#Cultura y Salud| “La revolución intersex será íntima, social y política”

A los 27 años, M empieza a identificarse con la categoría intersex. Gracias a su participación en el documental ‘Ni d´Eve ni d´Adam, une histoire intersexe’, conoce a otras personas con experiencias similares a la suya. Este proceso marca un punto de inflexión personal y político en su vida. Desde entonces, se ha convertido en una imparable activista por los derechos humanos de las personas intersex.

La activista intersex, M, es una joven francesa de 30 años que ama jugar al badminton y escalar montañas cada vez más altas. Siempre acompañada de su bicicleta, busca los márgenes de las ciudades para desconectar de la sociedad y encontrarse con su yo interior. Es, también, la voz protagonista del documental francés Ni d´Eve, ni d´Adam, une historie intersexe, dirigido por Floriane Devigne. Un film sobre intersexualidades que ganó el premio DOK del Zinegoak 2019, el Festival Internacional de Cine y Artes Escénicas Gaylesbitrans de Bilbao, así como la mención especial del Premio de Diversidad y Derechos Humanos. Como ella reconoce, “le apasionan los retos, investigar cosas muy complicadas y hacer pedagogía”.

Para M, participar en el documental implicó un impulso hacia su desarmarización intersex, la privada y la pública. Desde entonces, no ha dejado de vivirse y de vivir su revolución. Admite que el proceso no ha sido sencillo pero ha aprendido a reconciliarse con su cuerpo, a reapropiarse de él. Hoy, visibilizar su experiencia y luchar colectivamente por los derechos humanos de las personas intersex se han convertido en objetivos prioritarios. Así nos lo ha querido contar en esta entrevista.

¿Cuándo fuiste consciente de tu cuerpo intersex?

Desde los 17 años ya sabía que había algo. Recuerdo ir varias veces al hospital. Me operaron, por primera vez, cuando era pequeña. Más adelante me dijeron que no era fértil. Pero lo único que sabía era que me habían extirpado los ovarios porque podrían haber sido cancerígenos y que tenía que tomar hormonas desde los 11 años. Y desde hace siete años, me enteré de otra manera, quería saber. Así empecé todas las investigaciones. Investigaciones personales, cuestionando a los aparatos médicos. Tienes algo en ti, que te dicen que hay que guardar en secreto, un caso raro que no se da con frecuencia, un tabú que te convierte en algo impensable. Eso aumentó el estigma sobre mi cuerpo. Hasta que decidí poner fin a este trauma y a ese mundo que me ponía nerviosa. Elegí irme fuera de mi país, tenía que alejarme de mi familia, de las personas que sabían el secreto. Al volver me reconecté con ese secreto, empecé a reunir toda la información que había en casa de mis padres. Encontré algunos informes médicos, diagnósticos, terminologías clínicas. A partir de ahí, entendí que yo había tenido unos testículos internos que me habían sacado y que había contradicciones entre mi genotipo y mis genitales.

¿Cómo fueron esos años de reconectar contigo misma?


Fue entre los 22 y los 27. Veía a una psicóloga una vez a la semana. Durante esa hora yo explotaba, era una explosión controlada, intelectual. No lo hablaba con nadie más. Eso era encarcelador. Tenía crisis nerviosas, necesitaba explotar. Fue pasar de tener un síndrome que no podía decir, que no sabía qué era, a conocer a otras personas que me permitieron terminar con esa injusticia y conectar conmigo, con el bien. La única vez que pude hacerlo fue escribiéndolo. Empecé a sentir que mi cuerpo es válido, que mi experiencia es válida, que existo. Entonces se acabó el secreto. Del tabú social a mi tabú personal. Quise acabar con ambas cosas. Mi identidad es política y social, ahora puedo elegir cuándo lo digo. Me enteré dos veces de quién era, a los 22 leyendo mis informes y más adelante, con 27, cuando empecé a conocerme de otro modo. Para mí es muy poderoso pensarme así.

