#Colombia| “Madres del Triángulo Rosa”, la mirada de una mamá millenial sobre su hijo LGBT

La colombiana Claudia Martelo decidió que era una estupidez perderse la oportunidad de vivir la vida junto a su hijo sólo porque una sociedad la llenaba de prejuicios oxidados.

Transgresora desde todo punto de vista; por usar el amor a su hijo para vencer los miedos y prejuicios machistas que la educaron; por haber aprendido a comunicarse con jóvenes indiferentes y viejos tercos; por ser tal vez la primera mujer, y mamá, de su región en hablar de la homosexualidad como algo tan íntimo, Claudia Martelo nos relata, muy en lo profundo, los caminos del amor que muchas familias eligieron. Madres del triángulo rosa es un libro valiente y entrañable.

Una mamá siempre lo sabe

Pequeñas miradas, actitudes; motivaciones distintas en los juegos con niños y niñas, actuación en vez de fútbol. Claudia distinguió estas señales bien temprano en el crecimiento de su hijo pero se negó a leerlas y más bien optó por confiar en que “se quitaban” con alguna novia ocasional. Prefería mil veces adjetivarlo como metrosexual, artista o bohemio, siempre procurando esquivar esa palabra con m.

Pero le fue imposible rehuir la confrontación de su hijo que tan desnudo, tan secamente le confesó “-Es que… no me gustan las mujeres”.

La salida (de Claudia) del armario

Cuando su hijo le hace la confesión a la edad de 17 años, muchos de los prejuicios y miedos sobre el tema le estallaron en la frente, sumados a un embarazo tortuoso por pasar de los 40 años y la inminencia de una separación; pero desde el primer abrazo de segundos eternos que le dio a su hijo al mismo instante de la confesión, sabía que no iba a caducar ni un poco y ni en ningún momento el amor que sentía por él.

Recurrió, entonces, a su confesor más íntimo: ‘san Google’, para darse cuenta de que el mundo estaba girando en torno a la aceptación de la vida diversa y que los conceptos que tenía de sexualidad estaban cubiertos por miles de telarañas de toda una vida pensando el sexo como pecado.

A esta periodista costeña (como se le conoce a las personas de la región Caribe colombiana, tal vez la más machista del país) la vida le “tocó el hombro” cuando se dio cuenta que la rumba, las relaciones y el amor gay no eran el monstruo que relataban los púlpitos; al lado su hijo descubrió ese mundo de arcoíris.

Mamá Millennial

Quiso de-construir todas las creencias que se ceñían en las personas de su región y la vida la llevó a la docencia, en la universidad, donde encontró una enorme afinidad con las nuevas generaciones y con las que entablaría una insospechada relación casi familiar porque sus estudiantes le recordaban a su hijo en la distancia. Entonces habló de la homosexualidad.

Probó suerte “editorializando” sus clases con pequeños comentarios sobre el tema, que si bien hacían salir a uno u otro de ellas, lograba acercar a la gran mayoría a un complejo pero sincero respeto.

Pasados algunos años de la confesión, optó por crear un blog, no sólo por relatar la vida de una madre con cinco hijos, sino por ayudar a otras y otros como ella y él. Fueron pequeñas indirectas, como una de las primeras publicaciones con el título Mi hijo no jugaba futbol, o algunas entradas que escribía en junio, mes del orgullo, a modo de cartas a las madres.

Madres del triángulo rosa

No se considera activista, pero desde que decidió materializar su mensaje, escribiendo el libro casi desde su teléfono (por el poco tiempo que le dejaba la crianza de cinco corazones millennials), ha recibido cientos de mensajes de madres confesándole que pensaban en la “deshomosexualización” como “solución”, la necesidad de pedir perdón a sus hijos, de abrazarlos,  de sanar desde el amor como le dice Claudia “porque eso es una vida salvada”: chicas y chicos que se empiezan a ver de otra forma porque recibe el apoyo de sus padres; padres y madres que se entienden dentro de la marca del triángulo rosa y deciden borrarla por el amor, por la libertad.

Madres del triángulo Rosa es editado por iconoeditorial.com
 

#Ecuador| Activista Geovanni Jaramillo recibe condecoración

En Quito – Ecuador, Geovanni Jaramillo activista transmasculino recibió el premio “Patricio Bravomalo.

Esta condecoración está regulada por la ordenanza Municipal 0224, sección 4ta – “Premio para la comunidad GLBTI” – del año 2012 que fue nominado por la comisión a cargo como “Patricio Bravomalo”.

Es así que en el mes de Junio, en la fecha en que se celebra el día del Orgullo Internacional LGBTI, la Comisión de Igualdad Género e Inclusión Social del Consejo Metropolitano de Quito, mediante la Secretaría de Inclusión Social (SIS), designa al ganador, rindiendo así un homenaje a las personas que luchan por los derechos de la comunidad GLBTI.

Jaramillo, también es parte de la directiva de la Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBTI desde su fundación y legalización. Sus méritos y luchas como activista se recogen de 1992 cuando inició como voluntario en FEDAEPS; en 1997, participó de las articulaciones políticas y sociales para la despenalización de la homosexualidad en Ecuador; en las Constituyentes de 1998 y 2008, estuvo activamente presente; durante la década del 2000, combatió la no violencia y denunció las agresiones de las cuales eran objeto las transfemeninas de la Mariscal y la “Y.

Actualmente lidera la Asociación Bolivarianos Diversos que trabaja en el ámbito de las familias diversas, la no discriminación por orientación sexual e identidad de género y la inclusión de las personas transfemeninas y Transmasculinos.

Este fue el comunicado que publicó la Federación Ecuatoriana de organizaciones LGBTI en sus redes sociales.