#Mundo| ¿Por qué casi ningún país protege los derechos intersex?

¿Cuánto más hay que luchar para que los cuerpos intersexuales sean respetados? Aquí te hablamos sobre la protección a los derechos intersex a nivel mundial.

La comunidad intersexual se encuentra en una lucha feroz por alcanzar algo que muchos ya tenemos: visibilidad y reconocimiento. Una de las mayores victorias para este colectivo fue conseguir ser nombrados correctamente. No son ni hermafroditas ni semihermafroditas, son intersexuales.

El ser reconocidos como una variable genética, en vez de una anomalía o irregularidad, ha permitido que cada vez más personas intersex tengan el valor de alzar la voz y contar sus experiencias. Casi todas esas voces protestan lo mismo: la desinformación sobre esta identidad y la mutilación infantil a la que muchos intersexuales fueron sometidos con tal de cumplir con el binario genérico. 

En 2013, el profesor Olaf Hiort, jefe de la división de endocrinología pedíatrica y diabetes del Departamento de Pediatría en la Universidad Lübeck, Alemania, fue una de las primeras personas en estudiar la intersexualidad como una variable y no un fenómeno o anomalía genética. Encontró que existen alrededor de 40 variables genéticas intersexuales. Pero, a pesar de esto, en los círculos médicos los únicos rasgos intersex que parecen importar son aquellos que afectan directamente a los genitales.

Caster Semenya es un ejemplo perfecto de personas intersexuales cuyas variaciones genéticas no son visibles. Semenya no tiene útero ni ovarios, pero sí testículos internos que le permiten producir una gran cantidad de testosterona. / Foto: Amino

Por mucho tiempo, los cuerpos y derechos intersexuales han sido transgredidos en un afán de mantener el binarismo sexual.

Bebés son sometidos a dificultosas operaciones estéticas cuyo único fin era mantener el binarismo genérico de los órganos sexuales. En esos casos, los padres de familia y el médico tratante deciden si una persona intersex crecerá como hombre o como mujer dependiendo de los procedimientos que puedan ser aplicados.

Además, cuando un joven intersex se cuestiona su género, no es raro que sea la misma familia la que le oculte la verdad de su nacimiento. Esto va más allá del binarismo que nos han enseñado a seguir y respetar.

Los derechos intersexuales comienzan a ser reconocidos

Desde 2012, diferentes instituciones se han sumado a la campaña por el reconocimiento y el respeto de los derechos intersexuales. La primera en hacerlo fue la Comisión Nacional Suiza de Ética Biomédica. Esta denunció en dicho año las operaciones llevadas a cabo en niños y niñas intersex como violaciones de los derechos humanos.

Para el 26 de octubre de 2015, Día de la Visibilización Intersexual, distintas instituciones a nivel mundial se unieron para exigir el fin de las prácticas quirúrgicas que violaran los derechos intersex. Entre estas instituciones se encontraba la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, también estaba el Comité contra la tortura de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (OEA), entre otras.

Colectivo intersex protesta contra las cirugías de reafirmación de género afuera del Hospital Infantil Lurie, en Chicago. / Foto: Brújula intersexual

El primer país en escuchar el llamado para defender los derechos intersexuales fue Malta. En abril del 2015 este país prohibió las intervenciones quirúrgicas en bebés intersexuales. Ese mismo año, Malta declaró que las personas intersexuales tenían el derecho de no tener que pasar por cirugías de reafirmación de género para que su identidad fuera reconocida.

¿Y los derechos intersexuales en Latinoamérica?

Desde 1999, en la constitución de Colombia está marcado que ni los padres ni los doctores de un niño intersex pueden obligarlo a pasar por cirugía si el niño tiene cinco años en adelante. Si el niño es menor a cinco años, los padres pueden acceder a una operación de reafirmación de género. Sin embargo, esto solo es posible si los padres han recibido amplia información sobre la condición del bebé y los procedimientos médicos a realizar.

Gabriel J. Martín es un hombre intersexual que fue criado como niña debido a que sus genitales, según los médicos, asemejaban más a genitales femeninos. Sin embargo, Gabriel nunca se sintió mujer. / Foto: ABC

Por otro lado, a finales del 2015 el Ministerio de Salud de Chile ordenó la suspensión de las cirugías innecesarias de reafirmación de género en niños. Esto se dio a conocer en la ‘Circular 8’, publicada el 22 de diciembre de 2015. Ahí se daban instrucciones para el cuidado de la salud de los niños intersexuales. En agosto del 2016 se modificó esta prohibición para permitir las cirugías en casos de ‘patologías’ en donde el sexo podía ser claramente determinado.

Otro país latinoamericano que ha trabajado en la defensa de los derechos intersex es Uruguay. A finales del 2017, este país aprobó una nueva ley de violencia de género. En ella se incluía la prohibición de «procesos médicos innecesarios» en niños y jóvenes intersex. La única suspensión de esta medida se daba en casos de que existieran riesgos para la salud del joven intersex.

¿Existen otras protecciones?

A lo largo del mundo existen países que si bien no protegen la autonomía corporal de las personas intersex, sí los reconocen como un ‘tercer género’. Entre estos países se encuentran India, Bangladesh, Nepal y Paquistán. Por otro lado, en países como Tailanda, Japón o Vietnam, para que se reconozca la identidad de una persona intersex como masculina o femenina, necesita someterse a una cirugía de reafirmación de género.

Anunnaki Ray Marquez se convirtió, luego de mucho papeleo y batallas legales, en la primera persona en obtener un certificado de nacimiento intersex en Colorado, Estados Unidos / Foto: Gay Tourism

Tal parece ser que el afán que la sociedad tiene en conservar un binarismo genérico es la razón principal por la que los derechos intersexuales no son tomados en serio. Debido a esto, se sigue permitiendo realizar cirugías que determinarán la vida de un bebé que no está consciente de las implicaciones físicas, sociales o culturales de su identidad.

Igualmente, adultos intersexuales en diferentes países tienen que someterse a una nueva cirugía si desean cambiar el género que aparece en sus documentos oficiales. Es decir, esta comunidad no solo no tiene visibilización, sino que sigue atada de manos, sujeta a lo que los paradigmas sociales dicten y lo que el cuerpo médico diagnostique.

Para luchar por los derechos intersexuales es necesario no solo que la comunidad intersex alce la voz, sino que nosotros también escuchemos y apoyemos esta lucha por la integridad y autonomía corporal de todos y todas.

Fuente: Soy Homosensual, Diario el Diverso

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