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¿Por qué decides participar en un documental contando tu historia?, ¿cómo fue ese proceso?


A finales de 2015, la directora del film, escribió en un grupo de emails de personas intersex en Francia. Aún no había una organización, solo existía esa lista de correos. Yo estaba de manera anónima ahí, con otra mucha gente, y leí el email. Había mucha gente interesada en hacer documentales pero el suyo me pareció diferente y cercano. La pregunta que más me animó fue: “¿Qué sería un buen documental para vosotras?”. Yo le contesté algo que fue fundamental para comenzar el film. Para mí lo bueno era hablar sobre la vergüenza, el anonimato, sobre el cuerpo, y cómo salir de ahí para empoderarme, para hacerlo público. Ese proceso era lo interesante, hablar desde la gente invisibilizada. Le hablé de que tenía cosas escritas, y ella quería que yo fuera la voz de la película. Además, me dijo que no saldría nada que no quisiera. Fue muy largo, yo me opuse varias veces, pero insistíamos.

¿Fue a partir del documental cuando conociste, por primera vez, a otras personas intersex?


Sí, Floriane me puso en contacto con otras personas de Suiza. Eso fue muy positivo. A partir de ahí, empezamos a contactar entre nosotras y a contarnos nuestras experiencias, durante todo 2016. Así conocí a Deborah, otra de las participantes. Ella, además, vino a París y me animó a que asistiésemos juntas a un evento organizado por el Collectif Intersexes et Allié.e.s, del que ahora formo parte. Al principio yo tenía miedo, no quería, pero cuando empecé a conocer a más gente me sentí muy cómoda. Éramos como diez personas, pero sabíamos que había más en Francia. Más adelante, fui a Bruselas a un evento organizado por la ILGA, International Gay Bisexual Trans Intersex Association, y conocí a más personas de otros países.

Después de incorporar estas experiencias a tu vida, ¿cómo definirías las intersexualidades?, ¿qué supone para ti ser intersex?


Para mí habría dos definiciones. Por un lado, somos personas con características sexuales que no responden a la norma binaria: masculina o femenina. Por otro lado, desde una posición política, son todas las experiencias que hemos tenido por tener estas características sexuales diferentes. Ser intersex viene de la invisibilización, de la negación, y de la erradicación de ese tipo de cuerpo. La biología es muy diversa y, aún así, sigue habiendo personas que se niegan a ver esa diversidad. Ser intersex supone haber conocido –vivido– una negación social, tener un cuerpo que ha sido rechazado a nivel social por una definición clínica. Esto implica un abanico de negaciones sociales de la diversidad, desde la ausencia total de representaciones culturales hasta los tratamientos clínicos impuestos. Mi cuerpo no existe dentro de ese sistema binario. Por eso es político, porque habla de esas experiencias sociales a raíz de que nuestros cuerpos han sido rechazados.

¿Y, ahora, cómo te identificas?

Con mi familia, soy M. Con mi familia intersex, soy intersex. Para la institución, a lo mejor soy una variación. Pero, en definitiva, soy una mujer intersex. Aunque no suela decirlo públicamente.

Eres la única participante del film que no muestras tu cara públicamente…


Fue un proceso muy largo. Al principio yo no quería participar y, si lo hacía, el anonimato era clave. Hablando sobre esto con Floriane, a ella también le parecía muy interesante reflejar el tabú de algún modo, darle protagonismo. Esa fue la mejor forma de hacerlo.

. Imagen tomada del documental ‘Ni d´Eve ni d´Adam, une histoire intersexe’.

Además utilizas un pseudónimo, ¿por qué es importante para ti?


