#Mundo| Así le dije a mi familia que tengo VIH

Tener un resultado reactivo de VIH y compartirlo con la familia no siempre es sencillo. Este es el testimonio de una persona que ha aprendido del proceso.

Cuando se habla de salud sexual, especialmente sobre VIH, siempre se menciona la importancia de estar informados, conocer las formas de transmisión y los riesgos a los que nos exponemos. Definitivamente, uno de los puntos más importantes es realizarse periódicamente las pruebas de detección, sobre todo cuando se tiene una vida sexual activa.

Aunque este virus tiene diversas formas de transmitirseel sexo sin protección es la más común. Esta práctica es conocida como bareback cuando es realizada por hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Pese a que los beneficios de usar condón son muy conocidos, en ocasiones las personas deciden no emplearlo. Y esto aumenta la probabilidad de transmisión del VIH.

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Adrián, un académico mexicano, adquirió el virus hace casi año y medio. Esta experiencia le ha permitido aprender el valor de la vida y apreciar el cariño de su familia. Y claro: generar empatía por las personas que se encuentran en una situación similar. En entrevista exclusiva con Homosensual, Adrián nos contó de estos aprendizajes para compartirlos con ustedes.

Es importante realizarse la prueba de VIH para conocer el estado serológico. / Foto: RTVE

Algo no estaba bien

A finales de diciembre de 2017, Adrián acudió al hospital de su localidad porque presentaba un cuadro de deshidratación severa. En ese momento los doctores no determinaron las posibles causas de los síntomas. Por ello, él decidió realizarse pruebas de detección para VIH y otras ITS.

«Yo sabía que algo no estaba bien. Obviamente sabía que tenía que checarme de todas las ITS, principalmente VIH, por lo que acudí a una clínica de mi localidad».

Previamente, Adrián se había realizado otras pruebas de detección, por lo que estaba confiado en que esta también saldría no reactiva. Después de media hora recibió los resultados en un sobre. La expresión en el rostro del médico hacía suponer que no eran noticias alentadoras.

«Venía clasificado en dos: VIH-1 y VIH-2. En el primero decía ‘Reactivo’ y en el segundo ‘No Reactivo’. Cuando lo vi me reí, pero era una risa de nervios».

¿Qué hizo Adrián después de saber que tenía VIH?

Inmediatamente, Adrián buscó confirmar el resultado con un experto. El doctor le confirmó la noticia, aconsejándole que se hiciera otra prueba antes de dirigirse al seguro. Asimismo, le aclaró que la tasa de efectividad de las pruebas es muy alta, por lo que era muy difícil que el siguiente resultado fuera ‘no reactivo’.

En ese momento, Adrián fue consciente de que quería contarles a sus seres más cercanos sobre la condición médica en la que se encontraba. ¿El motivo? Creía que compartiendo la noticia se aligeraría la carga, además de que contaría con el apoyo de ellos.

«Compartes ese peso. Ya no es una condición totalmente sobre tus hombros. Tomé el teléfono y le empecé a marcar a mi familia».

Amigos y familiares estarán para ayudarte en un momento tan complicado como este. / Foto: ABC

Algunos le dieron su apoyo, otros se alejaron…

Adrián decidió darle la noticia primero a sus hermanos y después a sus amigos más cercanos. Al último decidió dejar a sus padres. Como suele pasar en muchas situaciones, hubo personas que se quedaron para darle todo el apoyo, otras que decidieron alejarse.

«Tardé casi un mes en decírselo a mis conocidos. Algunos se fueron, pero todos los que se quedaron me dieron todo su apoyo».

Antes de contárselo a sus papás, Adrián recopiló toda la información importante para «educarlos» a la hora de que supieran la noticia: cronificación de la condición, indetectabilidad, cómo sí y cómo no se transmite, etc. Para Adrián, compartirles la noticia fue como «una segunda salida del clóset». Primero se lo contó a su mamá y después a su papá.

¡Ay, Adrián!

Un día antes de darle a conocer a su madre su condición, Adrián le explicó temas fundamentales sobre el VIH para que estuviera bien informada y pudiera recibir con calma la noticia. Al día siguiente, mientras cenaban en la cocina, finalmente le dijo a su madre que tenía algo muy importante que contarle.

«Le dije: “Me dieron un diagnóstico positivo al VIH”. Ella apoyó su mano sobre la frente y me dijo: “¡Ay, Adrián!, ¡ay, Adrián!”».

Educar e informar es importante para romper estigmas y prejuicios sobre el VIH. / Foto: La Esperanza

Después de hacerle entender a su mamá que el VIH ya no es sinónimo de muerte, le explicó que con el tratamiento antirretrovírico puede llevar una calidad de vida normal. Posteriormente, ella decidió acompañar a Adrián a las citas con el infectólogo, lugar donde comprendería que su hijo no era el único que vivía con aquella condición.

«Vio que su hijo no era el único con VIH. Vio a mujeres, adultos mayores y jóvenes. Básicamente le puso rostro al VIH».

Échale ganas

A diferencia de su madre, Adrián mantiene una relación «distante» con su padre. Principalmente porque es un hombre que no expresa sus sentimientos. Sin embargo, aunque no quería, tuvo que darle la noticia, pues un hermano suyo ya le había contado a su papá.

«Él siempre ha sido un hombre de pocas palabras. Así que solo le tuve que confirmar lo que mi hermano ya le había contado. Él simplemente me dijo: “Bueno, échale ganas”».

Actualmente, su mamá permanece pendiente de que Adrián se alimente de la manera más saludable posible, además de asegurarse que siga el tratamiento «al pie de la letra». Por su parte, su papá también le pregunta sobre sus citas médicas y le comparte información relevante sobre el VIH. Como familia, han aprendido a disfrutar todos los días juntos y a llevar una vida en armonía.

Aprender de esta condición

Recibir una noticia de este tipo y saber cómo actuar no siempre es fácil. Adrián recomienda compartir estas experiencias con los seres queridos, pues la presión es menor. Además, cree que es fundamental educar e informar a las personas en materia de VIH. Solo así se logrará derribar estigmas y miedos sobre el virus.

«Vean al VIH como una herramienta para ser más empáticos y humildes con los demás. Aprendan de su condición y compartan estos conocimientos. Dicen que el VIH es “una segunda salida del clóset”, y estoy de acuerdo con ello. Habrá gente que se alejará y otros que se quedarán.
No culpen a los que se van y agradezcan a los que se quedan. Todos tenemos la libertad de optar por un camino u otro, y vivir con resentimiento no es bueno».

Agradecemos a Adrián por habernos compartido su experiencia con el VIH.

Fuente. Soy Homosensual, Diario El Diverso

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