#Mundo| 7 frases que me dijeron en la escuela por ser femenino

Cuando somos niños vivimos cosas bonitas y otras no tanto. Estas fueron 7 frases que me dijeron en la escuela por ser femenino.

Desde que somos pequeños, muchos comenzamos a descubrir que hay algo diferente en nosotros, aunque no sabemos qué es o cómo se llama. Lamentablemente, cuando algunas personas —infantes y adultos— notan esto son hirientes con sus palabras. En esta nota te voy a contar algunas frases que me dijeron en la escuela por ser un niño femenino.

«Eres medio rarito, ¿no?».

¡Vaya que era molesto escuchar esto! Sinceramente, esto me llenaba de inseguridades. No sabía por qué, pero era diferente. Y eso me hacía creer que no encajaba con el resto de mis compañeros. A veces pensaba que tenía que estar solo y sin amigos.

«Eres una niña».

¿Ves la importancia de educar a las infancias en materia de género? Sí, como a muchos otros niños, me gustaban las cosas que socialmente han sido definidas como ‘femeninas’. Siempre que hacía algo de esto (por ejemplo: si daba un brinquito al saludar a mis amigas o movía demasiado las manos), las burlas llegaban por ‘querer ser una niña’.

«Su hijo parece joto».

Sí, un ‘profesor’ le dijo esto a mi familia. En una ocasión un maestro que me daba clases en primaria se comunicó con mi papá para decirle que estaba ‘preocupado’, porque yo tenía comportamientos extraños y ‘parecía joto’. Afortunadamente, mi familia ignoró a este sujeto.

«Ay, no, que el marica no juegue».

Parece que fue ayer cuando salía al recreo y los otros niños no me dejaban jugar con ellos. Recuerdo que casi todos mis compañeros se juntaban a jugar encantados y cuando yo llegaba me empujaban para que no participara.

«Habla como hombre».

Quiero que alguien me explique cómo habla un hombre o cómo debería hacerlo. Mi forma de expresarme siempre ha sido muy coloquial y colorida. En varias ocasiones, cuando participaba en las clases, no faltaba el grito con esta frase. Lo peor de todo: los maestros nunca hicieron nada para defenderme.

«Eso no es para niños».

En sexto de primaria ya tenía un poco más de conciencia, aunque no tanta. Recuerdo que en una ocasión yo quería participar en un presentación de danza polinesia. Sin embargo, otra vez un maestro no me dejó porque, según él, ese estilo de baile no era para niños.

«Déjenlo que llore como mariquita».

Cuando era un niño era una persona muy sensible —lo sigo siendo—. En nuestra cultura se sigue pensando que los ‘machos’ no lloran. Los salones de clases tenían pupitres compartidos, y un día por alguna razón, nadie me dejó sentarmeEsto me hizo sentir muy mal y lloré. Cuando esto pasó, lejos de que alguien se portara amable, se burlaron y dijeron esa frase: «Déjenlo que llore como mariquita».

Afortunadamente, las cosas cambiaron y pude superar esas palabras hirientes que me decían de niño. Si hoy pudiera decirle algo a mi yo de niño sería que sea fuerte, que no preste importancia a sus compañeros que tratan de lastimarlo. Y que muy pronto, esas tardes de llorar en casa por tanto rechazo van a terminar.

Díganme, homosensuales, ¿a ustedes les tocó vivir algo parecido?

Fuente: Soy Homosensual, Diario El Diverso

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