Ser intersex es tener una experiencia social desde ese cuerpo. Normalmente, la gente tiene un imaginario erróneo sobre tu cuerpo por desconocimiento, por falta de visibilidad, o por haber escuchado los mitos y leyendas que existen: el del hermafrodito griego y el de los aparatos clínicos. Desde luego, es algo privado, pero al estar tan invisibilizado es necesario que haya gente que tome la palabra, que hable desde ahí, que ayude a crear nuevos imaginarios, y que invite a poner caras. Pero es importante que se haga cuando cada persona lo decida, siempre de forma libre, eligiendo dónde o cómo. Yo lo hago de forma anónima, y explico que es parte de la destrucción que ha habido contra mí. Hay que aceptar la falta de información que existe socialmente y las dificultades que eso sigue suponiendo.

Entiendo que esas dificultades también tienen que ver con la idea de concebir socialmente el sexo como un binario muy estricto, ¿qué opinión tienes sobre este tema?


Me gusta hablar de la imagen de una constelación, la constelación de los sexos. Todas las características sexuales son parte de esta constelación. Hay ramificaciones alrededor de la palabra sexo, que serían las variaciones de las características, los cromosomas, las gónadas, los aparatos internos, externos, todo. Cada ser, al final, es único si lo entendemos así. Es mucho más lindo hablar desde ahí, desde esa posición. Si vemos el sexo como una línea con dos extremos opuestos, todo lo del medio sería lo diagnosticado, lo contradictorio, lo anti-natural.

Antes has mencionado al Collectif Intersexes et Allié.e.s del que formas parte en Francia, ¿cuáles son las líneas desde las que trabajáis?


Hay dos grandes líneas. Por una parte, trabajamos junto a adultes intersex y nuevas familias. Es importante que vivan sus procesos y ritmos, que se recuperen, compartamos vivencias. Es un trabajo comunitario, convivencias, charlas, formaciones. Por otra, trabajamos en una línea más política exigiendo y reivindicando las necesidades que tenemos como colectivo. Existe un fuerte trabajo de sensibilización y activismo político. Formamos a ONG´s, asociaciones por los derechos humanos, colectivos LGTBI+ y feministas. También creamos alianzas con organizaciones intersex de otros países. Es importante tejer redes porque el trabajo político es muy duro y complicado, está lleno de incertidumbre.

¿Cuáles son esas necesidades y reivindicaciones?

No someter a tratamientos no consentidos y no necesarios, como los tratamientos hormonales, los diagnósticos, las cirugías y todo lo que no es consentido ni necesario para la vida de una persona. Con esto pretendemos, poco a poco, salir de la patologización de nuestros cuerpos. Hay que terminar con los tratamientos innecesarios y luchar contra la patologización de los cuerpos que no encajan en la norma binaria. Esto se consigue con formación, a todos los niveles y en todas las áreas culturales, incluida la formación a equipos clínicos. En Francia, estamos intentando prohibir todas las intervenciones que no sean estrictamente por temas de salud y todo tratamiento médico que involucre una alteración de las características sexuales de la persona sin su consentimiento expreso y sin ser previamente informada de una forma clara.

¿Y respecto a las luchas compartidas con la comunidad LGTB?


Compartimos fobias y discriminaciones. El enemigo es un mismo sistema tránsfobo, homofóbico, interfóbico, patriarcal y heteronormativo. Tenemos que luchar desde ambas partes, desde fuera y desde dentro de los colectivos LGTBIQ+. Es necesario hacerlo colectivamente pero también de manera independiente, desde la i, porque, como cualquier otro grupo, tenemos especificidades. Siempre vigilando no dañar a los demás colectivos y poniendo el foco en la población trans por la cuestión de intervenir sobre los cuerpos. Hay que dejar claro que desde la comunidad intersex defendemos la cuestión desde el consentimiento. Siempre que tú quieras y lo decidas libremente, está bien.

En algunos lugares se reivindica la creación de una tercera categoría, ¿forma parte de las demandas del colectivo intersex identificaros como un tercer sexo?


