#Grecia| Efebos, los bellos y jóvenes pasivos de la Antigua Grecia

Hermosos, jóvenes, guerreros y pasivos, hoy te contamos qué eran los efebos y cuál era su posición dentro de la Antigua Grecia.

En su significado más literal, efebo quiere decir ‘adolescente’. Sin embargo, los efebos en la Antigua Grecia este término solía ser utilizado para los jóvenes de entre 14 y 18 años. Igualmente, de manera oficial, los jóvenes efebos eran aquellos a los que se instruía en la efebeia, una especie de servicio militar. Pero, para aprender el arte de la guerra, la supervivencia y la filosofía, los efebos necesitaban un mentor. El mentor, por lo general era un hombre madurocon buena reputación entre la aristocracia griega y grandes habilidades en el combate y en las estrategias de guerra.

Sin embargo, pocas veces las relaciones entre efebos y mentores se limitaban a la enseñanzaNormalmente estos entablaban una relación sexual y de aprendizaje (aunque no siempre era bien visto que también fuera romántica). Esta solo terminaba una vez que al efebo le crecía una barba completa, representando que había dejado la juventud para convertirse en adulto.

Nadie toque a los niños

Los tutores y padres de niños que estaban a punto de entrar a una edad efeba los protegían con recelo. En la escuela, los maestros de los niños tenían que haber cumplido 40 años para poder ejercer, una edad venerada en la Antigua Grecia. Los maestros eran sumamente estrictos con el contacto que otros hombres tenían con sus alumnos. Además, muchas veces los padres contrataban a un mentor privado o mandaban a un esclavo para que siguiera a los niños y evitara cualquier contacto con hombres maduros.

Los niños en la Antigua Grecia eran supervisados con sumo cuidado para que no tuvieran contacto con otros hombres antes de tiempo. / Foto: DeviantArt

Cuando el joven alcanzaba la edad de 14 años, todo cambiaba. En lugares como Atenas, los padres y los mentores relajaban las restricciones de los jóvenes y les permitían comenzar a recibir regalos de hombres que buscaban ser sus mentoresPorque, para que un joven fuera instruido en la efebeia por un hombre adulto, primero tenía que haber un cortejo que respetara el linaje y el honor del joven.

El cortejo

Los efebos en la antigua Grecia no podían aceptar fácil ni rápidamente una proposición de mentoría. Tenían que esperar y hacer el cortejo un poco difícil para el hombre, considerado un erastés, un amante. A los efebos, por otro lado, se les llamaba por el término ‘erómenos‘ o amados.

Este tipo de cortejos por parte de los erastés hacia los efebos era más común y mejor recibido en los círculos aristócratas de Grecia que en el resto de la polis (o sea, del resto de la población). Además, entre mejor reputación tuviera el hombre cortejando al joven erómenos, más honrada se sentiría la familia. El efebo, por su parte, tendría un lugar con más privilegios dentro de la sociedad griega si su amante tenía más veneración y respeto en sociedad.

El cortejo a los efebos en Atenas de la antigua Grecia se daba a partir de regalos. / Foto: Slideshare

En tierras como Creta, por otra parte, el cortejo incluía un rapto y persecución falsas. Un hombre, con consentimiento de los padres, raptaba al joven efebo. Parientes y amigos ‘perseguían’ a los amantes, aunque siempre los dejaban escapar. Durante dos meses los amantes acampaban en el bosque. Comenzaban las primeras enseñanzas en el arte de la guerra, al mismo tiempo que la pareja se conocía de una manera más íntima.

Al regresar, el erastés regalaba a su amado diferentes cosas: su primer atuendo militar, un buey para sacrificar a Zeus y una copa para beber vino. 

Relaciones de poder y enseñanza

Que un efebo sintiera deseo por su maestro no estaba bien visto. Al contrario, tenía que sentir profunda veneración y agradecimiento a su mentor por elegirlo. Con los erastés era muy diferente, pues se celebraba a aquellos que eran persistentes durante el cortejo. El erastés se encargaba, por un lado, de mostrarle las diferencias entre el amor vulgar, aquel que solo se dejaba llevar por el deseo, y un amor sublime, el cual perseguía un sentimiento profundo y duradero. Se consideraba que este amor sublime solo podía ser experimentado entre hombres, debido a que las mujeres eran vistas como seres inferiores y de menor calidad humana. Pero, además de eso, el mentor también tenía que enseñarle a su joven amante a controlar sus impulsos para poder llegar a ser un ciudadano correcto. 

En las relaciones sexuales, el efebo normalmente era el que hacía el rol del ‘pasivo’. Esto debido a que se consideraba un joven todavía en entrenamiento para volverse un ciudadano. El erastés hacía del activo, el dominante y el guía. 

Debido a que un erastés era un hombre maduro y reconocido dentro de su comunidad, hacer del rol pasivo en el acto sexual no era bien visto. Debido a que el erastés tenía el rol del mentor, que este dejara al joven efebo tomar el rol activo en la relación sexual era leído como la pérdida de poder.

Aquiles y Patroclo son uno de los ejemplos más claros de la relación entre un erastés y un erómenos. Aunque siempre ha habido discusiones sobre quién era el joven efebo, ya que Aquiles era el más joven, pero también el más reconocido y valeroso. / Foto: Ambiente G

Además de aprender el arte de la guerra de su mentor, también aprendía sobre la democracia y los movimientos políticos de Grecia. Además, asistían juntos a los banquetes y al ágora (la escuela de lucha griega). Cuando el efebo lograba tener una barba completa, comenzaba a reconocérsele como hombre. Desde ese momento él mismo podía convertirse en un erastés para nuevos efebos. Esto con el fin de continuar transmitiendo los conocimientos prácticos y la sabiduría de generación a generación. 

Esta relación homoerótica entre los efebos de la Antigua Grecia y sus maestros no era más que temporal. Además, no se consideraba una relación romántica, sino una de enseñanza. Aún con esto, conocer sobre este tipo de relaciones homoeróticas nos permite ver que nada es natural o antinaturalTodas las relaciones e interacciones humanas no se basan más que en estructuras sociales. No podemos asegurar que exista un tipo de pareja o relación ‘natural’, porque dejamos la naturaleza atrás una vez que comenzamos a darle más importancia a las estructuras sociales en turno.

¿Conoces a alguien que sería un perfecto efebo? ¡Etiquétalo en los comentarios!

Fuente: Soy Homosensual, Diario El Diverso

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