#España| Una menor trans denuncia una agresión transfóbica por parte de unos jóvenes en el centro

Una menor transexual ha denunciado públicamente un ataque transfóbico ocurrido en la madrugada del pasado viernes en la calle Alhaken II del centro de Córdoba, cuando un grupo de jóvenes presuntamente le insultó y le agredió a puñetazos y patadas, causándole una contractura cervical, entre otros daños.

Brianna tiene 17 años y asegura haber vivido el pasado viernes por la noche “una de esas historias que leía por las redes”. “Mientras me pegaban, pensaba: esto me está pasando a mí”, explica la joven a este periódico. Lo hace adjuntando el parte de lesiones, firmado por un facultativo del centro Carlos Castilla del Pino, adonde acudió al día siguiente, animada por su tía.

El facultativo que la atendió le diagnosticó una “contractura de la musculatura retrocervical y cefalea holocraneal” y determinó que la causa presumible de las lesiones es una “agresión física”. Un episodio violento que Brianna todavía no ha reportado a la Policía Nacional. Piensa hacerlo este martes, asesorada por la presidenta de la Asociación Todes Transformando, Carmen Ceballos.

Su relato de los hechos es el siguiente: El pasado viernes, tras salir de un pub en la citada calle alrededor de las 4:30, se sentó con unas amigas en la puerta de un edificio. En ese momento aparecieron dos chicos que empezaron a insultarla y a reírse de ella. Brianna afirma con frialdad que los insultos se han convertido en parte de su día a día. “Empezaron a reírse. Siempre me hacen lo mismo”, explica.

Brianna, la joven trans que dice haber sido agredida | ALEX GALLEGOS

Según la menor, los jóvenes le dijeron cosas como “maricón”, “tú no tienes coño” o “tú meas por la polla”. En un momento dado, afirma, se decidió a pedirles que la dejaran y recibió los primeros golpes. En ese momento llamó a la policía y los jóvenes parecieron cesar en su actitud, por lo que avisó a los agentes de que todo había terminado.

Sin embargo, fue solo un espejismo ya que, según el relato de Brianna, a los pocos minutos los agresores volvieron a aparecer y le volvieron a golpear. “Yo no los vi venir, me atacaron por la espalda y me pegaron una patada en la cabeza”, señala la joven, que de la agresión solo recuerda que empezó a “sangrar por la nariz y la boca”.

En su comunicado en redes, Brianna afirmaba: “No podía defenderme, no podía gritar, me llenaron todo el cuerpo de patadas y puñetazos mientras me decían de todo lo que a ellos les parecía bien”. Y, aunque la de este viernes no ha sido la primera agresión que ha sufrido, sí que ha sido la que más secuelas psicológicas le ha provocado. “Yo ya había sufrido otro ataque transfóbico en diciembre pero en este pensé que me iban a matar”, dice al respecto.

Así, en completo shock tras lo ocurrido, Brianna apunta a que solo pensó en escapar, que pensó en ir a urgencias, pero decidió irse a su casa. Sencillamente porque estaba sola y pensó que iba a sentirse mejor allí. Sobre qué pasó con sus amigas, Brianna aclara que éstas prefirieron no interferir “por miedo a represalias”.

Fue solo al día siguiente cuando, al contarle lo ocurrido a su tía, ésta la llevó a urgencias a que la examinaran. Con el parte de lesiones y, tras contactar con Todes Transformando, Brianna se siente decidida a denunciar. Sobre todo porque, según aclara, ha podido identificar a los agresores por Instagram.

Lo hará este martes, dice la joven, que en su desahogo en redes, afirmaba: “Soy demasiado joven para salir con terror a la calle por temor a que me maten por ser libre, pero a pesar del miedo también tengo rabia, coraje, tengo sed de justicia y no quiero que esto le suceda a ninguna mujer más”.

Fuente: Cordopolis, Diario El Diverso

#Perú|#8M Por qué la lucha feminista también tiene que ser LGBT+

Todos los 8 de marzo se celebra el paro feminista que nos recuerda la historia de la lucha de las mujeres por el reconocimiento de sus existencias y sus derechos.

A pesar de que es una fecha en que muchas marcas y empresas aprovechan para hacerse un baño de popularidad ante un mal entendido “día de la mujer” ofreciendo flores, regalos, ofertas y descuentos, la fecha es conmemorativa de una lucha contra la discriminación histórica que sufrimos aquellas personas que nos identificamos como mujeres o somos percibidas como tales.