A nivel europeo, las organizaciones intersex están en contra de que exista una tercera categoría en las identificaciones estatales. Lo que existe en Australia permitió lo contrario, encasillar, y dar argumentos a los aparatos clínicos y jurídicos. Se dieron cuenta de que las cirugías aumentaron tras aceptarla. Por eso, en Francia, defendemos que no tiene que existir, que no es necesario. Igual que la raza fue sacada de esas categorías, de la misma forma el sexo. Sabemos que es una utopía ahora. Pero no es una cuestión que salga de nuestras voces. No queremos una categoría que cree una nueva forma de discriminación. Aún así, hay países donde si existe porque se está demandando por parte de otras identidades, y eso es genial, pero hay que dejar claro que no forma parte de las demandas de la comunidad intersex internacional. Para nosotres, crear una tercera categoría seguiría estigmatizando unos cuerpos y daría argumentos a equipos clínicos para seguirlos discriminando. En Alemania estaría reservada para personas intersex pero, ¿quién decide qué es intersex?

Desde el punto de vista legal, ¿están siendo efectivas las leyes en materia de intersexualidades que hay en otros países?


Hay leyes que están ahí, pero que siguen sin funcionar. En Malta existe una ley que proponía cambiar los protocolos. El día que tuvieron que sentarse en la mesa a hacerlo, no se hizo. En Portugal y en California [Estados Unidos] pasó lo mismo. Hay un compromiso por parte de los gobiernos, pero después no se lleva a la práctica de forma efectiva. No existe. No se puede legislar poniendo la i si no existe un texto de referencia, guías, si no hay información sobre la i, si no cuentan con nosotres. Lo único que hay hasta ahora son recomendaciones y textos jurídicos. Como las del Consejo Europeo, que habla de mutilaciones genitales y defiende acabar con ellas. El Parlamento Europeo está en la misma línea. País por país, existen comités de la ONU que denuncian y condenan este tipo de protocolos.

Como sociedad, ¿qué responsabilidades tenemos?

Hay personas que no quieren saber que existimos, que no validan nuestras experiencias fuera de los diagnósticos y las enfermedades, que promueven imágenes sobre nuestros cuerpos que son falsas o erróneas. Esto genera muchas discriminaciones. Es muy importante educar, la educación, en todos los ámbitos, empezando desde los colegios. Por supuesto, desde el enfoque de los derechos humanos es por donde tenemos que seguir trabajando. Hay tantas variaciones en cada cuerpo, incluso independientemente de las características sexuales. No pueden ocurrir ni existir más tratamientos así, la sociedad tiene que ser más tolerante respecto a los cuerpos y sus diversidades.

¿Por qué nos recomendarías ver el documental?


Porque aunque no toda la gente pueda identificarse con la narración intersex, sí puede hacerlo con cosas vinculadas a nuestra sociedad patriarcal que todes compartimos: los tabúes, las normas sociales de cómo tienen que ser los cuerpos, o el poder de los aparatos clínicos y la medicalización. Este documental, en este sentido, es una nueva manera de leer las discriminaciones, de deconstruirlas y de crear nuevos imaginarios colectivos.

Una frase final para cerrar la entrevista.

La revolución intersex será íntima, social y política.

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso.

#Ecuador|DOS ASESINATOS BRUTALES EN IBARRA Y QUITO – BOLETÍN DE ORGANIZACIONES DE LA FEDERACIÓN

Transcribimos Íntegramente el comunicado:

Un joven y un hombre gay fueron asesinados violentamente en Ibarra y en Quito

La Asociación Silueta X miembro de la Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBT, pone en conocimiento público lo siguiente:

El Centro Psico Trans de la Asociación Silueta X, recibió la llamada de C.H, informando que Edwin A.B.V, activista por la diversidad en Ibarra fue presúntamente asesinado en su casa en la provincia de Imbabura. Debido a que en este momento las autoridades se encuentran en proceso de investigación, existen pocos elementos que nos permitan determinar lo sucedido. Se conoce hasta ahora que, Darwin habría sido encontrado sin vida en su domicilio. En redes se especula sobre la forma del asesinato que incluye sin ser corroborado aún, por degollamiento.

