#Mundo| 5 PASOS PARA DESARMAR A TU CHICA ESTA NOCHE

El trabajo, los compromisos, la vida social y las obligaciones pueden provocar que llegue un momento en el cual caigas en la rutina. El plan para mañana es el mismo que el de hoy y que el de ayer, y precisamente eso te impide darte cuenta de que te estás olvidando de tu pareja. O simplemente, las cosas no funcionan porque necesitáis algo nuevo. Pero esta situación va a cambiar. Lo que hoy te traigo es una propuesta para romper con el día a día y darle un poco más de vida a tu relación. Sólo debes seguir cinco sencillos pasos inspirados en el BDSM (no te preocupes, son de nivel básico) y disfrutar del momento.

  1. Demuéstrale que esta noche  tienes el control
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Es evidente que en todas las parejas hay una dominante. Si tú ocupas ese rango, genial, lo tendrás más fácil. En el caso de que no lo hagas, deberás esforzarte por cambiar los roles, al menos durante unas horas. ¿Nunca has oído que para cambiar algo hay que hacerlo de forma diferente? Pues eso mismo. Puedes vestirte de forma diferente, por ejemplo. ¿Qué tal algo de cuero? Sin duda te daría el aspecto de una verdadera dómina. También puedes utilizar algo de maquillaje oscuro, ¡no pasa nada si queda exagerado! Piensa que no te verá nadie más que tu pareja. Aunque lo más importante para hacerle creer que hoy mandas tú es transmitírselo: debes sentirte segura, estar confiada y no dudar en ningún momento, porque si lo haces ella aprovechará esa ocasión para robarte la batuta y seguir el juego a su manera.

  1. La clave está en los cinco sentidos

Una caricia en el momento oportuno y en el lugar apropiado puede causar sensaciones increíbles y desconocidas hasta el momento. Para que eso ocurra: busca algo que te permita inmovilizarla. Puedes usar cuerdas, aunque lo que encontrarás por casa con más facilidad son lazos. Átala por las muñecas (si se deja) con el objetivo de que se mueva lo mínimo posible. Ponle un antifaz o un pañuelo que le cubra los ojos y, como plus, tápale las orejas con unas orejeras o ponle los auriculares con música sexy. Piensa que, si llegas a este punto, los sentidos de la vista y del oído permanecerán ocultos y se agudizarán los demás. Pero lo más importante: se volverá mucho más sensible al tacto. Un consejo: aléjate unos segundos y quédate callada, que parezca que te has ido. Esos momentos despertaran su curiosidad y su deseo y aumentarán su excitación. Después, juega con las texturas. Puedes acariciarla con tus manos o con diferentes objetos como esponjas, plumas o cepillos de pelo.

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  1. Frío vs. Calor
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Estás logrando tu objetivo: regalarle una noche que jamás podrá olvidar. Fíjate en sus reacciones y basándote en eso, decide si quieres seguir o hacer algo diferente. Aprovecha que no puede moverse y juega con la temperatura usando cualquier cosa que se te ocurra. Lo más acertado sería crear un contraste entre un paño húmedo y caliente y un cubito de hielo. Puedes ir recorriendo su cuerpo con el cubito de hielo para que su piel se erice y seguidamente volver a las caricias. No olvides tu lengua, es muy probable que consiga hacer estremecer a tu pareja con tan sólo una pequeña lamida. Incluso puedes darle leves mordisquitos cuando menos se lo espere.

  1. Algo de spank nunca viene mal

El spank es una práctica que consiste en azotar el trasero. Sus beneficios se conocen ya desde la Antigüedad, los griegos descubrieron que hace circular la sangre y nutre la piel. Así que, ¿por qué no probarlo? Puedes desatar a tu chica y hacer que se tumbe boca abajo en tu regazo. Ella debe estar cómoda para que no se distraiga porque tiene una mala posición o no está a gusto. Empieza con palmadas suaves y ve subiendo poco a poco la intensidad, siempre guiándote por cómo va reaccionando tu pareja. El dolor que sienta debe ser placentero, que se pueda disfrutar. Y recuerda, no sólo se trata de azotar, sino también de acariciar, tocar y masajear. Cuando decidas que ya ha tenido suficiente, no pares en seco, vuelve a disminuir la intensidad hasta que se conviertan en leves caricias.

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  1. El tiempo está en tus manos
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¿Cómo se ha portado tu chica hasta ahora? Si ha sido buena, deberías premiarla por haberte cedido el control y por haber seguido todas tus instrucciones. Puedes hacerlo regalándole un merecido orgasmo; pero no tan rápido. Estimúlala con caricias o bien con sexo oral y cuando veas que se está acercando al orgasmo, dile que no le dejarás llegar hasta que tú se lo digas. Por un lado, escuchar eso la excitará aún más. Por otro, pondrá a prueba su autocontrol. Sigue excitándola y decide cuándo le vas a permitir alcanzar el clímax, ¡tú mandas! Una alternativa totalmente diferente es decirle que tiene que llegar tres veces al orgasmo en un periodo de tiempo concreto. Dale lo mejor de ti y vela por que así sea, el resto es cosa suya.

