#Honduras| Uniformados, clientes, vecinos y familiares, agresores de comunidad transexual

La comunidad Transexual en Honduras, estimada entre mil quinientas y cinco mil mujeres, es una de las más afectadas por la inseguridad y violencia, siendo sus principales agresores los cuerpos del orden, los funcionarios públicos, los clientes, vecinos, familiares y hasta su propia comunidad, revela una encuesta efectuada por la organización Expediente Abierto (EA), una instancia con fines académicos que realizó una investigación sobre inseguridades en sectores vulnerables como la comunidad LGTBI.

La investigación que incluyó trabajo de campo, entrevistas, testimonios, talleres y una encuesta aleatoria, retrata la situación que viven los miembros de la comunidad LGTBI en el  país, siendo los transexuales los que reflejan mayores condiciones de vulnerabilidad, en especial cuando intentan asumir su identidad de género que no es el nombre de pila con el cual fueron asentados.

“Tengo 19 años, soy una chica transexual desde los 13 años y no terminé la secundaria por la discriminación de identidad de género, pero si hay una oportunidad quiero terminar mi carrera”, dijo en uno de los talleres de EA, Jennifer, quien así se identifica dentro de la comunidad, al plasmar en un escrito que aspira a vivir en un país sin discriminación. Jennifer tiene 19 años y es integrante del Colectivo Cozumel, una organización que trabaja con la comunidad transexual en la capital hondureña.

El  país sin discriminación que anhela pasa por el cese de hostilidades y ataques que son objeto por asumir su identidad de género donde los “insultos, agresiones, discriminaciones, tiroteos (y) abusos” son constantes porque sus agresores creen que no tienen derechos, aseguró esta chica transexual a EA en una entrevista como parte de los talleres y testimonios obtenidos para la investigación. Los riesgos que enfrentan, son numerosos, afirmó.

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Los hallazgos de Expediente Abierto

Sus compañeras de la comunidad Trans comparten sus inquietudes y una encuesta aleatoria de Expediente Abierto para establecer las principales agresiones que enfrentan la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual e Intersexual (LGTBI) en Honduras, señala, en el caso de las chicas trans, a la autoridad entre sus principales agresores.

La Policía Nacional, la Policía Militar de Orden Público (PMOP), los Militares y los Funcionarios Públicos destacan entre sus agresores con un 39 % en conjunto.

Siguen en el orden los clientes (9 %), vecinos (8 %), familiares (7 %) y sus compañeras trans (7 %).

A este entorno de inseguridad y atropellos se suman el ambiente laboral en que se desenvuelven (6 %), el entorno escolar (5 %), su pareja (5 %), sus amigos (5 %) y la misma comunidad LGTBI (3 %), entre otros.

La seguridad es un tema que preocupa a la comunidad transexual porque si bien muchas de ellas acuden a las instancias existentes para denunciar los vejámenes que son objeto, las respuestas que reciben son pocas, la autoridad no es tan receptiva.

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Inseguridad en las calles

La mayoría de las chicas transexuales consultadas señaló que al menos una vez acudieron ante la autoridad a poner una denuncia y si bien un porcentaje mínimo de las encuestadas dijo haber tenido una respuesta eficiente, el resto señaló que las respuestas fueron ineficientes o nulas.

Siempre con la seguridad, las integrantes de la comunidad transexual manifestaron que el sitio donde se sienten más seguras en su casa (54 %), pero es el vecindario y en las calles donde la percepción de inseguridad crece. En su barrio un 62 por ciento de las encuestadas dijo sentirse “poco seguras/inseguras), mientras en la calles 9 de cada 10 dijo sentirse completamente inseguras.

El levantamiento del sondeo se efectuó en los últimos tres meses de 2017 y se aplicó a 50 mujeres trans de San Pedro Sula, Tegucigalpa, La Ceiba, Choloma, Villanueva, La Lima y Yoro, en donde la comunidad transexual tiene mayor presencia.

En el mismo se indica que la ausencia de un marco jurídico en el país que reivindique sus derechos, la falta de educación y conocimiento sobre la materia entre los operadores de justicia y la autoridad misma, así como el estigma y rechazo que son objeto en la sociedad, son entre otros, los problemas y los desafíos que enfrenta la comunidad LGTBI y las chicas transexuales frente a un Estado que se resiste a reconocer la diversidad sexual y sus derechos.

Para Michelle, otra chica trans que pidió omitir su apellido por seguridad, del Colectivo Cozumel, en este momento, las chicas trans son las que se encuentran en mayor desventaja en relación al resto de la diversidad sexual. El tema de la identidad de género las confronta no solo con la autoridad que se resiste a aceptar su condición de género asumida,  sino que también con el entorno que las rodea y así lo dejaron plasmado en la encuesta de Expediente Abierto.

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Agredidas por su identidad

La mayoría de las chicas transexuales decide asumir su identidad de género entre los 10 y 18 años, señala el sondeo.

Al detallar el tipo de agresiones que reciben cuando optan por asumir su nueva condición de género, éstas respondieron que fueron objeto de atropellos físicos (20 %), burlas (19 %), discriminación (18 %), maltratos (17 %), agresión sexual (10 %), acoso (7 %), entre otras.

El rechazo es un fenómeno que enfrentan la mayoría de las integrantes de la comunidad trans, siendo el entorno que las rodea donde más se presenta este rechazo, según las encuestadas. Un 38 por ciento de las consultadas indicó que carecieron de apoyo cuando asumieron su nuevo género, en tanto un 26 por ciento dijo que sí fueron apoyadas por su familia al momento de anunciar su nueva identidad.

Rhiana Ferrera, es una connotada activista de la comunidad trans en el país. Ha vivido en carne propia lo efectos de la estigmatización y el rechazo, último que se acentuó cuando a los 17 años decidió asumir su identidad de género y fue expulsada del internado en donde estudiaba, mientras la iglesia evangélica a la que acudía la vio de menos y su pastor, uno de los líderes más mediáticos en su campo en el país, la empezó a cuestionar y censurar.

Ferrera decidió en las pasadas elecciones generales de noviembre de 2017, correr por una diputación, pero no tuvo éxito. En diálogo con Expediente Abierto comenta parte de su vida y sus sueños, pero es en el tema de la educación en el cual considera se debe trabajar fuertemente.

Ferrera dice que con sacrificio y venciendo obstáculos ha podido iniciar sus estudios superiores con dos carreras al mismo tiempo: Pedagogía en Ciencias de la Educación y Derecho. Quiere ser pedagoga y también abogada, quiere impartir conocimiento pero también hacer que la ley y la justicia funcionen.

“Tengo que demostrar a la sociedad que no importa la orientación sexual, que no importa la identidad de género de las personas, que lo importante es su capacidad de querer superarse”, acota, tras resaltar que en este proceso ha tenido el apoyo de gente de su entorno.

La falta de  educación y capacitación es un desafío dentro de la comunidad transexual. Cuatro de cada diez  apenas llegó a tener la secundaria completa/incompleta, mientras sólo un 16 por ciento logró alcanzar los estudios universitarios.

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