#Mundo| «Querida mamá, yo también tengo un hijo gay y esto es lo que tienes que saber…»

Querida Mamá,

Te escribe una mamá que al igual que tú también corrió al clóset a esconderse tras la noticia de que su hijo era gay,  también al igual que tú, enmudecí con la noticia, mi mundo se detuvo y grité: “¡¡ESTO NO ES CIERTO!!”.

En ese momento en que escuché las palabras que cambiaron mi vida: “Mamá SOY GAY”, pasaron tantas cosas por mi mente y lo primero que le dije a mi hijo fue “Qué mujer te hizo tanto daño para ahora me digas esto!”. Mi hijo estaba llorando lleno de miedo y yo estaba desesperada, solo quería salir corriendo, tomar aire y regresar a mi casa pensando que todo esto no podía estar pasando, sencillamente quería entrar en el clóset de donde él había salido y esconderme junto con mis miedos, mi ignorancia ¡y no saber nada más!

Pensé que aquello solo me estaba sucediendo a mí, que no existía otra mamá que le estuviera sucediendo lo mismo; qué equivocada estaba y por eso te escribo a ti… a la madre de un(a) hijo(a) que te ama tanto que decidió abrir contigo su corazón y compartirte su vida.

Quiero decirte que admiro a tu hijo(a) por la valentía que tiene y el amor que siente por ti, algunos guardan silencio, otros fingen y unos más se suicidan, sin embargo, tienes frente a ti a la persona honesta y sincera que le enseñaste a ser y quien te ama con todo su ser. Y ,que, al igual que tú, está temblando de miedo.

Tu hijo(a) no decidió ser gay, la orientación sexual no se prefiere ni se escoge, es algo con lo que ya se nace, también lo tuvo que descubrir, al igual que tú, también estuvo lleno(a) de miedos y temores, también lloró y se asustó al igual que tú.

Los brazos de una madre son el hogar de amor y aceptación incondicional, son el mejor refugio de nuestros hijos en sus momentos de incertidumbre, son un impulso cuando intentan volar y el paracaídas cuando llegan a caer. Hoy necesita de ti esos brazos, que le hagan saber que tu amor y tu comprensión serán su fuerza para enfrentar este mundo lleno de intolerancia, ignorancia y prejuicios.

Querida Mamá,

Te escribe una mamá que al igual que tú también corrió al clóset a esconderse tras la noticia de que su hijo era gay,  también al igual que tú, enmudecí con la noticia, mi mundo se detuvo y grité: “¡¡ESTO NO ES CIERTO!!”.

En ese momento en que escuché las palabras que cambiaron mi vida: “Mamá SOY GAY”, pasaron tantas cosas por mi mente y lo primero que le dije a mi hijo fue “Qué mujer te hizo tanto daño para ahora me digas esto!”. Mi hijo estaba llorando lleno de miedo y yo estaba desesperada, solo quería salir corriendo, tomar aire y regresar a mi casa pensando que todo esto no podía estar pasando, sencillamente quería entrar en el clóset de donde él había salido y esconderme junto con mis miedos, mi ignorancia ¡y no saber nada más!

Pensé que aquello solo me estaba sucediendo a mí, que no existía otra mamá que le estuviera sucediendo lo mismo; qué equivocada estaba y por eso te escribo a ti… a la madre de un(a) hijo(a) que te ama tanto que decidió abrir contigo su corazón y compartirte su vida.

Quiero decirte que admiro a tu hijo(a) por la valentía que tiene y el amor que siente por ti, algunos guardan silencio, otros fingen y unos más se suicidan, sin embargo, tienes frente a ti a la persona honesta y sincera que le enseñaste a ser y quien te ama con todo su ser. Y ,que, al igual que tú, está temblando de miedo.

Tu hijo(a) no decidió ser gay, la orientación sexual no se prefiere ni se escoge, es algo con lo que ya se nace, también lo tuvo que descubrir, al igual que tú, también estuvo lleno(a) de miedos y temores, también lloró y se asustó al igual que tú.

Los brazos de una madre son el hogar de amor y aceptación incondicional, son el mejor refugio de nuestros hijos en sus momentos de incertidumbre, son un impulso cuando intentan volar y el paracaídas cuando llegan a caer. Hoy necesita de ti esos brazos, que le hagan saber que tu amor y tu comprensión serán su fuerza para enfrentar este mundo lleno de intolerancia, ignorancia y prejuicios.

Mi mayor temor era que mi hijo no fuera aceptado y fuera humillado por los demás, e irónicamente su mayor temor era ser rechazado por mi, su madre. Sin embargo él me dio la mayor lección de vida cuando lo escuché decir: «No me importa escuchar lo que diga o murmure la gente, yo solo voy a escuchar lo que tú y mis hermanos me digan, eso es lo más para mí, los demás no me importan, solo ustedes, mi familia y las personas que amo”. En el momento en que él tuvo el valor y el coraje de caminar con orgullo y decir “Este soy yo y aquí estoy”,  me inspiró a ser valiente y decir con el mismo amor y orgullo “EL ES MI HIJO, ES GAY Y YO LO AMO”.

Si amas a tu hijo(a), abrázalo(a), porque es cuando más lo necesita, dile que lo(a) amas, porque es cuando más necesita escucharlo, siéntete orgullosa por su corazón, por sus valores, por su entereza, por su honestidad y por su amor hacia ti. Si no sabes qué decirle o qué preguntarle, no importa, el corazón hablará cuando las palabras falten, sólo necesita saber que lo amas como el primer día que llegó a tu vida, como el primer día que te miró y te dijo “Mamá”.

“Al final del día amamos y admiramos a nuestros hijos por los seres humanos en que se convierten, por el amor que comparten y por lo felices que hacen a las personas que los rodean”

Fuente: El ClosetGLBT, Diario el Diverso

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