Y así es como le darás a tu chica una noche única que seguro que recordará durante mucho tiempo. Más adelante, podéis cambiar los roles para que ambas podáis tener los dos puntos de vista. Pero lo más importante: ¿qué te han parecido estos consejos?, ¿crees que podrían funcionar?, ¿cómo piensas que reaccionaría tu chica? Para responder a estas preguntas sólo tienes que hacer una cosa: ponerlos en práctica.

Fuente: Oveja Rosa, Diario El Diverso

#Salamanca| “Lo mejor de mi familia es el amor”.

Salamanca, entre el 20 y 22 de septiembre, acogió las IX Jornadas de Familias LGTBI. Celebradas bajo el lema «Memoria y Derechos: Ni un paso atrás en diversidad», han sido organizadas por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) a través de su grupo de familias (@AreadeFamilias).

El ambiente, los temas, las complicidades y las risas han superado ampliamente mis expectativas. No es de extrañar que cada año más y más familias queramos participar.

Podría hablar sobre los temas tratados, del papel de la Universidad en el reconocimiento de la realidad familiar; de cómo nuestros menores son sujetos de derecho (lo son, ¡no lo olvidéis!!); del material disponible para el colegio de nuestras hijas e hijos o de la familia queer; de identidad parental o de la parálisis que, en materia de reproducción asistida, se padece en temas como la gestación subrogada o la maternidad lesbiana. Las ponencias fueron todas excelentes y en ellas aprendimos y desaprendimos cosas, que todo es bueno. Si la FELGTB publica los vídeos de las Jornadas, vedlos y reflexionad sobre ellos. Os enriquecerán.

Pero lo que de verdad quiero contar son tres momentos especiales y que resumen, para mí, la esencia de lo vivido.

El primero vino de la mano de Juan Andrés Teno (@jateno_). “La familia es la gran revolución de este siglo”. Cuando escuché la frase sentí la profunda verdad que encerraba. Porque la familia nunca volverá a ser lo que era.

Con la aprobación del matrimonio igualitario, en Europa comienza la cuarta etapa del Movimiento LGTBI+ que, junto a las reivindicaciones de las personas trans, se caracteriza por la familia, por los nuevos modelos familiares, hoy parte esencial de las reivindicaciones de nuestro colectivo. El mundo está lleno de diversidad familiar. Familias reconstituidas o ampliadas; familias trans y cis; homoparentales o heteroparentales; con un solo progenitor o poliamorosas; creadas por reproducción natural o método ropa o gestación subrogada; de adopción, acogida; familias comunales, numerosas; … Familias. Familias. FamiliaS. Con esa S final, grande y pletórica, que tantas ampollas levanta entre los acólitos de Vox y los feligreses de Hazte Oír.

El segundo momento sucedió cuando la sala se llenó de niñas, niños y niñes, cuando a la mesa de ponencias se sentaron, ante un auditorio expectante, los verdaderos protagonistas.

Vega, 4 años y una sonrisa constante al hablar de su familia y afirmar que era la mejor de todo el mundo.

Bruno y Mateo, 7 años de pura energía y nervio y verdades como puños. Porque, cuando se les preguntó si su familia era igual a otras familias, sin dudarlo respondieron que no. “¿Por qué no? ¿En qué se diferencian?” se les dijo. Y ellos, sin dudar respondieron con la verdad: “En la altura”. Lo dicho, ¡verdades como puños!

Martín, tiene 8 años y unos ojos increíbles. Él nos contó que está muy contento de tener un papá y un papi, que lo cuidan muy bien. Y nos habló de su viaje a Polonia. No le gustó nada. “Porque allí la gente no nos trata igual y no podía dar la mano a la vez, en la calle, a mis dos padres”. Y su cara, al contárnoslo, lo decía todo.

Acabó la mesa Nora, 10 años de pura fibra vital. “Tu familia con dos papás es mejor o peor que una familia con mamá y papá”, fue la pregunta a la que dio una rotunda respuesta. “Eso no tiene nada que ver”, dijo, en un tono que deberían escuchar los que pasan sus días pontificando sobre cómo fundar una familia y sobre el amor.

Cuando ya estábamos en la recta final, cuando desde la tribuna hablaban quienes tanto habían trabajado organizando todo, hubo otro instante singular. Otra frase. “En estos últimos años hemos logrado que las jornadas sean un espacio seguro para niñas, niños y niñes”. ¡Sí! Porque nuestros pequeños se movieron, jugaron y vivieron con toda seguridad. Con toda normalidad. Y eso me hizo desear más. Mucho más. Desear que espacio seguro sea toda la sociedad española, que no haya ningún niñe, niña o niño que sea agredido por cómo es, por cómo nació, por el tipo de familia a la que pertenece, por… por nada. Esa ha de ser nuestra próxima meta.

Con esto acababa todo…o casi. Me quedaba por vivir otro momento, más que especial, tras la clausura de las Jornadas.

La mesa final estuvo decorada con dibujos que, a lo largo de la mañana, habían hecho los peques. Al terminar, se les dijo que podían recoger su dibujo.

Mi hijo fue por el suyo y me lo trajo. Miré el folio. Me abracé a mi hijo con los ojos brillando y el corazón en la garganta. Él me abrazó y mi marido se nos unió. Emoción y pura felicidad.

En el papel se veía un dibujo y una frase.

El dibujo nos representaba a los tres.

La frase decía (dice): “Lo mejor de mi familia es el amor”.

Queda dicho.

Fuente: Oveja Rosa, Diario El Diverso