Sin embargo, en esta historia de reivindicación de derechos, muchas figuras han sido invisibilizadas porque sus formas, conductas o cuerpos no se alinean con la idea hegemónica de “ser mujer”.

Pensemos en la lucha feminista: ¿qué tipo de demandas son las más populares?, ¿qué tipo de cuerpos se vuelven representativos de esta lucha?, ¿qué feministas salen en los medios?, ¿qué forma de lucha se celebra y qué forma de lucha se tilda de agresiva y poco estratégica?

La interseccionalidad en la lucha feminista

Cuando pensamos en “mujer” (o cuando los medios piensan en mujer) se nos activan estereotipos hegemónicos, borrando aquellas formas de feminidad o cuerpos feminizados violentados por el sistema jerárquico que impone el género.

Sí, el patriarcado es un sistema que es importante definir, identificar y deconstruir. Pero a veces, incluso desde el feminismo, nos olvidamos que no es el único sistema que opera sobre las personas.

El racismo, el clasismo, la homofobia y la transfobia transforman las experiencias de las distintas formas de feminidad. Así, la experiencia de una mujer cisgénero de clase media es diferente a la experiencia de una mujer transgénero afrolatina ante la violencia machista.

La historia nos ha enseñado que el acceso a recursos nos ubica en diferentes puntos de partida en la sociedad. Este tipo de análisis que amplía la visión del feminismo a uno más inclusivo y acorde a la realidad se llama interseccionalidadNo podemos articular una lucha que busque erradicar la opresión por el género sin reconocer que es parte de un sistema más grande de jerarquización y discriminación.

La raza, la clase y la sexualidad son aspectos de la identidad de las personas que modifican su experiencia con el género. Y las personas LGBTIQ+ son aquellas que por excelencia desafían las normativas del patriarcado.

Las personas intersexuales, las queer, las personas transgénero y aquellas que tienen conductas y afectos que salen de la heternormatividad, forman un conjunto de cuerpos que se revelan ante el mandado del orden sexista que se nos impone al momento de nacer.

La idea de transitar en el género implica el cuestionamiento del presupuesto rígido de que la identidad de género es un atributo fijo y estable en el tiempo. Algo que el conservadurismo y el determinismo biológico no se cansan de decir (“uno nace mujer u hombre, no hay tercer sexo”), pero que todo el tiempo se prueba, por nuestra propia existencia, como un error. Existimos, y eso basta para demostrar que la rigidez de la sexualidad es falsa.

Por ello, es lógico que la lucha feminista esté intrínsecamente relacionada con la lucha LGBTI, ya que la transfobia y la homofobia son formas de violencia de género.

¿Cómo hacer una lucha feminista inclusiva?

El feminismo es un movimiento que busca cambiar el paradigma patriarcal de la sociedad, con muchas estrategias y formas. Homogenizar el feminismo es imponerle las mismas reglas que intenta romper.

Hablar de solo dos sexos o género, hablar solo desde la heterosexualidad o el cisgenerismo, o invisibilizar las experiencias de racismo o de determinadas poblaciones para “evitar el separatismo” es una forma de borrar la diversidad intrínseca del movimiento feminista.

Reconocer las diferencias no implica separatismo: todas las personas afectadas por la violencia machista tienen una historia que contar y una experiencia determinada por el lugar que ocupan en el mundo. Asegurarnos de que en nuestros espacios de lucha incluyamos a todas las feminidades y cuerpos que son violentados a causa del sexismo es una forma de promover la diversidad y que las voces menos privilegiadas tengan un espacio para ser escuchadas.

La lucha feminista es una lucha por la liberación de todas las formas de opresión por el género, en las diferentes formas en que esta se pueda presentar. Ninguna agenda es más importante que la otra, sin embargo, existen voces en el feminismo que capitalizan la lucha centrada en solo un tipo de mujer, y solo un tipo de cuerpo y opresión.

Como feministas, tenemos la obligación de revisar y reconocer si caemos en discursos racistas, homofóbicos, transfóbicos y clasistas que están normalizados en la sociedad. Reconocerlos es parte del camino hacia una sociedad más igualitaria, ignorarlos es caer en las mismas prácticas opresivas que decimos combatir.

Fuente: Agencia Presentes, Diario El Diverso