Es importante aclarar que esta muerte sospechosa de criminalidad no es la primera en la capital de Imbabura. Existen otras muertes violentas o no esclarecidas en contra de la comunidad que no se han hecho visibles, debido al temor y otras a que sus familiares no desean que se conozca públicamente sobre su orientación sexual o identidad de género.

Edwin no sólo era parte de la comunidad LGBT, sino era un activista reconocido en la ciudad de Quito, capital de Ecuador, debido a su compromiso por los derechos de las personas sexo diversas. Activista muy querido deja un vacío terrible en nuestra comunidad y en su familia.

Los asesinatos en contra de nuestras poblaciones sobre todo de género no conforme, gays y trans no paran en Ecuador. Adicional al caso de Darwin, el domingo 13 de septiembre del presente, fue encontrado el cuerpo sin vida de Mateo B. en su departamento en la capital.

Según datos que conocemos, Mateo habría entrado en contacto con una personas de nacionalidad venezolana, a partir de una App de geolocalización de encuentros amorosos e íntimos. Según amistades, Mateo habría invitado al extranjero a su departamento en Monteserrín, último momento que fue visto con vida. Sus familiares y amigos lamentaron su pérdida y debido a su posición económica, no existe mayor información hasta la fecha.

Hacemos un llamado a las autoridades sobre todo a la Fiscalía General del Estado para que ambos casos sean investigados con toda la rigurosidad posible dentro del marco de la ley. Así mismo exigimos, que por las características de ambos asesinatos sean tipificados como un delito de odio por orientación sexual e identidad de género. Así mismo solicitamos a la Defensoria del Pueblo que realice la vigilancia la debido proceso.

Con el presente según el Informe Runa Sipiy que desarrolla la Asociación Silueta X, se registran diez asesinatos, muertes violentas, sospechosas de criminalidad o no esclarecidas en contra de la comunidad LGBT durante el año 2020.

Quito, miércoles 23 de septiembre de 2020

Psic. Diane Rodríguez
Directora de Asociación Silueta X
Presidenta de la Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBTI
Representante Internacional en Latinoamérica para INTERPRIDE.

Sr. Geovanni Jaramillo Barros
Director Ejecutivo de la Asoc. Bolivarianos Diversos
Vocero Nacional Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBTI.

Sr. Germán Castillo
Coordinador Consejo Consultivo Diversidades Sexo-Genéricas del DMQ.
Director Nacional Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBTI.

Fuente: Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBT, Diario El Diverso.

#Argentina| Activismo bisexual: (casi) todo lo que hay que saber

El activismo bisexual es una lucha muchas veces marginada dentro del colectivo LGBTIQ+. Esto se debe a varios estigmas y prejuicios que sufren les bisexuales -ser considerades falses, “en una fase”, confundides, traidores, y otros- que trae como producto la invisibilización de sus luchas y reclamos. Entre sus necesidades más urgentes se encuentran el reconocimiento de su orientación sexual y su representación en diferentes ámbitos, la creación de lazos fuertes y  de un activismo federal, la aparición dentro del contenido de la ESI y la historización del colectivo.

El movimiento bisexual surgió en los inicios de los años 70s en Estados Unidos, aunque existe evidencia de grupos conformados por bisexuales, como Bloosmery, anteriores a esta fecha. En 1972 apareció la “Declaración de Itaca sobre bisexualidad”, escrita por el Comité Cuáquero de Amigos de la Bisexualidad, en la revista The Advocate, dirigiéndose por primera vez a una audiencia gay buscando una conciencia sobre la bisexualidad. A su vez, en esta década surgieron los primeros grupos de bisexuales en diferentes ciudades de Estados Unidos, luego en Europa y en Australia. En la década del 80’ aparecieron las primeras organizaciones bisexuales lideradas por y para mujeres, vinculadas fuertemente con el feminismo. Y hacia fines de los 80s y principios de los 90s la necesidad de una unidad bisexual culminó con la Primera Conferencia Internacional de Bisexualidad en Ámsterdam en 1991.

Recuperar la memoria

La organización Bisagra Bisexual dialogó con Presentes sobre la necesidad de historización del movimiento, uno de los temas tratados durante el último Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Bisexuales, Trans, Travestis, No Binaries e Intersex (EPMLBTTNBI): “Nos es de suma importancia recuperar la historicidad de nuestros activismos, recuperar las experiencia de otres activistas que nos allanaron el camino. Por ejemplo, no todes saben que Marsha P. Johnson, figura clave de la revuelta de Stonewall, era bisexual o que Alejandra Sardá fue una de las primeras activistas de la disidencia sexual local en nombrarse bisexual”.

Desde el año 2012 existe el taller sobre bisexualidades (originalmente “Mujer y bisexualidades”) en la grilla oficial del EPMLBTTNBI. Un año antes, un grupo de bisexuales se autoconvocaron en el patio de una escuela para hacer el taller de forma extraoficial ante la necesidad de un espacio donde abordar las vivencias que atraviesan les bisexuales que eran silenciadas o no tenían su espacio en los talleres de lesbianas y lograron que en las conclusiones aparezca la necesidad de la apertura del taller. La organización Bisexuales Feministas se creó en 2012 en el Encuentro de Posadas. “Ese año el taller fue bastante masivo, se desdobló y además marchamos juntas. A partir de este momento empezamos a tener un poco más de visibilidad en el espacio público a través de dos patas que teníamos: por un lado, los espacios de encuentro bisexual y por otro, el acompañamiento de luchas que tenían que ver con la agenda feminista y con la agenda LGBT”, dijeron desde Bisexuales Feministas.

En los Encuentros feministas

Les compañeres de Bisagra Bisexual dicen tener registro de que desde el 2013 en cada Encuentro se pide en las conclusiones del taller la apertura de uno específicamente sobre activismo bisexual. Sin embargo, este año el taller sobre bisexualidades fue eliminado de la grilla y modificado a “Bisexualidades, Pansexualidades y Polisexualidades”. “Lo que sucedió fue un atropello a nuestra identidad y a nuestra militancia política -dicen desde Bisagra Bisexual- Este gesto fue un claro borramiento de la historicidad de nuestro movimiento, de las luchas que venimos activando desde hace tiempo. Además, se impuso un temario sumamente biodiante donde nombraban a la bisexualidad como un concepto con contradicciones y complejidades”.

Ante esta situación, les bisexuales decidieron armar el taller por fuera del oficial, colmando cinco comisiones, y gestionaron por primera vez el taller “Activismo bisexual”, el cual tuvo entre sus conclusiones: “la implementación de la ESI y la reformulación de sus contenidos para que se visibilicen las existencias bisexuales; alentar las alianzas y el fortalecimiento de las redes locales y regionales para potenciar la visibilidad bisexual; la recuperación del activismo bisexual dentro de la historia del movimiento LGBTIQ+; y la postulación del carácter interseccional de los activismos bisexuales, que son decoloniales, antirracistas y antineoliberales; entre otras”.

Para Feministas Bisexuales “ser bisexual es sentir deseo, atracción o afectividades hacia el propio género y hacia otro. No especificamos cuál es por eso hablamos de bisexualidades y no de bisexualidad. Este deseo puede ir fluctuando y/o puede ser una potencialidad”. A su vez, “para nosotras la bisexualidad es una identidad política, es la forma en la que nombramos nuestra experiencia. Esto es fundamental para lograr visibilidad y así poder inscribirse en un colectivo político y afectivo pero sobre todo para legitimar nuestra existencia en el plano de la palabra y de los derechos. Es fundamental nombrar el deseo en los diferentes territorios que habitamos y que transitamos”.

Mayoría invisible

La población bisexual tiende a ser más grande que la homosexual. El estudio “Mayoría invisible: las disparidades enfrentadas por personas bisexuales y cómo remediarlas” de 2016 por parte de Movement Advancement Project y varias organizaciones bisexuales de Estados Unidos indicó: “Las personas bisexuales representan aproximadamente la mitad (52%) de las personas LGB en los Estados Unidos”. Sin embargo, sus reclamos, vivencias y representaciones se encuentran frecuentemente invisibilizadas o tomadas como chiste. “La bisexualidad se convierte en el fantasma que recorre los espacios LGBTQ+, como si fuera un rumor y nos genera un espacio negado”, dicen desde Bisagra Bisexual.

La necesidad de un activismo bisexual es imperante. “Entendemos que lo que no se nombra no existe, que mantenernos silenciadxs es seguir aportando a la negación social ante las categorías que no son fijas, que no pueden ser estáticas, que sólo se entienden desde la fluidez”, dicen desde Bisagra. Por su parte, Julia Giannattasio, mujer bisexual y activista feminista pertenenciente a las agrupaciones Kinkfem y Movimiento Mayo Merlo comenta que la importancia del activismo radica en que “fuimos históricamente (y seguimos siendo) invisibilizades y estigmatizades con prejuicios y desinformación. Planteamos la recuperación de derechos y la visibilización desde un transfeminismo”.

Muchos de los prejuicios hacia les bisexuales provienen tanto de cis-heterosexuales como del colectivo LGBTTIQ+. Micaela es bisexual y activista feminista de Capilla del Monte, Córdoba. Al preguntarle sobre cómo era su vivencia bisexual respondió: “Cada vez que me interpelaron fue desde una posición de prejuicio sobre mi sexualidad. Al estar con hombres hetero cis muchas veces asumían que aceptaría un trío y todas sus fantasías al mejor estilo porno heteronormado. O, al contrario, el fantasma eterno de ‘Me vas a dejar por una mina’, donde se sienten amenazados o vulnerados en su masculinidad. Al salir con algunas lesbianas (no siempre, no todas), la acusación tácita de estar ‘incompleta’, ser ‘tibia’, estar siempre ‘a la mitad del closet’ fue recurrente. O directamente el rechazo por que ‘les bisexuales no saben lo que quieren’”.

“Les indecises”

Otros de los estigmas asociados a les bisexuales tienen que ver con ser categorizades como indecises, “en una fase”, traidores, fiesteres, promiscues, personas con ITS, inmadures, infieles o “no ser lo suficientemente gay o queer para pertenecer a la comunidad”, comentan. Desde Bisagra Bisexual explicaron: “Solemos hacer hincapié en lo que nos pasa dentro de los espacios LGBTQ+ no porque no nos atraviesen las violencias del régimen heterocisexual. Sino porque la disidencia sexual se supone que debería ser nuestro espacio y no un lugar de constante disputa por lo que nos corresponde”.

La psicóloga, feminista y activista de derechos sexuales Alejandra Sardá-Chandiramani en su trabajo “Bisexualidad ¿un disfraz de la homofobia internalizada?” (1998) expresó: “En esta sexualidad normativizada, con indicadores de desempeño y metas a alcanzar, donde el deseo aparece controlado, nombrado, acotado, y el margen para lo imprevisto y para el cambio es mínimo, la bisexualidad irrumpe como elemento disruptivo.” En esta línea, Grace, también psicóloga con formación en perspectiva de género y bisexual dijo desde Formosa: “Creo que lo que interpela es el arrasamiento de categorías fijas que plantea nuestra existencia bisexual. Propone cuestionar todos los supuestos en relación a roles estereotipados en los vínculos amorosos”. Y desde Bisagra sentenciaron: “La bisexualidad incomoda porque no es fija, no existe una bisexualidad y tampoco la entendemos como estática. En un mundo donde la norma y la exigencia es que seamos determinables y predecibles, las categorías que están en constante movimiento, aterran”.

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso.