué pensarán. Te piden 50, 60 lucas en la mano para entrar a un alquiler. ¿De dónde saco esa plata yo, si tengo un sueldo muy por debajo?”, se pregunta. “Te piden eso porque no tenemos seguro de caución ni nada. Me ha pasado de ir a buscar alquiler con mi recibo de sueldo y nada. Una puede pensar que un recibo de la municipalidad puede servir para alquilarte algo pero  igual dicen que no. Otras veces me ha pasado de llamar a departamentos que estaban en alquiler y que me dijeran que no, que ya estaban alquilados, cuando yo sabía que estaban vacantes”, agrega.

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Luly Arias es una enfermera trans de 33 años que milita en La Cámpora. Desde hace unos meses trabaja en el área de diversidad del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires. Vive junto a su marido en San Miguel, al oeste del conurbano. Y aunque en este momento no necesite apelar a seguros de caución para acceder a un alquiler, conoce bien las dificultades que deben afrontar las personas trans cada vez que deben acceder a una vivienda.

Luly Arias


Nacida en San José, un pueblito de apenas diez mil habitantes en la provincia de Catamarca, Luly Arias cursó los estudios terciarios de Pedagogía y Educación social en su provincia natal y decidió probar suerte en Buenos Aires, la capital argentina. Corría el año 2009, estaba en sus primeros 20 y llegó con la expectativa de encontrar un trabajo en la gran ciudad. “Dejá tu CV que cualquier cosa nosotros te llamamos”, fue la respuesta que más escuchó cada vez que se presentó para ocupar puestos de vendedora, camarera o encargada de locales de comercio. Al cabo de unos meses, cuenta que se vio empujada a ejercer la prostitución. “No vislumbraba otra posibilidad”.

La vivienda fue el otro gran tema que debió enfrentar Luly ni bien llegó a Buenos Aires. Durante los primeros meses se alojó en el mítico Hotel Gondolín de Villa Crespo, un lugar que recibe a personas trans que llegan desde distintos puntos del país. En el momento en que quiso alquilar su primer departamento, se encontró con una serie de nuevas dificultades. Desde propietarios que al verla le querían cobrar el triple del valor del alquiler hasta problemas para encontrar una garantía. 

“Cuando yo llegué a Buenos Aires, había algunas compañeras travestis y trans que podían alquilar departamentos porque conocían a un abogado amigue y copado con nosotras. Él nos cobraba el depósito, el mes de adelanto y algo por la venta de la garantía. En ese momento era la única posibilidad que teníamos de acceder a un alquiler”, relata Arias. Luly además fue docente en el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis.

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“Un trabajo no es suficiente para poblaciones tan discriminadas”

“La obtención de garantías y de seguros de caución tienen un alto impacto económico en los contratos de locación”, explica a Presentes Julia Strada, directora del Grupo Banco Provincia y una de las impulsoras de esta medida de inclusión en Provincia Seguros. “Las dificultades son aún mayores para un sector de la sociedad que se encuentra en un estado de vulnerabilidad estructural como producto de una discriminación social histórica”.

“El primer cumplimiento de la Ley de Cupo Laboral, que implicó empezar a trabajar para incorporar a personas trans al Estado provincial, nos hizo dar cuenta de que la obtención de un trabajo no es suficiente para poblaciones tan discriminadas. Tras esta primera inclusión nacen nuevas necesidades y de las necesidades nacen derechos. Y es importante que los distintos niveles del Estado hagan un abordaje integral”, plantea Strada.

La situación de una trabajadora trans impulsó la medida

El convenio entre las distintas partes surgió a partir de un pedido de Cristian Girard, titular de ARBA (Agencia de Recaudación de Buenos Aires). En rigor, de una trabajadora de la agencia que necesitaba mudarse cerca de su lugar de trabajo. Cuando en ARBA supieron de las inmensas dificultades que ella y otras personas travrestis y trans debían afrontar, empezaron a pensar en diseñar un mecanismo más inclusivo y extensivo. 

Ella es la primera que empezó a tramitarlo y la segunda fue Iby Valero.

Hoy no hay compañías de seguro que estén ofreciendo estas cauciones al colectivo trans y es el Estado provincial, a través de una de sus sociedades anónimas, el que viene a patear el tablero. Si la iniciativa es imitada por el Estado nacional, otros estados provinciales, municipios o incluso compañías de seguros del sector privado, la inclusión financiera del colectivo trans habrá dado un paso más en su historia de conquistas. Tener acceso a un techo sigue siendo una deuda pendiente entre tantos de los derechos vulnerados para las personas travestis y trans. 

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso.